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En México se busca proteger a los animales en la Constitución

En dos hogares que no tienen ninguna relación, más que la vecindad, al norte de Ciudad de México, en la alcaldía de Azcapotzalco, las mismas escenas han sido recurrentes por años, por generaciones. Mascotas en el abandono: perros amarrados, dejados en las azoteas al sol, al agua, al frío, enfermos, viviendo entre sus propias heces e incluso hasta canes que han sido entregados a la perrera municipal para ser sacrificados. Así, padres, madres, tíos, abuelos, sobrinos han repetido el ritual del abandono sin que pase nada.

«Los dueños no se responsabilizan del cuidado más elemental que requieren, como alimentación, espacio suficiente, agua limpia, resguardo, esterilización, vacunas, desparasitantes», cuenta Patricia Muñoz, voluntaria de las organizaciones La Tropa Gatuna y Soy tu Voz, que han rescatado perros olvidados en azoteas porque sus dueños se mudan de casa, atados por el cuello al grado de la laceración, enfermos de sarna, tumores, parásitos o desnutridos.

En México más de un millón de mascotas son maltratadas a diario, pues aunque existen sanciones en códigos penales, al final ninguna autoridad termina por dar una respuesta oportuna, echándose la responsabilidad una sobre otra.

Por ello, ahora se busca crear una Ley General de Bienestar Animal con la que se reconocerían los derechos de los animales domésticos en la Constitución mexicana, con lo cual el país se pondría a la par de Bolivia. En América Latina, la Carta Magna del Ecuador de 2008, la de Bolivia de 2009 y la de Colombia reconocen derechos de la naturaleza o regulaciones a favor del medio ambiente, pero únicamente la de Bolivia regula de manera específica lo referente a la protección animal.

En México existen diversos ordenamientos jurídicos civiles que les dan protección, incluso 13 estados los protegen a través de sus leyes, aunque la mayoría de las veces, quedan en letra muerta. «Existe la ley, pero, por ejemplo, hablas al ayuntamiento para reportar un animal abandonado o maltratado, te piden que hables al cuerpo de Protección Civil, a la vez, ellos te dicen que no es competencia de ellos y que hables a la secretaría de Medio Ambiente y estos, a su vez, te dicen que no saben qué hacer», refiere a este medio la senadora Rocío Abreu, quien desde la Cámara Alta impulsa dicha iniciativa con proyecto de decreto.

La Cámara de Diputados también hace un esfuerzo en este sentido. Con una iniciativapara reformar el Código Penal Federal se busca castigar con tres meses a cinco años de prisión actos de tortura, mutilación, falta de atención médico-veterinaria, abandono en la vía pública o desatención por periodos prolongados. «A nivel federal no hay legislación que penalice el abuso, ni mucho menos que reconozca su bienestar, como sujetos de derechos y seres sintientes», sostiene la diputada Frida Alejandra Esparza Márquez, quien impulsa la iniciativa en el cuerpo legislativo.

Abreu insiste en la necesidad de un marco regulador que permita armonizar las leyes estatales en materia de protección animal a partir de la reforma constitucional, «porque ahora cada quien interpreta lo que quiere», destaca quien fuera delegada de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en el estado de Campeche.

Imagen ilustrativa / P. Wegner / www.globallookpress.com

La senadora dice contar ya con el apoyo de 100 de un total de 128 de sus colegas para aprobar la reforma al artículo 73 de Constitución. «Así le daríamos facultades al Senado y a la Cámara de Diputados para que en materia federal puedan armonizar las leyes de los 32 estados contra el maltrato animal», explica.

Para que la reforma sea aprobada se requiere el voto a favor de las dos terceras partes en el Senado, es decir 78 legisladores.

Cuando quien fuera regidora de la ciudad del Carmen, en el estado de Campeche habla, sus palabras encuentran eco en la realidad. Apenas el 26 de noviembre pasado se dio a conocer el Estándar de Evaluación del bienestar en perros cuya ejecución estará a cargo de la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) para vigilar el cuidado de los canes en la capital mexicana. Sin embargo, solo podrá hacer recomendaciones y, si existen delitos, apelar directamente a la autoridad correspondiente. Además, la actuación solo podrá llevarse a cabo a partir de una solicitud formal de evaluación, una denuncia o una queja.

