Luis Octavio Vado - Paradojas

Voto electrónico – Luis Octavio Vado Grajales

La posibilidad de una nueva reforma electoral se sustenta en la idea de la austeridad. Este es un objetivo que debe compartirse con la apertura a incorporar en la discusión otros elementos, tales como la naturaleza federal del Estado mexicano, la competitividad entre partidos, el alejamiento de la política de los grupos económicamente dominantes, entre otros.

Una idea para conseguir ahorros significativos en la materia electoral es modificar la forma en que votamos, eliminando la boleta en papel al sustituirla por el voto electrónico, mediante la instalación de urnas dotadas de pantallas táctiles.

Esto del voto electrónico no es nuevo, como en otros casos, las entidades somos las que hemos avanzado más allá de lo que lo han hecho las autoridades federales. Coahuila y Jalisco desarrollaron urnas computarizadas que probaron su efectividad.

¿Por qué implica un ahorro la urna electrónica? Piense usted en esto. Cuando hay elecciones o consultas populares se debe imprimir el total de las boletas, aunque se sabe que nunca llega toda la ciudadanía que puede votar. Eso implica que aún para quien se abstiene se debe contar con una boleta impresa, que además debe estar realizada en un papel con características especiales, con tintas poco comúnes y con medidas de seguridad extraordinarias.

Si un 30% del electorado no vota, ya podrá usted imaginar el dispendio…

Pero esto no sucede con las urnas electrónicas. Son reutilizables, no requieren contar con lo último y más caro de tecnología, y su costo se amortiza en varias elecciones.

¿Teme usted que sean hackeadas? Pueden funcionar sin acceso a Internet. ¿Considera que pueden ser difíciles de usar? No, porque se trata de pantallas táctiles. ¿Y si hay que recontar los votos? El modelo de las urnas electrónicas de Jalisco imprimen un testigo de voto que puede ser desde luego recontado manualmente. ¿Si se quedan sin luz? Funcionan con baterías de larga duración.

Este sistema tiene la ventaja de que facilita el llenado del acta de resultados, que se elabora por la propia máquina, lo que implica ahorros en la capacitación del funcionariado de casilla.

Visto así, el voto electrónico atiende al principio constitucional de certeza a la vez que implica ahorros. Parece una buena salida.

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