Luis Octavio Vado - Paradojas

Paradoja del juzgar – Luis Octavio Vado Grajales

El pasado 7 de marzo fue el “Día del Juzgador Mexicano”, al que creo que debería cambiarse el nombre por el de “Día de la Judicatura Mexicana”, tanto por una cuestión de lenguaje de género como por una de reconocimiento a que no hay buen juzgador/a sin un óptimo equipo de trabajo.

¡Qué cosa tan compleja juzgar!, y lo digo no como mero apunte retórico, sino a partir de mi experiencia, pues como autoridad electoral me toca participar en la resolución de procedimientos sancionadores respecto a asuntos comiciales. Juzgar es conocer una realidad ya sucedida, apreciarla conforme derecho y resolverlo aplicándolo no como caso de laboratorio, sino como realidad que necesita tener una consecuencia.

Es una labor de suyo difícil, tanto así que, creo, juzgar es una auténtica profesión, una dedicación constante que implica conocimientos, habilidades y actitudes, que no cualquiera que estudia Derecho tiene. Se requiere una madera especial.

En particular, una habilidad para manejar esta paradoja: juzgar es ponerse por encima de los demás a pesar de ser tan defectuoso o falible como cualquiera. Juzgar exige cualidades sobre humanas, y por eso la judicatura siempre puede equivocarse, pero también siempre es necesaria. Indispensable.

Juzgar es tener prudencia. Esto es, un tener el conocimiento y saberlo aplicar al caso concreto; algo que conocían los romanos que inventaron el concepto de jurisprudente: quien sabe qué hacer con el derecho, entendido como un arte práctico, no una mera acumulación de conocimientos.

Pero dejemos la poesía judicial. El ser jueza o juez implica también la capacidad de crear y mantener un equipo de trabajo, porque los juzgados no se hacen solo con su titular, sino que exigen un conjunto de profesionistas de alto nivel, concentrados y motivados en su labor.

Así, ser juzgador o juzgadora implica saber derecho, saber administración, conocer la manera de motivar a las personas y tener habilidades psicológicas para descubrir verdades ocultas o mentiras manifiestas.

Mi reconocimiento a todas y todos quienes desempeñan esta labor.

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