Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

¡Los pillos fueron descubiertos! – Héctor Parra

Resultaba inusitado y nunca visto que, en las visitas del Presidente de la República a los estados que visita, con presencia de los gobernadores de oposición, la gente abucheara y lanzara rechiflas cuando el gobernador en turno hace uso de la palabra. Los asistentes al mitin programado por el gobierno federal, son invitados del mismo Presidente, pues el evento político es organizado, entre otros, por los coordinadores de delegados; los asistentes, casi en su totalidad, son integrantes de los padrones de beneficiarios de los “programas sociales” del gobierno federal. Para acallar los abucheos, es necesaria la intervención del mismo Presidente, quien participa y concilia para que los asistentes permitan que hable el gobernador.

Así las cosas, el “querido y aceptado” es el Presidente; el repudiado es el gobernador. Toda una estrategia política que los mismos medios de comunicación difunden a placer como algo verdaderamente inusitado y novedoso: el pueblo bueno y sabio “ama al Presidente”, “quiere al Presidente”. Y no acepta al gobernador de oposición ¡Difícil de creer! Nadie daba crédito a lo que venía sucediendo en esos estados de la República Mexicana ¿Algo estaba sucediendo?

Tarde que temprano se vino a descubrir el por qué se repetía la misma escena en los estados que visitaba el Presidente, se reproducía exactamente la misma escena; no era lógico lo que sucedía ¿Por qué abuchear al gobernador? No tenía explicación alguna que lo justificara ¿Por qué sí aplaudir al Presidente de la República y abuchear al gobernador en el mismo evento? Hoy se sabe lo que ha venido sucediendo. Muy sencilla la respuesta. Los organizadores de los eventos, los movilizadores sociales, como en los mejores tiempos del PRI, realizan el operativo de aparente descrédito político del gobernador en turno. No olviden que el Presidente de la República sigue en campaña política, él prepara el terreno para las elecciones intermedias que le permitan ganar a su partido con un mayor número de votos. Explicado paso a paso el desarrollo de los actos de desprestigio, resulta fácil obtener la deducción, la conclusión.

Los manipuladores quirúrgicos y políticos de Morena, también actúan en la misma dirección, son operadores que hoy se encuentran incrustados en la nómina del gobierno federal; todos reman en el mismo sentido. Alguien tenía que descubrirlos. No esperan que el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, los fuera a exhibir públicamente. A la par, en las redes sociales ha circulado un documento bien explicado de las operaciones que deben realizar los organizadores del evento en cada estado que visita el Presidente de la República. El principal objetivo: abuchear a los gobernadores, desprestigiarlos. De tal manera, ellos (Morena) mandan el engañoso “mensaje” a la sociedad del aparente repudio de la gente del estado que gobierna el gobernador abucheado, por los beneficiarios de los programas del gobierno federal; consecuencia, para la próxima elección constitucional, hay que votar por los candidatos de Morena. Truculenta la estrategia vendida desde el mismo centro de poder político del gobierno federal, además de ilegítimo, pero efectiva; bien parece que no hay delito, se cuidan de no cometerlo, por si acaso. A lo más, si se llegara de probar a plenitud, y llegasen a ser descubiertos, serían reubicados esos empleados leales al Presidente, desleales a la sociedad por sus acciones corruptas; acciones que supuestamente pretende combatir el mismo Presidente, como principal eje de toda su política: abatir la corrupción.

El mensaje de Corrales llegó a oídos del primer mandatario, quien curándose en salud (como lo acostumbra de manera cotidiana), lanzó al viento la propuesta en sus abrumadoras conferencias. Sugiere a los gobernadores que, si ellos lo piden en las próximas visitas que realice a los estados, las visitas sean privadas y no tumultuarias. Nada tonto el señor Presidente ¿Por qué no proponer que los eventos los organicen los gobiernos de los estados? Seguramente la rechifla y abucheo sería para el visitante y no para el gobernador.

Conclusión: quedó demostrado que los abucheos son “pagados” por el favor que reciben los asistentes al ser beneficiarios de los “programas sociales” del gobierno federal. Por eso disfruta el mismo Presidente de la República, hacer entrega directa en manos de los beneficiarios de los dineros que recibirán mes a mes durante seis años, con eso de que ya no hay intermediarismo. Hoy en día, el favor del beneficio del “programa social” se agradece personalmente al Presidente y hay que obedecer, lo que sus emisarios deciden es orden del mismo Presidente de la República, salvo verse ante el riesgo de perder el “beneficio social”; y eso, precisamente eso, es lo que no quieren los abucheadores: perder el dinero que recibirán sin hacer nada durante seis años, con la probabilidad de que el periodo sexenal se extienda ¡Los pillos fueron descubiertos!

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