Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Dos Bocas: ¿el error más grande? – Niels Rosas Valdez

Desde hace un tiempo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), mostró su interés de crear una refinería para elevar la producción diaria de barriles de petróleo, y con ello la posibilidad de exportar en mayor volumen este preciado recurso natural no renovable. En este sentido, en lo últimos días el mandatario ha señalado que próximamente se podrá comenzar este magno proyecto, pero, ¿qué tan viable es? ¿Cómo se ha recibido en la sociedad? ¿Acaso se trata de un proyecto necesario o es el inicio de un elefante blanco?

AMLO ya ordenó construir la nueva refinaría en Dos Bocas, Tabasco, su estado natal, con la intención de aumentar la producción de barriles de petróleo, esperando llegar a 400 000 por día. Se invitó a cuatro empresas para dar la licitación de este proyecto, buscando que lo concluyeran en un periodo de tres años y con un coste total de no más de ocho mil millones de dólares. Según Citibanamex y el Instituto Mexicano de Competitividad, una obra de esta naturaleza y con sus características particulares no podría concretarse en un periodo tan reducido como el solicitado, ni tampoco con la inversión señalada. Al menos el periodo debería duplicarse para ser un poco más realista, y en cuanto al presupuesto, este tendría que aumentarse en al menos un 50%, es decir, a 12 mil millones de dólares. En consecuencia, y desde luego, ninguna empresa logró empatar los requerimientos del mandatario, y sin embargo, el proyecto sigue en su curso.

Sin duda, la construcción de una refinería mueve mucha opinión pública que es importantísima en una sociedad democrática, pero también es importante – y pienso yo que mucho más – la opinión de los expertos en el tema, es decir, en materia económica y ecológica en el primer plano. Muchos de ellos han expuesto su docto punto de vista señalando la existencia de varias fallas en el proyecto, mismas que no lo permitirían ser sustentable, ni mucho menos viable. Una de los hechos que es importante mencionar aquí es que el mandatario busca que la construcción se realice con fondos gubernamentales a través de la Secretaría de Energía (SENER) y PEMEX, cosa que eventualmente resultaría en problemas financieros para el país, alejándose de mantener finanzas públicas sanas.

¿Qué conllevaría esto? Simple: más austeridad. De por sí el gobierno de AMLO – que ha seguido el plan de reducción en el gasto del erario, como lo señaló en su campaña presidencial en 2018 – ha establecido recortes presupuestales de enorme gravedad y repercusión en varios sectores fundamentales, como en ciencia, tecnología y educación, y si a esto se le suma el fondeo de la refinería, la austeridad aumentará, significando una menor capacidad de operación y por lo tanto de productividad en varios sectores, lo que se traduciría en una reducción en el crecimiento de la economía. Y quizá su meta sea mejorar la economía regional de Tabasco con la operación de esta refinería y los miles de trabajos directos e indirectos que se crearían. Puede ser esa su intención, y quizá esté bien, pero de igual manera, lo queramos o no, se necesitaría de inversión extranjera para este proyecto.

Ahora, una crítica en esta decisión ha sido también el apego a la energías fósiles, es decir a la extracción de hidrocarburos, a pesar de que oficialmente existe un respaldo para el uso de energías renovables. Esta parece ser una de las críticas más duras y tiene toda la razón de ser. ¿Por qué hay que apoyar un proyecto que siga enfocándose en los hidrocarburos? ¿Por qué seguir ocupando una tecnología de hace más de 30 años cuando hoy en día hay tecnología que permite generar energía limpia y sin impactos significativos en el medio ambiente, que dicho sea de paso, está en plena crisis? Reino Unido recientemente lo ha conseguido ya por varios días, entonces, ¿por qué nosotros no?

Entonces, si se conoce que el proyecto es inviable por los costos y tiempos esperados, y además causaría un deterioro mayor al ya devastado medio ambiente, ¿por qué empecinarse a continuar con el proyecto? Esta es la gran pregunta. ¿Es acaso una meta personal por PEMEX y por su lugar natal, o sólo es la intención de crear nuevos empleos? Si es lo segundo, hay otras maneras de hacerlo, mucho más rápidas y mucho más baratas. En cambio, si lo que se busca es aumentar la producción de barriles de petróleo, en primera contamina gravemente al medio ambiente, y en segunda, ¿por qué no cumplir con el comunicado oficial y moverse ya verdaderamente al uso de energías renovables? Si la intención es derrochar miles de millones de dólares, ¿por qué no hacerlo bien y planeado? No cabe duda que todo presidente quiere dejar su marca.

Niels Rosas Valdez
Escritor, historiador e internacionalista
[email protected]
@NielsRosasV (twitter)

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