Héctor Parra - Análisis y Reflexiones

¡Denuncia, no renuncia, la de Germán Martínez! – Héctor Parra

Si bien se había “colado” la posible renuncia al cargo de director general del IMSS del ex panista Germán Martínez Cázarez, este martes se hizo efectivo el rumor en la sesión de Consejo Técnico del mismo instituto, donde se anunciaron y denunciaron las razones que a ello lo orillaron funcionarios de Hacienda, quienes pretenden apoderarse del control y funcionamiento de la Institución de salud. No denuncia al secretario de Hacienda y Crédito Público, como principal autor de los problemas que se ciernen sobre el IMSS; sin embargo, Martínez hizo patente los intentos de controlar las delegaciones en todos los estados, por medio de nuevos funcionarios impuestos desde la misma Secretaría de Hacienda, los que controlarían las finanzas, contrataciones, despidos y adquisición de medicamentos, haciendo a un lado a los delegados, quienes serían simples “floreros” y como tal, Germán Martínez, no pretende ser un adorno en la dirección general.

La denuncia pública sobre las irregularidades que se hacen patentes y aquellas que se ciernen sobre el IMSS, evidencian de forma por demás obvia los hechos que en el documento detalla el dimitente; estos fueron menospreciados por el Presidente de la República, confirmando que el hombre de todas sus confianzas es Carlos Urzúa, secretario de Hacienda, con su displicencia aprueba todas las medidas abusivas e ilegales que están cometiendo y continuarán haciéndolo, lo que llevará a una mayor ineficiencia en la prestación del servicio que pretende la institución de salud. Sin darle la menor importancia al documento que denuncia abusos, arbitrariedades e ilegalidades, el Presidente de la República dijo respetar la decisión de su aliado político; despreciando las razones que en ella se plasman y de inmediato atajó: “afortunadamente hay muy buenos funcionarios públicos en el equipo y vamos a sustituirlo”. Así de simple e irresponsable la declaración de Andrés Manuel López Obrador. El Presidente no debe menospreciar lo dicho por Germán Martínez; de suyo es peligroso, desde abusar del control de las cuotas patronales y de los trabajadores, disponiendo de ellas en un supuesto afán de ahorro, es arbitrario, ilegal y constituye delito; no es dinero de la hacienda pública, es propiedad del IMSS, entidad, que si bien pública, es de naturaleza jurídica totalmente diferente; dejar de comprar medicamentos, despedir a empleados, no pagar a proveedores, dejar obras inconclusas, no gastar en salud sólo por cumplir con el criterio del ahorro republicano es desde cualquier punto de vista criminal. Y así quieren atender a millones de mexicanos que no están inscritos en el IMSS ¿Con qué recursos? Es la quiebra acelerada y anticipada de la institución que tiene la obligación de cubrir los servicios médicos y otorgar medicamentos a millones de trabajadores mexicanos que pagan su cuota al Seguro Social y las familias de estos. Denigrante, lastimoso e inhumano es ver a cientos de asegurados en los pasillos de los inmuebles del Instituto, esperando la atención médica que jamás llegará. Nunca nadie se había atrevido a evidenciar lo obvio. A poco más de cinco meses del gobierno de la Cuarta Transformación, los problemas siguen en crecimiento y no se ve el momento en que se solucionen, más bien se expanden, se reproducen, se multiplican; la incompetencia, apatía e indiferencia ante los problemas son el principal ingrediente del nuevo gobierno.

Y así pretenden llegar al sistema universal de salud. Hemos denunciado en otras columnas el riesgo que implicará la concentración de los servicios de salud que pretende el gobierno federal, arrebatar a los estados esa atribución, bajo el fútil argumento de “ahorrar” en la compra masiva de medicamentos y la prestación de los servicios de salud desde el centro del poder, todo por medio de convenios en los que cedan al Poder Ejecutivo, la atribución de los estados ¿En manos de quién quedarían las adquisiciones? ¡Del secretario de Hacienda! ¿Se imaginan lo que podrá suceder en la práctica? No se requiere ser pesimista ni ave de mal agüero para saber que, bajo el control de funcionarios ineptos, el sistema de salud pública, no solo será mucho más deficiente, se avizora como estruendoso fracaso que pondrá en riesgo la salud de millones de mexicanos. Los servicios médicos particulares y hospitales privados saldrán victoriosos, acapararán a esos millones de derechohabientes, quienes ante la frustrante desesperación de no encontrar el servicio ni los medicamentos en la institución, tendrán que pagar por esos servicios.

Como dice Germán, esa es política de los gobiernos neoliberales, no de los sedicentes progresistas. Siempre critiqué la traición de Martínez Cázares, de ser un pilar del neoliberalismo panista, se incorporó a las filas del populismo. Ahora he de reconocer que ética y profesionalmente hizo lo correcto.

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