Tania Palacios Kuri - Voz en Acción

La lectura es liberadora – Tania Palacios Kuri

Hoy me gustaría hablar de un artículo insustituible de la canasta básica para el desarrollo humano de toda persona, la lectura.

Bien decía Santa Teresa de Jesús “Lee y conducirás, no leas y serás conducido».

México es rico, indiscutiblemente plural y merece aprovechar el talento de cada uno de sus habitantes, mismos que no encontrarán su mejor versión a menos que cultiven y amueblen la mente con herramientas suficientes que nos hagan ser una población que conduzca la vida pública del país y que no sea inducida por la cantidad ilimitada de elementos que nos llenan de información más no de conocimiento necesariamente.

La lectura sin duda es alimento, una vez que es bien digerida combate las malas decisiones desde la niñez, juventud hasta la vida senil, es una herramienta indispensable para hablar de personas competitivas frente a un mundo globalizado que cada vez exige más saber, además de ser fuente provechosa del conocimiento personal y por ende del crecimiento colectivo de una nación. Es antídoto contra muchos males sociales, incluida la ignorancia.

El hábito de la lectura promueve sociedades participativas que conducen el rumbo de las decisiones políticas, económicas y sociales de un territorio, evitando además que las masas sean inducidas por estímulos externos cuyo contenido no se cuestiona por falta de conocimientos para remediarlo.

Así como para Mario Vargas Llosa, aprender a leer, es de lo más importante que pasa en la vida de cualquier persona. Hace 24 años la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, instituyó el 23 de abril como el Día Mundial del Libro y esta semana precisamente conmemoramos tan importante fecha, en razón de ello es importante que hagamos una reflexión de lo que estamos leyendo, cuánto tiempo le dedicamos a la lectura y qué grado de atención le ponemos a lo que leemos.

¿Qué quiere decir eso de que la lectura da hermosura?

Cada uno de los 7 días de la semana, nos encontramos expuestos a un rango de 3 mil a 5 mil estímulos que nos influyen consciente e inconscientemente. La lectura es un instrumento para no ser inducidos por lo inconsciente, sino a ser conducidos por el saber al momento de emplear la voluntad para decidir. Porque leer muchas veces hace la diferencia entre una decisión vacía y una voluntad constructiva en cada faceta de la vida de la persona.

Somos blanco constante de diversos impactos publicitarios, políticos, comerciales y de todo tipo que bombardean nuestra cabeza virtual, visual y auditivamente hablando. La pregunta es, si dichos elementos motivan también nuestra voluntad para decidir, ¿Nos podríamos considerar esclavos de los estímulos que nos permean?

México necesita más libros digeridos y menos comentarios vacíos en redes sociales que fuera de conectar, desconectan el sentir del mexicano, lo que nos hace uno. Vivimos siendo víctimas de la información virtual muchas veces manipulada y cruel que promueve ciudadanos rencorosos, que facilita las quejas, pero no da carnita para las propuestas.

La lectura lleva al espectro de los fundamentos, de las teorías y las prácticas, nos abre todo un abanico de posibilidades, un manojo de aventuras, otros mundos, descubrimientos, certezas, armas para enfrentar los fenómenos sociales, los retos políticos, las metas colectivas, las aspiraciones económicas. La creatividad de un pueblo en gran medida se engrandece con la lectura.
Decía Miguel de Cervantes que “La pluma es la lengua del alma”, yo agregaría que la lectura son los ojos de la cabeza.

Vale pues este espacio, para hacer una reflexión sobre lo que estamos leyendo, cuánto tiempo le dedicamos a la lectura y qué grado de atención le ponemos a lo que leemos.

De acuerdo con el Módulo sobre Lectura (Molec) del INEGI 2018, los materiales de lectura consultados con mayor frecuencia por los mexicanos son:

1. libros de texto o escolares,

2. periódicos y

3. páginas, foros o blogs digitales.

La lectura es liberadora, sin embargo, el mexicano lee en promedio un libro cada tres meses. En México se leen 3.8 libros al año por persona.

Un habitante dedica en promedio 39 minutos continuos a leer. La población sin educación primaria y secundaria dedica 29 minutos por sesión de lectura; los que estudiaron preparatoria dedican 34 minutos y quienes tienen educación universitaria o más leen 49 minutos cada sesión.

Si queremos un país de libertades, emancipado de demagogia, promovamos a la lectura como su defensor, que nos proteja del descaro de algunos actores políticos y sociales que se aprovechan para hacer creer y no dejar pensar.

Comparto lo que dijo Miguel de Unamuno: “Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee”.

Queremos que el ciudadano sea piloto del futuro de México, pero el sillón del conductor se construye de libros, conocimiento, información veraz, herramientas para pensar, elementos para decidir, instrumentos para actuar.

Sólo 2 de cada 10 lectores comprende totalmente el contenido que leyó. 6 de cada 10 dicen que comprendieron sólo una gran parte y 2 de cada 10 dijeron que comprenden sólo la mitad o muy poco de lo que leen. Pese a ello, solamente 37.6% de la población consulta fuentes como diccionario, enciclopedia o internet para fortalecer la comprensión lectora.

En un contexto retador para el futuro de los mexicanos, el exhorto es a los gobiernos y a la ciudadanía para darles a los niños y niñas libros, no razones para polarizar más un país millonario por naturaleza, pero dividido socialmente por decisiones históricas.

La lucha por México tiene a libros como armas, la cultura de la lectura puede ser el hilo tejedor que nos una en un contexto de polarización.

Regresando a la primera idea, la lectura es un elemento indispensable de la canasta básica, de lo contrario viviremos en un país con hambre de crecimiento, pero sin pan para conseguirlo.

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top