Jorge Luis Montes - Psique Parlamentaria

Democracia sindical – Jorge Luis Montes

El día primero de febrero comenzaron los trabajos del Segundo Periodo Ordinario del primer año de la LXIV Legislatura del Congreso de la Unión, en el Palacio de San Lázaro los diputados de la fracción parlamentaria de Morena, hemos decido impulsar una agenda que fortalezca las acciones de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, entre los que destacan el combate a la corrupción, democracia, la justicia social y el desarrollo económico.

Quiero extenderme en un tema, sin demeritar, por supuesto, la importancia de los demás; la iniciativa que en materia del trabajo presentará en los siguientes días el Ejecutivo Federal, desde el particular punto de vista de un servidor, trasciende de una reforma estrictamente social a una reforma de gran calado en democracia sindical.

Dicha propuesta pretende establecer las herramientas jurídicas para dar plena validez y vigencia a la reforma constitucional del 2017, al crear un sistema de resolución de conflictos laborales por tribunales del Poder Judicial; así también contempla eliminar la usurpación de derechos laborales que representan los sindicatos blancos y los contratos de protección, por una parte, y por otra, proyecta la supresión de las prácticas antidemocráticas en los sindicatos, mediante la obligación de garantizar el voto libre, secreto y directo.

La razón que tiene el suscrito, sólo para efectos de la presente columna y no así en los hechos, dar mayor importancia a la democracia sindical, tiene que ver, con la eliminación de las estructuras de un régimen caduco y decimonónico, que mantenía el control gremial mediante la copta de los líderes sindicales.

Para nadie son ajenos los nombres emblemáticos del sindicalismo oficial, desde Fidel Velázquez, Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo, quienes se convirtieron en auténticos dictadores de sus organizaciones. Con las características ineludibles de una dictadura, como la permanencia de una sola persona en la dirigencia, con un discurso disfrazado de justicia social y desde luego con una desigualdad, que raya en lo grosero, de los niveles de vida de los dirigentes respecto de sus agremiados.

Con una enajenación de la realidad que alcanzan a vivir contrastada con la mayoría de los sindicalizados, tal modelo de sindicalismo era alimentado desde el propio sistema, para su propio beneficio, las alianzas electorales del partido en el poder permitían con las dirigencias sindicales, permitía la adjudicación de un voto clientelar masivo.

Tales acuerdos empoderaron a los líderes y condenaron a los trabajadores a financiar mediante sus aportaciones, los lujos y excesos de quienes se sienten amos y señores de su feudo sindical, sin ningún mecanismo de transparencia en el gasto de los recursos que los obligue a rendir cuentas.

Tales prácticas no caben en un sistema que combate a la corrupción, de ahí que la democratización de la vida sindical, será que además permitirá a los trabajadores sindicalizados la libertad de votar libremente por su dirigencia al amparo de los principios de voto libre y secreto y libre.

 

 

 

Diputado Federal

Twitter: @jorgeluismn

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top