Varios estados mexicanos han reformado su código penal para tipificar como delito todo tipo de crueldad hacia los animales y han establecido sanciones, como Ciudad de México, Colima, Jalisco, Puebla, Veracruz, San Luis Potosí, Yucatán y Guanajuato, en donde se establecieron castigos económicos, de trabajo comunitario y de prisión. Sin embargo, al ser tipificado como infracción, el maltrato animal se ha convertido en un acto permisible.

Un ejemplo del sinsentido de la ‘protección a modo’: tan solo en Ciudad de México se sacrifican en promedio 180.000 animales al año de manera indiscriminada, cuando transcurridas 72 horas bajo el resguardo de los antirrábicos, no son reclamados por sus dueños, pese a que el artículo 23 de la Ley Federal de Sanidad Animal prohíbe el sacrificio de animales domésticos sanos. Además los estados de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Ciudad de México, Colima, Jalisco, Michoacán, Morelos, Nuevo León, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Sonora, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz, Yucatán y Zacatecas, pese a que cuentan con leyes de protección animal que también prohíben tales sacrificios, violan sistemáticamente su propia normatividad local.

La Fiscalía Desconcentrada en Investigación de Delitos Ambientales y en Materia de Protección Urbana (FEDAPUR), que opera en la capital del país y que se encarga de investigar, entre otros delitos, los relativos a los actos de maltrato o crueldad en contra de cualquier especie animal no humana, había tramitado 20 carpetas de investigación solo durante el primer trimestre de 2018.

De 2013 –año en que se penalizó la crueldad animal– a 2017, únicamente se han emitido nueve sentencias condenatorias.

Hasta 60.000 muertes al año por tortura

Mutilados, fracturados, desnutridos, abandonados por desplazamientos o debido a desastres naturales, abusados sexualmente o lesionados hasta la muerte son algunas realidades de los animales domésticos más comunes de lo que pensamos.

Con base en cifras de la asociación Anima Naturalis, en México mueren 60.000 ejemplares al año por tortura o maltrato perpetrado por sus propietarios, poseedores, tenedores, encargados o terceros en relación con ellos, lo que coloca al país como el tercer lugar a nivel mundial en el registro de maltrato animal.

@hlsantillana urge rescatar a este perrito, de #MaltratoAnimal es torturado con toques eléctricos
Calle Río Bravo #1147A Col. San Nicolás en #León #Guanajuato #México #Urge @PGJEGUANAJUATO @Seguridad_Leon @municipio_leon @ambiente_leon @gobiernogto pic.twitter.com/W1snExY9OM

— Marilú (@mariluzza) 3 de septiembre de 2018

Por favor vengan por este perrito amarrado @PAOTmx ya lo denuncie en la @MHcesac con @delegacionMH y me dieron un folio pero les hago llegar la denunxia directamente a uds es sobre la México tacuba no. 1263 en la argentina poniente. #RT #MaltratoAnimal pic.twitter.com/ijkbsJvy4C

— Bere Rguez (@LunixBere) 10 de enero de 2018


De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), México es el país número tres en crueldad hacia los animales: de los 18 millones de perros que hay, solo un 30% tiene dueño; el 70% restante se encuentra en las calles por abandono directo o por el resultado de la procreación de los animales en desamparo.

57 de cada 100 personas tienen mascota en casa. De estas, 89% tiene perro. #DíaMundialDeLosAnimales httpss://t.co/NUrKKuTxEo pic.twitter.com/7S5JovRWIz

— INEGI (@INEGI_INFORMA) 4 de octubre de 2017


Durante los últimos 11 años, la Brigada de Vigilancia Animal ha atendido denuncias de animales que han sufrido maltrato, accidentes vehiculares, peleas callejeras. Reciben aproximadamente de 25 a 30 llamadas diarias, el 90% de ellas por maltrato animal. De acuerdo a la Ley de Protección a los animales de la Ciudad de México, el maltrato animal es un delito que se castiga hasta con seis años de cárcel. Cuando la brigada detecta o es alertada de alguna situación de este tipo, la Secretaría de Seguridad Pública inicia un procedimiento legal para que los animales sean puestos en resguardo temporal para después darlos en adopción.

También existe, desde marzo de 2014, la Primera Línea contra el Maltrato Animal en Ciudad de México, en la cual el 80% de los casos son de animales domésticos y el 20% restante de animales silvestres. En el primer caso, el 95% se refiere a perros y el 5% a gatos. A pesar de ser una línea de atención para los habitantes de Ciudad de México, un 15% de las llamadas son de otros estados.

