Juan José Arreola - Código Político

Roma, la rebelión mexicana – Juan José Arreola

La denuncia de las condiciones en que vivían mujeres de origen indígena en los años 70 del siglo pasado que refleja la película Roma, fue el elemento que llevó a pensar a millones de mexicanos que con la interpretación del personaje “Cleo”, Yalitza Aparicio podría (y debía) ser la ganadora del Oscar a la mejor actriz.

Su condición de indígena oaxaqueña, de ser su primera actuación fílmica y el personaje que interpreta, una mujer explotada y abusada, crearon una atmósfera de solidaridad con Yalitza y con Cleo; un ambiente de rebeldía en contra de la situación que ella refleja en la película y un sentimiento nacionalista acendrado que reclama, sin muchos argumentos técnicos, la entrega del premio para la actriz primeriza por todo eso que simboliza.

Entonces fue que el debate público se centró en ella, por representar a la mujer mexicana superando obstáculos y desarrollando talento para triunfar. Y por eso es que también el clamor popular la respaldó para que ese gran esfuerzo fuera compensado.

Fue tal el ambiente que se generó que incluso antes de la ceremonia de la entrega de los premios Oscar, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Germán Martínez, presentó el programa piloto “Incorporación de las personas trabajadoras del hogar” con el cual se pretende otorgar seguridad social, pensión, fondo para el retiro y algunas otras prestaciones a este sector laboral de la población.

La trama, un trauma

El filme se convirtió en un símbolo político, en una especie de foro de denuncia de la condición en que vivían (viven) miles de mujeres de origen indígena que son explotadas laboralmente no sólo en el trabajo doméstico, sino en decenas y quizá miles de actividades que desempeñan.

Esta situación es aderezada en la película con la traumática situación que enfrenta Sofía, la patrona de Cleo, al vivir la crisis de su matrimonio con su esposo Antonio; por el engaño de que es objeto Adela –compañera de Cleo en las labores de limpieza doméstica– por parte de su novio Fermín y por la pérdida del bebé de Cleo.

Toda esta condición es ambientada en la colonia Roma de la Ciudad de México, en la década de los años 70.

El filme tiene el toque político al ser vinculado con el ataque que ordenó el gobierno mexicano a una manifestación de estudiantes, el 10 de junio de 1971, durante el cual un grupo de personas entrenadas en artes marciales (“Los Halcones”) arremetieron contra los manifestantes, causando la muerte de decenas de ellos.

Fermín es un “Halcón” que está a punto de matar a Cleo en una tienda de muebles ubicada en la Avenida Ribera de San Cosme, arteria vial en la que se perpetró el ataque a los estudiantes.

Ruptura histórica

Quienes recuerdan esa época en la Ciudad de México (porque la visitaron o vivieron en ella en esos años) son minoría, sin duda. Deben ser personas que, al menos tienen 58-60 años de edad.
Al no explicarse en la película el contexto social y político en que se desarrolla, el grueso de los espectadores no ubica la temporalidad y, por ende, su atención se centra en la trama, en el abuso que viven las mujeres protagonistas y que resulta ser la mecha que encendió este sentimiento solidaridad y de rebelión.

Se entiende el deseo fervientemente de que Yalitza ganara y que el sentimiento colectivo haya aclamado el filme por lo que significó la actuación de esta mujer oaxaqueña, por encima del trabajo técnico, argumental y artístico del director, Alfonso Cuarón.

La película recordó a la población mexicana, que existe desigualdad en nuestro país y que la condición de mujer e indígena sigue siendo motivo de vejación. Indignó observar en la pantalla esta situación y por eso el clamor por el premio. Sin embargo, la lógica hollywoodense no opera así.

Lo que sí podemos hacer es que este sentimiento sea el motor para que en la práctica, hombres y mujeres asumamos la responsabilidad de erradicar conductas discriminatorias y brindemos trato igual… como muchos lo reclamaron para Yalitza en los premios fílmicos.

(*) Periodista
Twitter: @juanjosearreola

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