Sin categoría

Yalitza – José Sobrevilla

Para los casi 40 mil habitantes de Tlaxiaco, en la Mixteca Alta oaxaqueña, los días brillantes de sol, pasaban y pasaban sin pena ni gloria. Aburrida en su casa de concreto, lámina y madera, Yalitza ayudaba a su hermana Edith a adornar las piñatas que venderían para sobrevivir, porque aún no encontraba trabajo como educadora de preescolar, carrera que estaba próxima a terminar en la comunidad de Putla, a tres horas, y donde conoció a Nancy, quien hizo el papel de Adela en Roma, la película.

Cuentan los vecinos que trabajaba además medio tiempo como administrativa en un hotel de Tlaxiaco. Con eso ayudaba a mantener a sus hermanos Jesse, de 15 años, y Pedro de 12, porque lo ganado por su padre don Raúl Ismael Aparicio con la venta de discos en el centro, no era suficiente.

La colonia Campo de Aviación, donde vivían, una de las más pobres, se perdía entre los caminos polvorientos de terracería en los que, relatan los vecinos, hacía ya varios años aterrizaban avionetas cargadas de droga. Dejaron de hacerlo cuando una de ellas se estrelló y llegó el Ejército. Cerca, el hospital de especialidades, la mayor promesa de campaña del ex alcalde Óscar Ramírez Bolaños a quien acusaron al dejar el cargo de haber desviado 112.2 millones de pesos, quedó abandonado. Jamás se inauguró igual que el mercado municipal.

Para Roma, su proyecto cinematográfico realizado con apoyo de Netflix, Alfonso Cuarón llevaba casi tres años buscando una actriz que interpretara el papel de Liboria “Libo” Rodríguez, su nana, que en la película se llamaría Cleo.

Durante la primavera de 2017, don Miguel Ángel Oceguera, quien entonces dirigía la Casa de Cultura de Tlaxiaco, había recibido un correo electrónico de parte de un tal Luis Rosales, a quien no conocía, pero que se trataba del director de casting de la película Roma; en él le pedía que convocara a las tlaxiaqueñas de entre 18 y 28 años con tez morena, cabello y ojos oscuros para el casting de una película.

Emocionada, Edith Aparicio, quien siempre había querido ser actriz y cargaba con un visible embarazo se aprestó a asistir y le pidió a su hermana Yalitza que la acompañara. Estando ahí, Edith se empezó a sentir mal y le pidió a Yali que hiciera el casting por ella para que luego le platicara de qué se trataba.

En realidad era sólo una sesión de fotografías y algunas preguntas sobre su vida personal, pero a ella nunca le interesó participar; así se lo había dicho días antes a “Don Migue”: ¡Hay don Migue, usted sabe que a mí no me gustan esas cosas! le habría dicho, pero como él creía que pudiera tratarse de algo relacionado con trata de personas, no había insistido y tampoco convocado. Eso obligó a Luis Rosales a enviar a Tlaxiaco a Silvia Villanueva, una de sus asistentes.

Allí, ella le explicó al director de la casa de cultura que se trataba de un proyecto serio (jamás dan información del proyecto), y que Tlaxiaco era el último lugar donde se habría de seleccionar a la persona que interpretaría “un papel importante dentro de la película”, pero que en realidad era Cleo y que en ese momento nadie imaginaba de lo que se trataría. Silvia también le había comentado que ya habían reclutado en Veracruz, Campeche y Tabasco.

Convencido, Don Migue empezó a correr la voz entre sus conocidos, y para ello se apoyó también de las radiodifusoras locales, lanzando formalmente la convocatoria.

Al exterior de la Casa de la Cultura, formadas y cubriéndose el sol como podían, se encontraban casi cien muchachas y entre ellas, acompañada por Yalitza, estaba Edith Aparicio quien en el pueblo la describían como chica alegre, desinhibida, y que le gustaba cantar en las fiestas. Yalitza, por el contrario, no se atrevía a participar y como Silvia Villanueva debía presentar al menos 30 candidatas con las características solicitadas por Cuarón, tenía sólo 29, le solicitaba a la hermana de Edith que participara pero, ante la negativa, Don Migue tuvo que insistirle hasta que la convenció. “Solo porque se trataba de algo sencillo”.

El director de la casa de la cultura la conocía desde niña, y sabía que no estaba interesada en las cuestiones artísticas y mucho menos de la farándula. Posteriormente comentó a quien sabe quién, que en algún momento la joven había tomado un taller de artes plásticas y otro de danza, pero que más que para aprender a bailar, lo hacía únicamente por ejercicio.

Edith ya se había ido a su casa y, cuando terminó la prueba, Silvia le comentó a Don Migue que se trataba de una película dirigida por Alfonso Cuarón. Posteriormente le llamó y le dijo que la elegida para hacer el papel de Libo había sido Yalitza Aparicio Martínez.

“Y, ¿quién es ese?, preguntó Yalitza cuando le informaron que había sido seleccionada para actuar en la película de Alfonso Cuarón, director de Y tu mamá también (2001). Pero después de dos años de que Alfonso “la había elegido” para su elenco, él tampoco sabía quién era ella, señalan los relatos de prensa.

Aunque su ascendente es mixteco por su padre y triqui por su madre, nunca le enseñaron a hablar estas lenguas por temor a la discriminación; su papá lo evitó siempre; por eso, cuando el parlamento en la grabación tenía que ser en mixteco recurría a Nancy (Adela), su compañera en educación preescolar y maestra en la vida real, y quien la acompañaba en el papel de sirvientas durante la grabación.

Poco a poco, durante el rodaje, la joven nacida el 11 de diciembre de 1993, fue agarrando confianza y, al terminar la película, su vida dio un giro absoluto cuando le informaron que había sido nominada al Óscar como la mejor actriz. Los medios de la farándula se volvieron locos, también los que viven de ella, porque se trataba de la primera mujer indígena nominada al galardón y la segunda mexicana en hacerlo. La primera fue Salma Hayek por Frida en 2002 y no lo ganó.

Hoy, la casa de la colonia Campo de Aviación está deshabitada. Nadie sabe a dónde se fueron. “No voy a decir nada de la vida personal de Yalitza. Lo tenemos estrictamente prohibido”, le dijo Don Migue a un reportero de El Financiero. Netflix, la productora de Roma, así lo estableció. Algunos aseguran que posiblemente viva en la Ciudad de México y que la agenda de relaciones públicas de Yalitza sea manejada por una agencia de prensa llamada dosD3.

“Sí. He recibido cosas gratificantes por interpretar a Cleo, pero tanto como dinero no, afirmó la actriz indígena a algunos medios. ¡Ya me di cuenta cómo engañan con este mundo del cine! Es más el glamour, pero yo estoy todavía esperando el depósito”.

Respecto a quien la podría acompañar este domingo 24 de febrero a la entrega de los premios en el Dolby Theatre de Hollywood, en Los Ángeles, California, dijo “Espero que me pueda acompañar mi mamá. Ella es la que se lo merece para que vea el resultado del trabajo que ha hecho”. Con Don Raúl Ismael Aparicio, la señora Margarita Martínez Merino, su madre, tuvo cinco hijos: Edith la mayor, de 25 años; ella, Yalitza de 24; Alex Uriel, un joven fallecido; Jesse Akwid, de 15 y Pedro, el menor, de 12.

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top