Sin embargo, existe un desconocimiento casi generalizado entre la población mexicana sobre a quién acudir. La Tropa Gatuna o Soy tu Voz, por ejemplo, primero tienen acercamientos con los dueños a fin de concientizarlos, teniendo como última opción la denuncia.

«Al pertenecer a un grupo de rescate y bienestar, estamos en constante comunicación, reportando casos de maltrato que, algunas veces, los mismos vecinos denuncian. El rescate se realiza hablando con el dueño y se le informa sobre las condiciones elementales para tener a los animalitos, pero hay casos muy difíciles en que se debe recurrir a la denuncia», explica Patricia Muñoz.

Responsabilidad social

El concepto de mascota es egoísta en sí mismo, cuenta Carlos, un doctor en Biología por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) en un viaje durante las brigadas ciudadanas de apoyo a los afectados por los sismos de septiembre del año pasado en aquel estado. El especialista explicaba desde la domesticación a la que han sido sometidos los animales a lo largo de la historia hasta la completa dependencia que tienen de los humanos, su incapacidad de decidir y de manifestarse de una forma verbal.

De esta forma, la iniciativa, que ahora se limita a animales domésticos, es socializada como la oportunidad de darle voz a los que no la tienen, «como un deber moral y civil», destaca Abreu.

«Solo contempla animales domésticos por ahora, sería el primer gran paso que nos permita en adelante seguir legislando en materia de maltrato animal en todos los demás rubros donde hay animales involucrados. Necesitamos la llave, si no tenemos no podemos abrir esta gran puerta».

Apenas el pasado 30 de noviembre, 81 animales, entre chivos, palomas, gallinas de guinea y hasta un borrego cimarrón fueron rescatados por la Policía de Ciudad de México luego de permanecer cautivos en la azotea de un domicilio, donde aparentemente iban a ser sacrificados para rituales de santería.

Un típico regalo de Navidad

«Muchos de los animales en abandono vienen de haber sido regalos de Navidad, en esta época la estadística de regalos de mascotas a niños aumenta mucho», lamenta Abreu.

Patricia secunda la reflexión. «Los animales no son juguetes ni objetos que se pueden aceptar, comprar o regalar y desecharlos cuando crecen, se enferman, no hay espacio y mil razones que tratan de justificar el maltrato o el abandono de los animales de compañía. Al tener un animal se convierte en parte de la dinámica familiar».

La iniciativa también busca normar la venta y reproducción de los animales, pues muchos de ellos –apunta la legisladora– son sometidos a condiciones de reproducción excesiva para que las camadas sean comercializadas: «Sabemos de las condiciones terribles en que se encuentran algunos perritos para tener camadas y camadas».

Otras voces

A unas semanas de que la senadora presentara la iniciativa, el tema vuelve a llamar la atención. El cantante inglés Morrisey, quien es además un célebre defensor de los animales, da un concierto en Ciudad de México y aprovecha para instar al Congreso mexicano a aprobar la Ley General de Bienestar Animal.

«De esta forma, México estaría poniendo ejemplo en Latinoamérica y todo el mundo, reconociéndolos derechos básicos de los animales», escribió en una carta enviada al Senado en la que destaca la prohibición existente en todo el país del uso de animales en circos y la prohibición de exhibición de delfines en la capital mexicana.

Días después, bajo la consigna ‘animal, aguanta, el humano se levanta’ decenas de personas marcharon en el Centro Histórico de Ciudad de México para pedir que se prohíban las corridas de toros, acuarios, zoológicos y peleas de gallos, una batalla que los animalistas no han podido ganar.

También pedían acabar con el maltrato animal, el consumo de carne como alimentoy cualquier forma de comercio con animales, sin embargo la, Constitución de Ciudad de México, la cual tiene por primera vez en su historia una Carta Magna, que entró en vigor en septiembre pasado, solo establece que todos los animales son «seres sintientes».

El diputado local Nazario Sánchez, del partido Morena, aunque participó en la marcha no está de acuerdo en que se cancele la industria alimentaria: «Somos carnívoros, imagínate que nos quiten la carne de puerco, de res, de pollo, protestaría. Además se afectaría a los comerciantes de ganado».

De ser aceptada la reforma en la Constitución, habría una segunda etapa abierta a foros a las sociedad y organizaciones para establecer las adecuaciones a las leyes civiles y penales. Aún no tiene fecha para ser discutida.

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