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Todo converge en el río

Crónica: Carlos P. Jordá / Enlalupa.com
Fotos: H2QRO

El sábado primero de junio se llevará a cabo la tercer limpieza masiva del Río Querétaro en la plaza Artículo 123, en la delegación Villa Cayetano Rubio. Ciudadanos, asociaciones e instancias públicas y privadas sumarán esfuerzos para recolectar residuos físicos del caudal que atraviesa la ciudad.

«Llevamos viviendo 5 años en frente del río, es imposible no darnos cuenta de su mal estado», dice David.

Lo resguarda una barda de cantera de menos de un metro de altura que suele ser rebasada en época de lluvias a pesar de la pendiente de más de 500 centímetros que la separa del fondo de concreto. Este se alcanza a ver cubierto de lama verde a pesar del tono turbio del agua durante los meses de altas temperaturas y pocas precipitaciones, como lo es mayo en Querétaro. Una roca en las orillas ha detenido el trayecto de una pelota de plástico aún inflada. De plástico son, también, los diversos envases de refresco y productos de limpieza que flotan a la deriva. La corriente transporta una espuma de origen incierto cuyas pesadas burbujas opacas el viento no logra separar de la superficie. A la mitad se ha creado un islote de ramas y hojas caídas en el cual se atascan algunas latas de aluminio y botellas de vidrio que destellan con los rayos del sol. El olor es idéntico al que se percibe estando parado justo encima de una coladera y, a parte de un motor lejano, nada interfiere en el sonido del canto de las aves, pero no hay una sola a la vista. Tampoco hay peces, ni humanos. Esa es la parte del río cuya ribera ocupa un colorido portón que resguarda a Verbos y Vibras y a David. A tres kilómetros y medio del centro histórico de Querétaro.

UN PROYECTO Y UN LUGAR

Verbos y Vibras (VyV) está enfocado en hacer un cambio benéfico en la sociedad. «Un proyecto en gestación», dice David Bravo, cabeza del mismo y fundador del colorido sitio construido con bases de concreto y cajas de tráileres recicladas. En el 68 de Avenida del Río, en la delegación de Hércules, se dan talleres de alimentación, uso artístico y productivo de residuos, construcción natural (con adobe), huertos y urbanismo sustentable. Además de artistas, viajeros y colaboradores, el sitio que algún día funcionara como residencia de muralistas, también recibe migrantes que bajan del tren en busca de agua y comida para seguir su viaje y a paisanos con necesidad de auxilio cómo algún día lo fueron las madres de Ciudad Juárez. Era de suponer que la situación del Río Querétaro, caudal que atraviesa la ciudad por una de sus arterias principales, Avenida Universidad, no pasara desapercibida por quienes conforman el colectivo de VyV, tomando en cuenta sus objetivos de conservación de recursos y sensibilización a la sociedad.

Son muchos quienes ya tenían las manos sumergidas en el agua (de manera literal y figurada), tanto vecinos que habitan a orillas del cause como diversas entidades. “El problema es que ninguno de ellos tiene una buena campaña”, explica Bravo, “H2QRO surgió a partir de la necesidad de divulgar y sumar los esfuerzos de las acciones que ya se están llevando a cabo en materia de la sanidad del río”. La fusión de Reparadora Ecológica, una asociación civil donataria, Los Amateurs, una asociación de La Fábrica de Hércules (cervecería y textilería) y Verbos y Vibras, dio como producto a H2QRO; un movimiento de difusión de información, concientización social y de acción directa. Su labor se ve reflejada en redes sociales, donde exponen datos sobre la situación hídrica del estado y fechas y fotografías de los eventos que organizan; conferencias, talleres y limpiezas masivas.

En menos de dos meses, desde su nacimiento, H2QRO ha logrado llamar la atención de muchas personas e instituciones que desean contribuir al proyecto. Académicos, medios de comunicación, escuelas, grupos vecinales y voluntarios han prestado sus conocimientos, sus herramientas y su energía al saneamiento del río. El pasado 7 de abril acudieron alrededor de 300 personas a la primer limpieza. El evento consistió en la recolección de residuos sólidos, la separación de estos, siembra de árboles y una conferencia del biólogo Juan Pablo Ramírez Herrejón, especialista en ríos, lagos y manantiales; maestro y doctor en Manejo y Conservación de Recursos Naturales.

