Betsabé Guzmán - Visión de mujer

Las primeras damas – Betsabé Guzmán

A fines de mayo de 2018, Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del ahora Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, pronunció un discurso en donde definió cuál debería ser el papel de la esposa de un Presidente.

“Una mujer que sabe identificar las acciones transformadoras requeridas para integrar un profundo plan de políticas públicas, ser una observadora y una persona activa, a la vez, para beneficio de todos”.

Se lee interesante lo que dijo hace 11 meses en Minatitlán, Veracruz; me agradó la idea; sobre todo porque quien lo propuso es una mujer muy preparada. Nada que ver con la frivolidad de Angélica Rivera Hurtado ni el protagonismo de Marta Sahagún Jiménez.

De unos sexenios para acá, el nombre de “Primera dama”, empezaba a incomodar a las esposas de los presidentes y con ello, el rol que deberían cumplir.

Es un cargo protocolario, sin funciones ni responsabilidades concretas; distintas investigadoras explican que no hay ningún fundamento legal o norma que hable del papel qué debe tener.

En 1977, Carmen Romano, esposa del entonces presidente José López Portillo, fundó el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), y a partir de ahí la esposa del presidente presidiría el patronato de dicha instancia.

Nilda Patricia Velasco Núñez, esposa de Ernesto Zedillo Ponce de León, prefirió acompañar a su esposo en la mayor parte de sus actividades, incluso hasta representarlo en algunos eventos.

Posteriormente Marta Sahagún Jiménez, esposa de Vicente Fox Quesada, protagoniza un impresionante activismo político que hasta se le mencionó como posible candidata a la presidencia de la república en 2006. Creo la fundación “Vamos México”.

Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de Felipe Calderón Hinojosa, guardó un perfil bajo. Ella fue presidenta del Consejo Consultivo Ciudadano del DIF, que se dedicaba a brindar apoyo a los DIF estatales; pero cuando Josefina Vázquez Mota fue candidata a la presidencia de la república en 2012, Margarita la apoyó en distintos actos proselitistas.

Angélica Rivera Hurtado, quien fuera esposa de Enrique Peña Nieto, también fue presidenta del Consejo Consultivo Ciudadano del DIF. Aunque haya realizado ciertas labores propias de su labor no se notó, porque se habló más de ella por el escándalo de la llamada “Casa Blanca”, o por posar para revistas de moda como Marie Claire y su pasado como actriz de telenovelas.

Ahora la escritora Beatriz Gutiérrez, decide poner fin a la idea de Primera dama, y con ello también a lo de estar en el Patronato o en el Consejo Consultivo del DIF.

Y retomo nuevamente el discurso pronunciado en Minatitlán, Veracruz, que por cierto lo pueden encontrar en la Página www.regeneracion.mx

“Tenemos que creer más en nosotras y en nuestro poder, defender lo que hacemos y contagiar al mundo masculino de nuestra mirada femenina, nosotras decimos las cosas de otro modo, es la hora de hablar con nuestro tono, con nuestra intención. Vamos a feminizar la vida pública”.

Lo esencial de éste discurso no es el que ya no se le llame Primera dama, sino el contenido de todo el mensaje que me invitaron a pensar que efectivamente haría algo distinto. Me pareció sensacional!

Pero hubo dos temas que se dieron en este año y esperé que Gutiérrez Müller asumiera una postura o por lo menos se solidarizara: el recorte presupuestal a refugios para mujeres víctimas de violencia, por parte de la Secretaría de Salud; y la cancelación de los recursos a las estancias infantiles, por parte de la Secretaría de Bienestar.

Entiendo que no puede contradecir las órdenes de las secretarías, pero entonces en dónde quedó lo de apoyar a las mujeres. Porque en ese discurso de mayo 2018 dijo: “Todos los mexicanos contarán con mi apoyo, en particular las mujeres, me declaro solidaria con mi género, en todos los espectros en los que funcionamos, la mujer madre, la mujer hija.” […]

Aplaudo su entusiasmo en continuar como profesora universitaria, investigadora y escritora, es lo que le gusta y además para ello ha estudiado. Cabe recordar que en noviembre del año pasado se le designó como encargada del Consejo Honorario, de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, y aunque se diga que no tendrá funciones, que sólo ayudará con recomendaciones, realmente lo dudo.

Si es que en verdad el mensaje que dio en Minatitlán, Veracruz, fue quizá pensado en torno a lo que observó de las anteriores esposas de los presidentes, fue escrito de su puño y letra desde su perspectiva de mujer, madre, esposa, hija, etc., por qué no buscar una forma en donde ella pueda apoyar más a las mujeres.

Con toda proporción guardada, me sumo a la propuesta de la historiadora, escritora e investigadora de la UNAM, Sara Sefchovich, en que se legisle cuál debe ser el papel de la esposa del Presidente de la República porque de esta forma aclararía a todos, tanto a ellas como a los ciudadanos, sus obligaciones, pero también sus derechos.

Hay varios temas en agenda que me inquietan: los feminicidios, la violencia intrafamiliar, la desleal competencia laboral, la desnutrición, entre otros, en donde a través de distintas voces, la Doctora Beatriz Gutiérrez podría hacer llegar su preocupación a través de las gobernadoras, senadoras, diputadas, presidentas municipales o a través del Instituto Nacional de las Mujeres, para trabajar en un plan que ayude a encontrar soluciones a esos problemas con que nos enfrentamos las mujeres.

Apeló a su sensibilidad, a su criterio, a su papel de mamá, de profesionista, para cambiar el rol de Primera dama y unirse a lo que aspiramos todas las mujeres: igualdad de condición salarial, no sufrir de violencia o acoso, secuestro, maltrato.

Comparto su punto en que el Estado le ha fallado a las mujeres, y como dijo: “no podemos permitir que nos vuelva a fallar”. Entonces, pues manos a la obra.

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