Juan José Arreola - Código Político

Responsabilidad ciudadana – Juan José Arreola

¿Por qué las calles de la ciudad de Querétaro, las de la Ciudad de México o las de Guadalajara están sucias? En banquetas y zonas de rodamiento vemos vasos desechables, bolsas de frituras, elotes sin granos, bolsas de plástico con restos de agua, colillas de cigarrillos, papeles, servilletas…

Estoy de acuerdo en que parte de la responsabilidad de que las ciudades estén limpias es de las autoridades municipales. Ellas tienen el encargo de recolectar los desechos residenciales y de barrer las calles de las urbes.

Sin embargo, esto no necesariamente implica que deben ser los únicos encargados de que las ciudades se encuentren limpias y que no lo estén, a pesar de haber colocado botes de basura por todos los rumbos.

La otra cara

Pongo ejemplos contrapuestos. La ciudad de Múnich, en Alemania, se encuentra impecablemente limpia, de día y de noche, sin que haya botes de basura públicos ni ejércitos de personas barriendo las calles y, específicamente, las del centro histórico.

Hay varios factores que contribuyen a que esta condición prevalezca. Primero, que la ciudadanía entiende que parte de la responsabilidad de mantener limpia su ciudad es no tirar basura en la vía pública. La que generan mientras se encuentran fuera de sus domicilios, la guardan en sus bolsos y la vierten en los depósitos especiales de basura que hay en sus casas.

Además, las tiendas de conveniencia y centros comerciales no entregan bolsas de plástico ni utilizan productos desechables (vasos, platos, cucharas o popotes). La población en general lleva sus bolsas para tal fin.

Algo similar sucede en Tokio, la capital de Japón. Sus calles lucen impecablemente limpias; ni cuando sopla el viento se puede observar algún vestigio de desperdicio. Igual que los alemanes, los japoneses depositan la basura en sus casas.

Estos ejemplos dejan en claro que parte fundamental de la limpieza de las ciudades son sus habitantes. Debemos entender que en las ciudades se reflejan sus habitantes.

Seguridad y ciudadanía

Algo similar sucede con la seguridad. Partimos de la idea de que es el Estado, a través de los gobiernos, el responsable de garantizar la seguridad de los ciudadanos y de sus bienes. De esto no hay duda.

Con corporaciones policiales, vigilancia de barrios y comunidades; la persecución de violadores de la ley o evitando la ausencia de alumbrado público, por ejemplo, se previene el intento de cometer delito.

Sin embargo (otra vez), eso no es todo, pues en este aspecto tan delicado también hay corresponsabilidad ciudadana.

No sé a ciencia cierta cuántos delincuentes vienen de otras localidades o ciudades; lo que es un hecho real es que en la misma ciudad en la que vivimos, también viven delincuentes o potenciales delincuentes.

Los núcleos familiares tenemos responsabilidad en esto. Por ejemplo, al no impedir que nuestros familiares consuman bebidas embriagantes en la vía pública o que sean consumidores de drogas ilegales; de no saber en qué lugar y con quién están nuestros hijos. De ser omisos de denunciar cuando somos testigos de un hecho delictivo (potencial o consumado), al pretender resolver violentamente nuestras diferencias o solapando y aceptando hechos que violentan la convivencia humana… porque quienes lo cometen son amigos o familiares.

Compromiso obligado

Las ciudades de México no van a cambiar si sus habitantes no ponen de su parte; si los ciudadanos suponen (equivocadamente) que todo lo resolverá la autoridad y que a ellos sólo corresponde demandar servicio y atención.

Esa es una visión irresponsable y comodina que conforme pase el tiempo, se irá convirtiendo en una amenaza, como ahora sucede. Sin la intervención de la gente, sin compromisos individuales y sin el fortalecimiento de los valores de la convivencia y el apoyo mutuo, las urbes mexicanas empeorarán y avanzarán hacia una catástrofe.

El reto es que seamos realmente ciudadanos; es decir, habitantes, cuidadores y procuradores de nuestras ciudades. Porque si no lo hacen sus habitantes ¿Quiénes lo harán?

Twitter: @juanjosearreola

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