LA LLEGADA DEL CHAAN

Por su parte, el evento subsecuente, Paseo Espíritu del Río, apuntó a una movilización mucho más ambiciosa. El domingo 5 de mayo la jornada comenzó con una breve bienvenida en el Jardín de los Platitos, dentro de los linderos del Centro Histórico, y la asignación de sectores del río a diferentes equipos de samaritanos. Familias, amigos, personas de todas las edades, agentes del municipio y grupos como el Movimiento Juvenil Cristiano (MJC), se dispersaron sobre Avenida Universidad —desde Corregidora hasta 5 de Febrero— y recogieron la basura de las orillas y la superficie del río.

“El chiste era que se hiciera una congregación bonita y los asistentes reconocieran su río como un punto de convivencia y fuente de vida”, dice David respecto al tema central del día: el paseo. Minutos antes de las dos de la tarde se dio por terminada la limpieza y la gente ya se conglomeraba en la entrada del Cerro de las Campanas. En punto de la hora, el círculo de mujeres Cihuacóatl, señaló sus copaleras humeantes hacia los cuatro puntos cardinales en una ceremonia que clamaba permiso, al cielo y la tierra, para llevar a cabo el trabajo de sanación del río. Concluido el ritual de conciencia espiritual, aproximadamente 600 personas esperaron en fila la llegada del Chaan, quien encabezó la caminata a partir de su origen y hasta su conclusión en Plaza Bicentenario, en Hércules.

El Chaan es una leyenda otomí que describe el origen del río. Se dice que fue llevado, en forma de pescado alargado, sobre una charola de madera y que al tirarlo en la tierra se convirtió en agua: en el Río Querétaro. Por ello que la aportación de algunos artistas involucrados con el movimiento fuera la construcción de un carro alegórico que representara al espíritu del Río. El Chaan móvil, estructurado con objetos reciclados —como lo que antes fuera un triciclo para vender tamales— rodó al frente de la colorida caravana los 7.48 kilómetros de caminata a orillas del río e incluso decidió desviarse para rodear el Jardín Zenea, el corazón del Centro Histórico.

Francisco Sánchez Ferrusca y Bernardo Estrada, ambos coordinadores de la Asociación Salvador Medina Galván —enfocada en impartir artes y oficios y promover el deporte entre la comunidad local— se juntan en la tienda de Don Manuel Arvizu, a unos pasos de la Delegación de Villa Cayetano Rubio, el nombre oficial de Hércules. Dicen que la frase “te va a llevar el Chaan”, era la metodología con la cual sus padres mantenían la disciplina en casa.

Como lo es la tradición oral, con el paso de los años las formas y funciones de esta figura mítica han quedado inciertas. En términos generales, se habla de él como el espíritu del río y un vengador; bueno con la gente buena y malo con la vileza. De su aspecto físico se escuchan descripciones que encajarían con la de un serpiente o un dragón acuático, pero esto es sólo en esta zona de la ciudad.

“No´mbre, si preguntas en Querétaro nadie te va a saber decir del Chaan”, Bernardo Estrada se refiere a la capital queretana como si Hércules fuera una entidad ajena, independiente, “y bueno, si se acaba el río, pues se acaba el Chaan también, ¿no?” Tiene sentido; si se agotase el agua en Querétaro dentro de 10 o 15 años, cómo indican las proyecciones del Programa de Ordenamiento Ecológico del Estado de Querétaro (POEL), no habría razón para que la historia del espíritu del río llegara a oídos de los habitantes de la zona metropolitana.

OLOR A CAÑERÍA

Lo que sí llegó, junto con la corriente natural del cause, es el olor a cañería hasta Avenida Universidad, una de las vialidades con más actividad comercial (si no la más) del municipio capitalino. Esta fue recientemente remodelada; adaptada con una ciclovía y plazas que fungen como puntos de convivencia, mismas que se adornaron con fuentes aprovechadas para la recirculación del agua del Río Querétaro. Una idea bien intencionada, sin embargo la brisa que desprenden las fuentes está contaminada, como todo líquido en ese río, lo cual hace poner en duda la ejecución de este plan; residuos tóxicos son rociados en una atmosfera llena de locales restauranteros y de vida humana que los respira.

