Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Lo oculto de la revocación del mandato – Niels Rosas Valdez

Desde su campaña electoral en 2018, el ahora presidente de los Estados Unidos Mexicanos, Andrés Manuel López Obrador, comentó en una serie de ocasiones que de ser electo Presidente de la República, se pondría una especie de consulta popular cada dos años, cambiando después a tres, con la finalidad de conocer la aprobación que los ciudadanos mexicanos tienen de él y con esto ratificarlo como mandatario, o bien, revocarlo de sus funciones. En este contexto, el pasado 14 de marzo, la Cámara de Diputados aprobó la consulta para la revocación de mandato, proceso que sería una realidad en 2021 a reserva de que también lo apruebe la Cámara de Senadores, que prácticamente es un hecho. ¿Qué despierta este nuevo proceso de aprobación propuesto y qué hay detrás de él?
Primero que nada, ¿qué es esta consulta a mitad de periodo? Significa la posibilidad de dar el voto de confianza a López Obrador para que finalice su periodo presidencial de seis años, o bien, de darle el voto de censura y separarlo de sus funciones. Esta propuesta del actual mandatario se originó ante la desconfianza creciente que la sociedad tenía (y tiene) hacia el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN) a causa de la mala administración durante sus respectivos periodos presidenciales, por lo que brindar la posibilidad a la ciudadanía de poder revocar de su cargo al presidente en caso de que así pareciera necesario, sin duda significó una opción muy interesante al momento de emitir el voto el 1 de julio de 2018.
No obstante, esta consulta de confianza o censura al Presidente de la República, que está pensada en realizarse en 2021, abrió espacio para la interpretación por parte de la oposición (específicamente el PAN al lanzar un video llamando a la atención de la comunidad internacional) de considerarse de alguna manera como una herramienta para una posible reelección. Atendiendo esto, ayer durante su conferencia de prensa matutina, López Obrador firmó su compromiso para no reelegirse, asegurando que no le interesa eso y que «él abandonará la Presidencia en el día que lo marca la ley». Entendiendo esto y haciéndolo a un lado para enfocarnos en el proceso de revocación planteado, ¿qué consecuencias tiene?
Como se mencionó, el planteamiento de la revocación del Presidente fue una herramienta para generar confianza en el electorado, y no se puede decir que se piensa incumplir en ello, pues, a pesar de que sólo han pasado poco más de 100 días de la actual administración, todo parece apuntar a que existe un compromiso real para que dicha consulta de aprobación o revocación se realice, y eso es bueno, es decir, que se cumplan las promesas de campaña. Sin embargo, aquí existen dos puntos que es importante mencionarlos.
Primero que nada, la consulta se planea desarrollar en 2021, y habría que ser ingenuo para pensar que semanas o inclusive meses antes no se esté haciendo proselitismo a favor de López Obrador, o al menos de Morena, por lo que se presentaría un escenario político muy similar al que habitualmente existe en las campañas presidenciales, por lo que, en resumidas cuentas, habría tres campañas en apenas seis años: la de 2018 (venciendo Morena), la de 2021 (que sería la consulta) y la de 2024 (nuevas elecciones presidenciales), lo que significa adicionar un activismo político de grandes magnitudes que no estaba antes contemplado, y con ello un gasto o inversión (dependiendo de su tendencia política) de recursos. Desde luego es interesante esta opción de censura a un Presidente en pleno periodo presidencial, pero, ¿de verdad es necesaria?, o al menos, ¿de verdad es necesaria aun cuando se tienen indicadores elevados de aprobación ciudadana, como es el caso? Quizás entonces no lo es. No cabe duda de que habría sido mucho más interesante que se hubiese hecho otras administraciones presidenciales.
El segundo punto es justamente este proselitismo que habría, pues es una consulta que se planea realizar en 2021 y coincide con elecciones a gobernadores, diputados federales y senadores. En este contexto, aun asumiendo que dichas elecciones y la consulta no se hicieran en la misma fecha, aun así es difícil declarar que ello no va a afectar la elección popular que exista entre ellas. La estructura política que tiene Morena es ahora más amplia que la de 2018, por lo que la «campaña» que pueda tener López Obrador para su consulta, claramente podría abarcar más territorio y más personas, captando el voto no sólo para él, sino para los miembros de su movimiento en las diferentes elecciones populares, por lo que también funcionaría como un periodo de proselitismo. En este sentido, lo más democráticamente viable sería tener un plazo extenso entre las elecciones nacionales y la tan mencionada consulta, de lo contrario, se podría prestar a interpretaciones como la ya descrita, reluciendo la verdadera cara de esta consulta; sin embargo, sólo el tiempo nos hará conocer cuál fue la razón detrás de la revocación del mandato.

Escritor, historiador e internacionalista
[email protected]
@NielsRosasV (twitter)

 

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