Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

Desaparecer estancias infantiles, decisión clientelar – Héctor Parra

Tanto Andrés Manuel López Obrador como Manuel Urzúa, presidente y secretario de Hacienda, fueron apabullados con críticas, por torpes, al sugerir que los abuelos, los tíos o los hermanos se hagan cargo de los niños y niñas que atienden en estancias infantiles (guarderías de Sedesol) El gobierno federal ya no dará apoyo económico a esos centros de formación temprana de los pequeños. El padrón de menores es de 315 mil; existen registros de 9 mil 200 guarderías.

El gobierno de la Cuarta Transformación redujo a la mitad el presupuesto destinado a madres y padres solteros que trabajan o a madres que estudian. Ya no dará dinero para las estancias infantiles. El presupuesto del año pasado fue de 4 mil, 070, millones de pesos; para este año 2 mil, 041 millones de pesos. El dinero llegaba a las estancias infantiles y tenían que cumplir con varias obligaciones para que el otorgamiento de los permisos, como de protección civil, uso de suelo, etcétera. Tenían que dar de alta a los menores que inscribían los padres, justificando que los padres eran solteros o trabajaban, también, en su caso, las madres estudiaban. Los menores debían tener la edad 1 año, hasta 3 años 11 meses; en caso de alguna discapacidad hasta los 5 años 11 meses.

Las estancias eran auditadas, visitadas y supervisadas constantemente. El argumento de López Obrador para no dar dinero a las estancias, fue la corrupción que existía; sin embargo, no hay denuncia alguna que lo demuestre. Sin pruebas de corrupción, sólo el dicho del Presidente ¿Corrupción? Tal vez, serían los menos. Lo que no genera derecho a privar a los menores de su primera etapa de formación, una sospecha para no continuar con un buen programa social neoliberal.

En Querétaro, existe el registro de 6 mil niños inscritos, distribuidos en estancias infantiles en los municipios de Colón, Ezequiel Montes, Corregidora y Querétaro. Esos pequeños se quedarán sin estancia o sus padres tendrán que pagar. El apoyo económico indirecto era para las madres y padres solteros que trabajan o estudian las madres solteras y directo para los menores. Para direccionar el apoyo, en lo sucesivo será personal, otro programa clientelar, dinero directamente a las manos de los padres mil 600 pesos bimestrales por menor de edad; los padres podrán meterlos a las guarderías que les deseen o pagar a quien cuide a sus menores ¿Con 800 pesos mensuales? ¡Ni de broma! Un programa social que se había consolidado por 12 años desaparece de un plumazo. En cada Estado de la República Mexicana se tiene diferente número de menores y estancias.

Amenazaron con acudir a la ONU o a la Unifec, para defender los derechos de las y los niños, como derecho superior al nuevo programa político de Andrés Manuel López Obrador. Los senadores emitieron un exhorto a la Secretaría de Hacienda para que redireccione un mayor presupuesto al programa, a cargo de la Secretaría del Bienestar. El gobierno va por el clientelismo político, favor en mano; no a través de las estancias, así no sirve políticamente, se diluye el apoyo, no se agradece el dinero que recibirán los jóvenes padres de familia. La pretensión en los programas “sociales” del gobierno de Cuarta es clientelar, se retribuye en tiempos político electorales. Es lo que busca López Obrador, armar un enorme ejército de agradecidos que voten por sus propuestas; incluso por su reelección que tanto niega. Por eso le urgen reformas a la Constitución, para su referéndum y ganar las elecciones intermedias: hacerse de más poder. Para eso es el clientelismo de los programas sociales. El Presidente da los apoyos en mano de los beneficiarios y éstos agradecen el favor.

Héctor Parra

Analista legislativo

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