Elvira Romero, abogada especialista en la rama ambiental y activista, opina que el río no se va a limpiar sólo con las manos de la población. “Se necesitan legislaciones para que las fábricas, el sector agroindustrial y los desarrolladores de fraccionamientos, que son quienes más contaminan, se vean obligados a tomar medidas como plantas para tratar sus residuos”, comenta, “pero Querétaro es el único estado, o uno de los pocos, que no tienen una ley estatal de aguas.”

La maestra Romero suele referirse a los Arcos, estructura arquitectónica representativa del estado por excelencia, como: “el monumento a la mala administración hídrica.” La parte romántica de la historia dice que el Marqués del Villar del Águila lo construyó para que una monja de la cual se había enamorado pudiera bañarse en el Convento de la Cruz. A partir de ese momento, junto con el cambio de infraestructura, la mentalidad queretana también sufrió una deformación; el agua limpia por arriba, por los famosos Arcos (el acueducto), y la sucia por abajo, por el río.

Ahí también, en el Convento de la Cruz, termina La Ruta del Agua, un traslado a pie enfocado principalmente hacia la juventud y la infancia con el afán de sensibilizar a las nuevas generaciones a través de la historia y el contacto con el río. Su fundador, Sergio Luna Pérez, dice que aún hay vestigios de la civilización otomí que se desarrolló en la cuenca de La cañada y Hércules, delegaciones de distintos municipios —El Marqués y Querétaro, respectivamente— que antes formaban parte de una sola región.

UN INVENTO QUE REHABILITA RÍOS

Aproximadamente 13 kilómetros al sur de la división entre estas dos entidades, se encuentra la zona recreativa El Batán en el municipio de Corregidora, lugar dónde nace el Río Pueblito. El agua proviene de un par de tubos que recibirían sin problema a un adulto en cuclillas. No se percibe olor alguno y en sus laderas resaltan, entre la verde vegetación, letreros que prohíben extraer la fauna que habita el cause. Tortugas, cangrejos y ajolotes son los animales que dichos señalamientos pretenden resguardar. Resulta curioso comparar a esta última criatura, oriunda de Xochimilco, con la descripción oral que se recibe del Chaan, el parentesco es innegable.

A decir verdad, al inicio del río no es posible detectar rastros de seres vivos más allá de la basura que dejan los humanos descuidados. El escepticismo de ver a los animales anunciados aumenta mientras se imita por tierra el curso natural del río. No obstante, tras recorrer unos cuantos metros, es posible identificar peces solitarios que coletean y de vez en vez liberan una burbuja que estalla en la superficie acuática. Igual, en el fondo, una piedra parece moverse, pero es un cangrejo blanco con un degradado rojizo hacía los bordes de su anatomía. Estos miembros del componente biológico han sido recuperados en un río que forma parte del caudal de Querétaro, un avance tecnológico digno de ser aplicado en todas partes del mundo.

“Eso yo no lo había visto jamás”, confiesa su emoción el doctor Juan Pablo Ramírez, “¡jamás había visto un río urbano rehabilitado a nivel de una reserva de la biósfera!”. Algunos años atrás, durante una visita de monitoreo en el Río Pueblito, el catedrático del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) encontró peces que se alimentaban de otros peces. Peces carnívoros de 50 centímetros nadando en la mitad del río significaban que existía una red trófica estable, es decir: un ecosistema autosustentable. Ramírez disfruta hacer analogías con la anatomía humana y los cuerpos acuíferos; “nos parecemos mucho”, dice, “una red trófica estable es el equivalente a estar sanos. Un río saludable puede proveer servicios ambientales. Podemos ir hoy al Río Pueblito y, en la parte más baja de la zona rehabilitada, puedes tomarte el agua.”

