Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Radiografía de las elecciones y el 2021 – Niels Rosas Valdez

Las elecciones electorales del pasado domingo 2 de junio en varias entidades de nuestro país han demostrado varios acontecimientos significativos. Unos son hechos relevantes en la estructuración de la política mexicana, y otros son hechos que demuestran las encarecidas confianza y creencia en los partidos políticos, sin importar el candidato que los represente, ni mucho menos la figura que está detrás de cada uno de ellos. ¿Cuál es el panorama de México en relación a las recientes elecciones electorales?

Se celebraron elecciones electorales en seis entidades federativas, a saber: Baja California, con elecciones de: gubernatura, ayuntamientos (cinco) y diputaciones locales (17); Puebla, con una elección de gubernatura extraordinaria tras la defunción de la ex gobernadora del estado, Martha Erika Alonso, y con cinco elecciones de presidencias municipales; Durango y Aguascalientes con elecciones de ayuntamientos, 39 y 11 respectivamente; y Tamaulipas y Quintana Roo con elecciones de diputaciones locales, 22 y 15 respectivamente.

Según el Programa de Resultados Preliminares, PREP, del Instituto Nacional Electoral, Morena arrasó en Baja California. Jaime Bonilla, candidato de la coalición «Juntos haremos historia», consiguió el 49% de los votos, mientras que José Óscar Vega, del Partido Acción Nacional (PAN), obtuvo sólo el 23%. Las elecciones de ayuntamiento y de diputaciones locales fueron todas también ganadas por la coalición «Juntos haremos historia». Sin embargo el porcentaje de participación fue bajísimo, registrando el 29%; a pesar de ello, no fue la entidad con menor participación.

En relación con Puebla, el candidato Miguel Barbosa, de la coalición «Juntos haremos historia», obtuvo un 44% de los votos, mientras que su contraparte del PAN, Enrique Cárdenas, consiguió un 33%. Aquí el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no figuró como antes, pues su candidato Alberto Jiménez apenas alcanzó el 18% de los votos, no obstante, se quedaron con cuatro de las cinco municipalidades; Morena ganó una. El porcentaje de participación fue del 33% en esta entidad. Más al norte, en Aguascalientes se celebraron 11 elecciones de presidencia municipal, ganando cinco el PAN, dos el Partido Verde Ecologista de México, una Morena, una el Partido Democrático Revolucionario (PRD), una el PRI y una el Partido del Trabajo (PT). Sólo el 40% del electorado hidrocálido participó en estas elecciones.

Por su parte, en Durango hubo 39 ayuntamientos en disputa. De ellos, la coalición «Unamos Durango» ganó 16, mismos que el PRI. Aquí Morena obtuvo solamente dos. El porcentaje de participación fue del 44%. En Tamaulipas, de 22 diputaciones locales, el PAN ganó 21 y Morena una. Del total del electorado tamaulipeco, sólo el 32% emitió su voto. Por último, en Quintana Roo también se realizaron elecciones de diputaciones locales, quince en total, de las que la coalición de Morena, PVEM y PT ganó 11, mientras que la coalición PAN, PRD y Encuentro Social ganó tres, y el PRI sólo una. El porcentaje de participación fue del 22%, siendo la participación más baja de todas las entidades federativas.

Ahora, aquí hay dos cosas relevantes por mencionar. La primera es el bajísimo nivel de participación ciudadana en las elecciones del domingo. En el peor de los casos sólo el 22% del electorado votó, lo que representa poquito más de 1/5 del total disponible; y en el mejor de los casos fue únicamente del 44%, o sea ni siquiera la mitad del total disponible. Esto sólo significa la pérdida en la confianza del electorado hacia los partidos políticos, o bien, que ningún candidato en su determinada contienda satisfizo a los ciudadanos, lo que sólo agravia la explicación previa. Lo anterior demuestra que los políticos no presentaron propuestas para solucionar las problemáticas que aquejan la sociedad, ni para atender las necesidades de la misma. Esto sólo apunta a un hecho: la crisis de los partidos políticos. Y no es crisis de existencia, pues existen, a pesar de que algunos no representen algún beneficio para la sociedad y sean sólo partidos políticos «paleros» o para «completar» coaliciones, como el PVEM, el PT, Encuentro Social, entre otros. La crisis reside en la carencia cualitativa de sus propuestas, que no satisfacen a los ciudadanos, que no innovan y que no se percibe un beneficio en ellas, y paralelamente la limitada confianza que hay en los partidos políticos por los repetidos actos de corrupción que realizan en cada administración que lideran.

Por otra parte, estas elecciones demuestran – por si alguien todavía le quedaba duda – el poder electoral que tiene Morena y su consolidación poco a poco de la nueva fuerza política y hegemónica en México, desplazando al PAN y al PRI de una manera sorprendente. La victoria en Baja California y Puebla, baluartes de la oposición panista, a manos de los morenistas significa un golpe contundente por parte del mandatario Andrés Manuel López Obrador, y tiene grandes implicaciones para las elecciones intermedias del año 2021, en donde, al Morena tener más espacios dominados, se podría generar un efecto dominó, generando simpatía por el movimiento, provocando así que gane las gubernaturas y municipalidades en disputa. No cabe duda de que, a diferencia de lo que declara la oposición, el poder de Morena va en ascenso, y seguirá siendo así si los partidos políticos de oposición no se «reinventan», si no presentan propuestas políticas de calidad, y si no ejecutan estrategias nuevas para generar simpatía y credibilidad en la población mexicana.

Escritor, historiador e internacionalista
[email protected]
@NielsRosasV (twitter)

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