Gerardo Aguilar - A ojo de pájaro

Beep, Beep: el correcaminos, en la mira – Gerardo Aguilar Anzures

Hace un par de años entré en contacto con personal de la Secretaría de Desarrollo Sustentable del Estado de Morelos (SDS). Los conocí a partir de mis publicaciones en redes sociales de fotos de flora y fauna de Morelos, se interesaron en mi trabajo y me invitaron a colaborar con ellos en varias ocasiones.

Participé con ellos en la Exposición “Morelos Vivo”, con una foto que yo le llamo “Escarabajo Transformer” y posteriormente, aporté más de 25 fotos para la Guía de Bolsillo de Aves Acuáticas de Morelos, editada por la SDS y que a la fecha distribuye, para divulgación de la avifauna del estado.

En la participación más reciente, me invitaron a un proyecto para elaborar una Guía de fauna de Áreas Naturales Protegidas (ANP) de Morelos. El equipo que estaba trabajando en la guía estaba en problemas con el suministro de una buena parte de las imágenes, que por un malentendido con otra dependencia gubernamental, no podrían utilizar. Con el problema encima, me hicieron llegar una lista de especies que necesitaban. Revisando mi acervo de fotos, constaté que contaba con la mayoría de las especies solicitadas y para aquéllas que no había fotografiado, llegué a un acuerdo con la SDS, que patrocinó una expedición de dos días para buscar dentro de las ANP de Morelos, tantas especies faltantes como fuera posible.

Las visitas se harían en vehículos de la secretaría y con la compañía de los directores responsables de las ANP Las Estacas y Sierra de Montenegro, que fueron las seleccionadas por encontrarse en ellas las especies objetivo.

El primer día visitamos la ANP Las Estacas, que rodea el Balneario del mismo nombre, pero que es mucho más grande y se extiende por 652.17 hectáreas, hogar de una muy importante variedad de especies de flora y fauna. El ecosistema predominante es la selva baja caducifolia, dominada por árboles pequeños que pierden sus hojas en época de secas. En menor medida, está presente el bosque de galería, asociado a cauces de agua y que en esta ANP, se encuentra en los márgenes de los manantiales. Con su aforo de 6.7 metros cúbicos por segundo, el Manantial de Las Estacas es uno de los más importantes del estado y por su atractivo escénico, constituye el corazón de las atracciones turísticas de la región.

Mi guía para ese día fue la Bióloga Lluvia Ramírez, que conoce la Reserva como la palma de su mano y cuya ayuda fue invaluable para lograr los avistamientos y fotos de la jornada, recorriendo los caminos pavimentados y de terracería del lugar en una camioneta pickup de la SDS y llegando a los parajes específicos en los que era más probable encontrar algunas especies, dónde seguiríamos el recorrido a pie.

Estábamos en tránsito entre dos puntos de nuestra ruta, cuando llegamos a un camino que tenía una reja cerrada. A unos cien metros más adelante, había otra camioneta pickup, con trabajadores que hacían alguna labor en el campo. Lluvia iba a bajar de la camioneta, pera pedir a los trabajadores que abrieran la reja, cuando de repente la vi abrir los ojos como platos y quedarse inmóvil, con las manos en el volante, como si hubiera visto una aparición. Me dijo en voz baja “Con cuidado, mira a tu derecha: Ahí está el correcaminos a unos metros”.

Al igual que ella, no quería moverme. Tenía la cámara sobre las piernas, y en el momento que ella me avisó, yo estaba un poco girado hacia ella. Para ver al ave y fotografiarla, no bastaba con voltear la cabeza, sino que tendría que girar, levantar la cámara y bajar el cristal de la ventanilla… Eso que parece tan simple, debería hacerse con sumo cuidado, para no espantar al ave. Sería terrible desperdiciar la oportunidad de fotografiar a corta distancia a una especie tan valiosa. Hice todo con lentitud y suavidad, ya que como cualquier fotógrafo de naturaleza, me he llevado muchos sinsabores, estando a punto de lograr una gran toma, para perderla en una fracción de segundo.

Pero el ave no se espantó. De hecho, las primeras tomas las hice sin componer completamente la postura, quedando un poco torcido y sin bajar el cristal, para asegurar al menos algunas tomas. Gradualmente me fui acomodando mejor, para tener un buen encuadre y finalmente bajé el cristal y me acomodé correctamente, ajusté los parámetros y tuve oportunidad de captar las mejores imágenes, ya relajado y pudiendo disfrutarlo.

Estaba emocionado, porque no había visto esta peculiar especie antes, así que era un lifer para mí. Por si fuera poco, estaba entre las lista de las aves por buscar… Mejor, imposible: Había capturado al hermoso Correcaminos Tropical.