El invento del ingeniero José Enrique Garza Figueroa, con quien trabaja el doctor Ramírez, consiste en una familia de enzimas que desintegra todos los componentes químicos que contaminan un río; grasas, hidrocarburos, azúcares y proteínas de restos animales. Estas terminan convertidas en partículas diminutas que sirven de alimento a diferentes bacterias. “Como nosotros”, reitera Juan Pablo, “ los ríos comen y respiran. Se alimentan en las pozas, donde el agua está tranquila. Primero comen las bacterias, luego los insectos y luego los peces. Y se oxigenan en los rápidos o rifles, como les llamamos.” Por ello que cada cierto espacio el agua del Río Pueblito esté detenida con piedras; Garza Figueroa descubrió que podía crear pequeñas pozas artificiales en las cuales las bacterias se alimentaran de la contaminación (posible gracias a la tecnología que desarrolló) y empezaran a formar una cadena alimenticia para que luego el agua rebase la barrera que la estanca y se oxigene en la caída. “Es mucho más barato y mucho más efectivo que usar plantas tratadoras de agua”, dice el doctor Ramírez haciendo un último contraste con la salud humana: “eso es lo mismo que tener a un enfermo, sacarle la sangre, limpiarla y regresarla a su cuerpo”.

A pesar de ser necesarias más pruebas experimentales para su aceptación científica, el descubrimiento del ingeniero Garza dibuja un panorama alentador ante la pregunta última: ¿es posible recuperar el Río Querétaro? Los expertos dicen que el término correcto no es rescatar, ni salvar, ni recuperar el río, sino sanearlo y que sí, es posible hacerlo. El doctor Juan Pablo y la maestra Elvira concuerdan en la importancia de revertir el pensamiento de una sociedad a la cual se le hizo creer que el cause era un vertedero de basura. Para él, esto es lo más importante, mientras que ella cree que es un paso primordial para ser escuchados y dirigir los reflectores hacia aquellos que tienen el poder de tomar decisiones que puedan hacer un cambio significativo.

“¿Cómo le dices a un niño de 11 años que cuando tenga 21 ya no va a haber agua? O que sí va a haber, porque la van a traer de donde sea, pero que va a ser muy cara. Hace menos de 40 años la gente la tomaba gratis directo de ahí, ahora es una cañería descubierta”, David se preocupa por los infantes que crecen pensando que es normal tener un río de aguas negras que atraviesa la ciudad y por aquellos que se preguntan dónde está su futuro. El apocalipsis que hace años se veía tan inalcanzable como el horizonte ya no es más un cuento; el año pasado, Ciudad del Cabo estuvo a punto de ser declarada la primer ciudad en quedarse oficialmente sin agua. La capital de Sudáfrica no es muy distinta a la ciudad de Querétaro, ambas sufren los estragos de los cambios climáticos y los malestares que ocasiona el crecimiento poblacional acelerado.

NINGÚN ESFUERZO ES VANO

A Bravo le parece que es importante seguirle dando difusión al proyecto para que cada vez sean más quienes se suman. Explica: “ojalá que todos los que vengan este sábado se den cuenta de las condiciones del río y quieran que los demás, sus amigos en Facebook o Instagram, o dónde sea, vean que no sólo pueden aportar, sino que necesitamos de su aportación. Porque el agua es vital, por eso se venera al Chaan. Y es de todos, ¿no? Ningún esfuerzo es vano”.

Es mucho lo que converge en el Río Querétaro; historia, tradiciones, poder, salud, cultura y tecnología. Vida. Pareciera que olvidamos que no existió civilización que no fuera fundada a orillas de un cause o que nuestro cuerpo esta conformado por un 60% de agua. H2QRO apuesta por la memoria y el interés de la ciudadanía. De momento se planea hacer un evento similar a este cada primer domingo de mes y seguir impartiendo diversos talleres, como el de acopio de agua que se impartirá a la par de la siguiente limpieza. Eso sí, para seguir adelante con el proyecto habrá que apuntar la paciencia en la lista de las cualidades requeridas, puesto que el saneamiento del agua no es cosa que pase de la noche a la mañana. A final de cuentas, el río lleva casi 300 años siendo contaminado.

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