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¿El gobierno de AMLO tuvo la culpa de la tragedia en Tlahuelilpan?

¿Quién tiene la culpa de la tragedia de Tlahuelilpan?

Esta es quizá una de las grandes preguntas que ronda en la cabeza de millones de mexicanos que, a través de las redes sociales, fueron testigos de la explosión de una toma clandestina de combustible este viernes 18 de enero y que ha dejado hasta el momento 89 muertos y 51 heridos.

Columnistas, académicos, políticos y usuarios de redes sociales tienen sus versiones sobre lo ocurrido, algunos culpan al presidente por no tener una estrategia efectiva para combatir el robo de combustible. Otro grupo cree que el presidente peca de ingenuo por considerar que el pueblo es bueno, mientras otros consideran que la culpa es de la necesidad, de la pobreza y la falta de conciencia.

Aquí te dejamos varias aristas de los hechos.

Pablo Hiriart escribió en su columna, publicada este lunes en El Financiero, que el accidente en Hidalgo pudo evitarse si » el gobierno hubiera hecho lo que decía que estaba haciendo: combatir el huachicol».

«El gobierno federal, Pemex y el gobierno del estado de Hidalgo son responsables, por omisión, de esta mortandad de seres humanos», escribió el columnista.

Hiriart afirma que mientras pobladores se daban un festín con la gasolina robada, las autoridades solo veían.

«El gobierno federal fue informado de los hechos, llegó el Ejército, y los soldados se limitaron a contemplar a distancia la gigantesca2 fuga y el saqueo de los pobladores sin hacer absolutamente nada.

El periodista Raymundo Riva Palacio cree que existen graves omisiones por parte del gobierno federal, pero que todavía está a tiempo de restaurar el uso de la fuerza de manera legítima.

Riva Palacio asegura que los pobladores de Tlahuelilpan cometieron varios delitos al acudir a obtener combustible de manera ilegal, pero que el castigo también debe ir para mandos militares y policiacos.

«Si el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere darle un giro a la vida pública de la nación y restaurar el Estado de derecho, Tlahuelilpan no debe quedarse como su primera marca de impunidad. Hay responsabilidades contra un número aún no claro de pobladores de la zona por diversos delitos, así como también contra los mandos militares y policiacos que no hicieron nada por prevenir el siniestro».

Carlos Loret de Mola escribió en su columna, publicada en El Universal, que hay varias cifras reportadas por el gobierno federal que no coinciden, dato fundamental para deslindar responsabilidades.

Loret de Mola señala que en un principio se manejó la versión de que Pemex se enteró de la fuga a las 13:30 horas, y que el Ejército llegó al lugar de los hechos hasta las 17:00 horas.

Sin embargo, escribe el periodista, en la relatoría de los hechos ofrecida por el Gobierno Federal, se establece que fue a las 16:50 cuando se dio aviso de la fuga «a las Fuerzas Federales» y a las 17:00 llegaron los militares; sin embargo, ya no se toca el tema de a qué hora se enteró Pemex de la fuga.

«Si Pemex se enteró a 13:00 horas, estaríamos hablando de una reacción tardía de las autoridades, especialmente porque el huachicol es la prioridad nacional», escribe Loret de Mola.

Por su parte, Alejandro Hope manifestó que en la tragedia parece existir un «fracaso colectivo del Estado» pues no queda claro si se aplicó el protocolo correcto.

Además, pone de manifiesto que el accidente revela un punto débil en la estrategia del gobierno federal para combatir el robo de combustible: la falta de personal para vigilar los ductos.

En redes sociales también hay debate, algunos creen que la tragedia es en parte culpa de la población que acudió a la toma.

El músico Horacio Franco escribió que lo ocurrido en Hidalgo era trágico pero que no le sorprendía debido a dos cosas: la ilegalidad y la falta de principios de un pueblo sin educación.

La aceptación incuestionada de la ilegalidad, junto la falta de mentalidad y principios críticos típica de un pueblo sin educación (o educado con los poderes fácticos) hicieron que esa gente llegara a lo que llegó. Trágico, pero tristemente no me sorprende. #TragediaEnHidalgo

— Horacio Franco (@HoracioFranco) 19 de enero de 2019
Para el periodista Jorge Armando Rocha, culpar al gobierno es un acto mezquino, puesto que las autoridades sí advirtieron a pobladores del peligro que corrían.

Eso va a explotar, advirtieron policías a pobladores de Tlahuelilpan…lamentablemente no atendieron la advertencia y siguieron bañándose en gasolina. Culpar al gobierno de AMLO es mezquino. #TragediaEnHidalgo

— Jorge Armando Rocha (@rochaperiodista) 20 de enero de 2019
Otro usuario escribió que la sociedad es inmadura y que lejos de culpar al gobierno, es el «mexicano que se quiere aprovechar de toda situación».

La sociedad mexicana es inmadura, es como el niño al que le dices »no hagas eso» y lo hace con más ganas la #TragediaEnHidalgo #Tlalhuelilpan no es culpa del gobierno, es culpa del mismo méxicano que se quiere aprovechar de toda situación para sacar provecho, aprendamos. pic.twitter.com/UEy9KMtnAg

— Sai Carrasco (@carrasco_sai) 19 de enero de 2019
Para la periodista Lorena Rivera, la tragedia de Hidalgo demostró que el pueblo «no es ni bueno, ni sabio».

Con la ordeña del ducto en Tlahuelilpan queda de manifiesto que el pueblo no es bueno ni sabio, es ignorante y comodino, todo lo quieren con mínimo esfuerzo y máxima ganancia. Así no.

— Lorena Rivera (@lorerivera) 19 de enero de 2019
Ana Lília Pérez, periodista especializada en investigar la corrupción de Pemex, no coincide con esta visión, para ella, lo importante es el contexto, pues sostiene que es la necesidad y la pobreza lo que orilla a estas comunidas a hacer estos actos.

«En muchas comunidades hay presión de grupos criminales para que la gente participe en el robo de combustibles. Hablé con una mujer que está pidiendo asilo político en Estados Unidos por esto: es el primer caso de asilo por huachicol. Ella va huyendo de su pareja que es un huachicolero en Guanajuato”, dijo en entrevista para La Jornada.

Para la autora de El cártel negro: cómo el crimen organizado se ha apoderado de Pemex, buscar un culpable sin hacer una investigación de fondo y solo remitirse a decir que los pobladores tenían la culpa no es correcto.

«Cuando se habla de responsabilidades habría que ser muy cuidadosos en hacer juicios de valor. Primero se requiere un peritaje. Eso dará la causa de raíz. El opinar sin esos resultados es irresponsable. Lo que hay que ver son los escenarios, las circunstancias. El resultado determinará el nivel de responsabilidad de cada uno, desde quienes hacen la toma, en las circunstancias que se hizo y lo que provocó el siniestro».

El politólogo Gibrán Martínez también hace un análisis respecto al tema y pone en el foco en que es poco creíble que un pueblo donde el 35% de su población tiene trabajos relacionados con el combustible no tenga conciencia de lo que estaba haciendo.

Por lo tanto, el diagnóstico de AMLO, de que el pueblo actuó con inocenci, no es satisfactorio.

«Esas personas están más familiarizadas con los hidrocarburos que la mayoría de quienes les juzgan, incluyendo profesores de economía y teoría política. Así, se impiden de preguntarse por qué se perdieron el miedo y el respeto por lo inflamable, por qué no importó ver desmayados cerca suyo por la toxicidad de la gasolina».

El debate sigue abierto y las respuestas solo vendrán con una investigación profunda realizada por las autoridades competentes.

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