Su plumaje es de color castaño claro o grisáceo con negro, lo que le provee un camuflaje adecuado para su ambiente. Tiene largas patas, que le permiten alcanzar altas velocidades. Su larga cola le sirve de timón al correr y le permite hacer giros rápidos.

El Correcaminos Tropical se parece al Correcaminos Norteño (Geococcyx californianus), tanto en apariencia como en hábitos, aunque es algo más pequeño (aproximadamente 46 cm) y tiene un pico más corto.

Su distribución incluye el lado oeste de la Sierra Madre Occidental y el suroeste de México, continuando por Centroamérica, hasta el norte de Nicaragua. Adicionalmente hay una población en el norte de la Península de Yucatán.

Pertenece a la familia Cuculidae y por lo tanto, está emparentado con los cucos y los garrapateros. Me permito por lo tanto, incluir unas imágenes de dos de sus primos, que también es posible ver en la ANP Las Estacas: El Garrapatero Pijuy (el feo, a la izquierda) y el Cucú Ardilla (el guapo, a la derecha). Dentro de la familia, hay otros primos que son parásitos, es decir, que ponen sus huevos en los nidos de otras aves y sus polluelos tienen la fea costumbre de deshacerse sistemáticamente de las crías de su huésped, hasta quedar solos en el nido.

 

El Correcaminos Tropical se alimenta principalmente de insectos, lagartijas y pequeñas serpientes, utilizando su velocidad para perseguirlos.

Su nombre común, “correcaminos”, proviene de su hábito de correr en frente de vehículos en movimiento, y luego refugiarse en los matorrales que bordean los caminos.

Contrario a lo que puedas pensar, el correcaminos no les hace “bullying” a los coyotes, como en la caricatura de los años 60´s que seguramente ya pasó por tu mente en algún punto de esta lectura☺.

Después de las tomas, prácticamente “de retrato” que tuve la suerte de lograr, pudimos verlo más adelante, corriendo a un lado del camino y ésa fue una experiencia verdaderamente emocionante.

Además de observarlo en la ANP Las Estacas, he encontrado al Correcaminos Tropical un par de veces en los alrededores de la Zona Arqueológica de Xochicalco, Morelos, donde me dio una gran sorpresa una ocasión, porque lo vi perchado en la fronda de un árbol, ¡Como a 6 metros de altura! En mi ignorancia, imaginaba que al ser un ave corredora y grande, podría estar muy limitada para volar o hasta impedida para ello. Pensaba en eso, cuando desplegó las alas y con un vuelo un tanto aparatoso, se desplazó a un árbol dos metros más bajo, a unos diez metros de distancia del primero.

En el resto del recorrido, encontramos otras especies notables, como el Cacique Mexicano, ave sumamente vistosa, con su plumaje amarillo con negro y un copete de plumas, que se le acomoda de muchas formas caprichosas y le da un aspecto muy llamativo.

También pude observar y fotografiar al Carpintero del Balsas, que gusta mucho de estar en las puntas de los cactos, donde se alimenta de sus flores y hace sus nidos, cuyas entradas se ven como círculos perfectos, cortados en la pared de estas plantas suculentas. Es un buen hallazgo, puesto que se trata de una especie endémica de México, cuya distribución incluye parte de Guerrero, Morelos y Oaxaca.

A reserva de editar las fotos de acuerdo a las especificaciones que se requerían para la guía, las imágenes en la pantalla de la cámara se veían muy bien. Faltaba una parte de la lista de especies, pero había por delante una jornada más para encontrar las más posibles. A pesar de que el día fue muy divertido, la sesión me había generado una sensación que nunca antes había experimentado en una pajareada y fue la presión de obtener resultados tangibles, es decir, no sólo había que encontrar las aves objetivo, sino lograr fotos de buena calidad, que permitieran apreciar adecuadamente las marcas de identificación de la especie. Para mi tranquilidad, al final del día, había logrado al menos 8 imágenes útiles para la publicación.

La cosecha definitiva, considerando las tomas seleccionadas del día siguiente en la ANP Sierra de Montenegro, fue de 15 especies nuevas, que aunadas a mi acervo histórico del estado de Morelos, rindieron un total de 70 fotografías, que habrían de ser utilizadas en la guía que estaba en elaboración.

Sin embargo, la parte descorazonadora de esta historia, es que por temas presupuestales y de asignación de prioridades en la SDS, el proyecto fue suspendido temporalmente. Después vino el cambio de administración a nivel estatal. En tales condiciones, es muy poco probable que la guía llegue a imprimirse, perdiéndose todo el esfuerzo invertido por parte del equipo de trabajo involucrado, del que yo era sólo un integrante. Pero los lifers y las imágenes logradas, valieron la pena con creces.

CONTACTO:

Correo electrónico: [email protected]

Facebook: @GerardoAguilarAnzures

Twitter: @gerasimoagui.

Para consulta de información de aves, se puede acceder a: http://avesmx.conabio.gob.mx

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