Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

La violencia: ¿responsabilidad de AMLO? – Niels Rosas Valdez

La violencia en el país, tristemente, ha sido un tema recurrente en los noticieros, espacios informativos, mesas de debate y análisis, columnas, etc., en los últimos 25 o 30 años, pero sobre todo en los últimos 13 años cuando, siendo presidente Felipe Calderón Hinojosa, del Partido Acción Nacional, se dio paso a la llamada «guerra contra el narcotráfico», cuyo objetivo era limitar la operación de estos grupos delictivos, en primera instancia, y erradicarlos, en segunda, eliminando gran parte de la violencia generada en el país. Sin embargo, tras una gran cantidad de defunciones, entre ellas de narcotraficantes, militares, policías y civiles, es difícil – por no decir insostenible – decir que tal política tuvo éxito. Hoy en día, a más de una década después y con dos administraciones presidenciales de dos partidos políticos diferentes, la violencia sigue siendo tema de momento y, tristemente de nuevo, sigue a la alza. ¿Quién es el responsable de esta situación?

La «guerra contra el narcotráfico» fue una guerra fallida, eso es casi imposible de contra-argumentar, y lo era desde el inicio, desde sus cimientos que dictaban erradicar el problema de la violencia con más violencia. No obstante, la siguiente administración presidencial, conducida por Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional, no tuvo una estrategia diferente para combatir o, para mencionarlo pacíficamente, atender el problema de la violencia e inseguridad. En cambio, inclusive algunos podrían declarar que el problema se agravó. Si bien obtuvo logros significativos como la captura del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, «El Chapo», otros eventos cobraron mucha relevancia a tal grado de significar una gran roca en el calzado del mandatario, como lo fue la desaparición de 43 normalistas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa en 2014.

Hoy en día hay un presidente nuevo de un partido diferente a los mencionados (o como lo llama él, movimiento), sin embargo no se logra encontrar una estrategia para atender la violencia e inseguridad en el país. Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tomó posesión el 1 de diciembre de 2018 y su propuesta en materia de seguridad fue la creación de una Guardia Nacional, que finalmente se concretó. Empero, hay que entender que esa no es una estrategia, sino una herramienta que le va a permitir operar a través de una metodología -o estrategia- para solventar el problema de la violencia e inseguridad. La cuestión es que AMLO ha fallado en entregar tal estrategia. Y habrá algunos que digan que es recién su llegada a la presidencia, por lo que todavía puede tener tiempo para construir dicha estrategia. Pero no, no es un argumento válido ni debe ser excusa. De entrada, se espera que alguien que haya tomado la decisión de contender por un cargo público de esta magnitud, debe tener, en su amplia gama de propuestas de varios temas, ya cubierta una estrategia para atender una de las principales preocupaciones de la población, como lo es disminuir la violencia e inseguridad, situación que no fue así. Es justo como si un estudiante llegara a la escuela a hacer la tarea que le dejaron una semana antes.

Ahora, tampoco es que se pueda decir que la violencia haya bajado, lo que le daría, quizás, un poco más de tiempo para diseñar una estrategia de seguridad; sino todo lo contrario. De acuerdo a las cifras expuestas por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los homicidios dolosos realizados en el primer trimestre del año en curso llegan a 8 493, mientras que en el año pasado con Peña Nieto, en el mismo trimestre la cifra llega a 7 750. El excedente de 743 muertes de lo que va del año con respecto al año pasado en el mismo momento del año representa un aumento del casi 9.6%. Sin duda es alarmante. Desde luego que la percepción de la inseguridad por parte de la población es una cosa y la estadística es otra, no obstante, esta percepción daña y altera mucho el día a día de las personas, sobre todo de aquellas que viven en espacios donde se sabe por experiencia que puede surgir violencia, como lugares rurales y municipios marginados. Lo que pasó hace unos días en Minatitlán, Veracruz, es un ejemplo de la violencia creciente en México, y como tal debe ser atendido propiamente. Si bien las administraciones anteriores dejaron un «cochinero» en materia de seguridad, no deja ser responsabilidad del presidente en turno mejorar esa situación para el pueblo que dijo durante su campaña presidencial que serviría de ser electo presidente. AMLO tiene que apresurarse, el tiempo sigue su curso y la paciencia de la gente, a causa de los eventos como el ocurrido el viernes pasado en Veracruz, rápidamente se acaba.

Escritor, historiador e internacionalista
[email protected]
@NielsRosasV (twitter)

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