Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

La conciliación de Donald Trump – Niels Rosas Valdez

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el martes antepasado el Discurso del Estado de la Unión en un escenario dividido, con los republicanos al mando del Senado, comandados por el vicepresidente Michael Pence, y los demócratas a cargo de la Cámara de los Representantes, liderados por Nancy Pelosi. Durante su discurso, que fue uno de los más largos en la historia, Trump expresó con claridad sus puntos a tratar y la rendición de cuentas que consideró necesaria, lo cual mostró polaridad en el ambiente, sin embargo, también señaló en varias ocasiones la necesidad de trabajar juntos republicanos y demócratas para el bienestar del país. ¿Fue errado o fue un acierto?

En su discurso, el mandatario estadounidense manifestó lo que, bajo su óptica, han sido los logros de lo que va de su administración, a lo que los republicanos no dejaban pasar ninguna oportunidad para vitorearlo, levantándose de sus asientos y aplaudiendo enérgicamente, situación que en varios momentos se tornó un poco tensa al mostrarse pasivos los demócratas en algunos de los anuncios de Trump. Desde luego, el presidente no iba a dejar a un lado la posibilidad de ser aplaudido, eso es totalmente comprensible, a pesar de las diferencias entre partidos. No obstante, en este panorama algo que representó un acierto fue su narrativa de unir esfuerzos para el bienestar del pueblo estadounidense.

Al inicio de su administración la situación era diferente, es decir, controlaba tanto el Senado como la Cámara de los Representantes, y ahora sólo el primero, lo que lo limita, entre otras cosas, a concretar una de sus más grandes y polémicas promesas de campaña: el muro fronterizo con México. En este tema, durante su discurso ante el Estado de la Unión, gran parte del tiempo se dedicó a condenar, sin abandonar su fiel narrativa discriminadora, la inseguridad que permanece en la frontera sur, evidenciando casos de personas presentes en el auditorio que habían sufrido algún acto de violencia en ese espacio o derivado del «ineficiente» control fronterizo. Tras ello, solicitó apoyo de los demócratas para erradicar el problema de la inseguridad y la inmigración ilegal mediante el fondeo de su muro. En este sentido, el acierto fue expresarlo no como petición de ayuda de partido a partido, lo que habría mostrado incapacidad de afrontar la situación, sino como gobierno en conjunto para el beneficio de los estadounidenses. ¿Por qué fue acertado?

Al tomar protesta, aun con el control de ambas cámaras, Trump no conseguía el fondeo para el muro; actualmente, los demócratas controlan la Cámara de Representantes, lo que hace todavía más difícil poder lograr ese fondeo, sobre todo bajo el liderazgo de Pelosi, quien se niega rotundamente a esa medida como la solución del problema de la inmigración ilegal en la frontera sur de Estados Unidos. En este panorama no debemos perder de vista que, si bien Trump ha cumplido muchas de sus promesas de campaña, entre ellas el haber fortalecido la economía estadounidense, el muro es quizá la más o la segunda más importante, y el hecho de cumplirla significaría reabrirle las posibilidades de contender para un segundo periodo. Eso nos explica el cambio en el discurso «satanizador» hacia los liderados por Pelosi por uno más progresista, y por ello la forma discursiva de conciliar y negociar con los demócratas el trabajo en conjunto para el bien, no de un partido político, sino de los ciudadanos estadounidenses impactaría directamente en la posibilidad de tener o no esa aceptación de fondear el muro y darle vida a su gobierno.

Escritor, historiador e internacionalista
[email protected]
@NielsRosasV (twitter)

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top