Jorge Luis Montes - Psique Parlamentaria

Aprender en cabeza ajena – Jorge Luis Montes

A poco más de tres décadas del fraude electoral del 88 y después de cinco sexenios, triunfó la izquierda germinada desde los movimientos estudiantiles de los 60´s y los movimientos sociales de aquellas décadas.

Sin duda, las elecciones fraudulentas del 88 fueron el reactivo de cohesión de los movimientos de izquierda, que entendieron, al fin, la necesidad de luchar en bloque; no podían ganar elecciones luchando aisladamente.

Ante esta realidad, el 5 de mayo de 1989, se fundaría el PRD, como una herramienta legítima para dar cauce institucional al anhelo de los movimientos sociales. El gran reto para el partido recién creado era lograr la cohesión al interior, considerando la diversidad de corrientes de pensamiento aglutinados en una sola organización.

Para el año 1997 llegaría el primer gran triunfo del perredismo, al ganar las elecciones de la Jefatura de Gobierno del entonces Distrito Federal, éxito al que se sumarían los de Zacatecas, Tlaxcala y Baja California, eran días de gloria para la izquierda, todo indicaba que la transición era inminente a nivel nacional.

Era evidente, el sistema buscaría por todos los medios debilitar al partido emblemático de la izquierda mexicana, hasta lograr enquistar en el corazón mismo del PRD una contracorriente; los chuchos comenzaron un ataque desde adentro, dormíamos con el enemigo.

Así se llegó a la elección presidencial de 2012, con el grupo de los chuchos maniobrando en contra del entonces candidato de la coalición de la izquierda. Fueron ellos quienes a la postre y sin el menor recato firmaron el Pacto por México.

Al amparo de la serenidad, podemos asegurar, la elección del 2012 fue la resonancia magnética que permitió identificar plenamente el cáncer de la traición estaba enquistado en la “dirigencia” del PRD, en esa cúpula que embriagada de poder había pactado con el PRI y el PAN.

No había más que hacer, no nos dejaron otro camino, se tenía que mudar de piel, construir una nueva trinchera, para dar cauce a la lucha democrática que seguía resistiendo a los cambios de vientos, pues ahí seguían los valores que impulsaron a Muñoz Ledo y a Rosario Ibarra de Piedra a fundar al PRD; cambiamos de piel, pero no de espíritu, eso lo llevamos muy dentro, Morena representa la grandeza de las luchas sociales del 68, la resistencia de la izquierda de los 80; somos quienes añorábamos un cambio verdadero.

El triunfo llegó de la mano de líderes visionarios y valientes, hoy más que nunca, tenemos la responsabilidad de asumir con madurez política que Morena es el instrumento para impulsar el cambio verdadero en México, y, por ende, tenemos la obligación moral de cuidar que el partido no se desvirtúe en una pugna interna y visceral. La historia nos ha enseñado que las ambiciones personales y de grupo pueden llegar a ser el lastre de un movimiento noble como el que nosotros representamos.

Diputado Federal
Twitter: @jorgeluismn

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