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Gatos que no quieren ir al veterinario dan una ‘masterclass’ sobre cómo evitarlo

La estadounidense Ashly Pérez compartió la semana pasada en su cuenta de Twitter la inusual estrategia de su gato James para evitar una visita al veterinario a toda costa. El animal, que en las circunstancias menos estresantes se muestra seguro de sí mismo (a juzgar por su cuenta de Instagram en la que lo bautizan como Rey James), metió su cabeza en un agujero de la basura en un intento de esconderse.


Resultó que James no es el único representante de la familia de los felinos que opta por resolver los problemas y afrontar los giros desagradables de la vida de esta manera.

Algunos incluso casi logran su objetivo a pesar de la aparente estrechez del agujero.

Si bien la aversión hacia los veterinarios parece ser común entre los gatos, los métodos de esconderse de los dueños al presentir lo inevitable de la visita al veterinario varían. Muchos prefieren pasar desapercibidos en el fregadero, sobre todo si ya están en la clínica.


Aunque otros lugares también valen.


Según un estudio de Claudia Vinke, de la Universidad de Utrecht (Países Bajos), que se especializa en el comportamiento animal, los gatos buscan escondites porque estos les ayudan a lidiar con el estrés.

La resolución de las situaciones conflictivas no es el lado fuerte de estos animales. Dennis Turner afirmó en su libro ‘El gato doméstico: la biología de su comportamiento’ que «los gatos no parecen desarrollar estrategias de resolución de conflictos en la medida en que lo hacen las especies más gregarias, así que pueden tratar de eludir los encuentros angustiantes evitando a los demás o disminuyendo su actividad».

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