Amílcar Salazar - Filo Rojo

Tras la pista de Raymond, el estrangulador gringo escondido en México – Amílcar Salazar

 AMÍLCAR SALAZAR /ENLALUPA.COM

Este bad-hombre es un ex marine estadounidense, amante de las armas, el fisicoculturismo y los caramelos. Nació hace 36 años en Phoenix, Arizona, y se parece al villano de una vieja película de Arnold Schwarzenegger.

Sin embargo, se trata de un presunto feminicida prófugo de su país, un individuo que pesa 111 kilogramos y mide 1.80 metros que ahora mismo podría andar de compras en una plaza comercial como Antea-Querétaro, luciendo sus músculos y tatuajes en un gym de Juriquilla o queriendo conquistar chicas en algún antro de la avenida Bernardo Quintana.

Raymond Samuel McLeod Jr. siempre anda armado y con suficientes dólares en la cartera para moverse donde le plazca; lo mismo en playas del Caribe (Cancún, Belice o Guatemala) que en ciudades turísticas como Querétaro, San Miguel de Allende, Chapala o Cabo San Lucas, donde suele mimetizarse entre las nutridas comunidades de migrantes estadounidenses.

Desde abril de 2018, la Fiscalía de Querétaro tiene inscrito a Raymond –también conocido como Matt, Mateo o RJ– en su lista de delincuentes internacionales “más buscados”, sin que a la fecha se tenga un reporte de su captura y se pueda descartar su presencia en el país.

Por lo pronto, basándose en una advertencia del Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, la autoridad queretana pide a la ciudadanía considerar la “alta peligrosidad” del sujeto: “Por ningún motivo realices una acción propia para detenerlo; sólo repórtalo.”

EnLaLupa.com contactó a Josephine Funes Wentzel, madre de Krystal Jaye Mitchell, vendedora de bienes raíces de 30 años de edad, quien habría muerto por mano de McLeod hace 37 meses.

Wentzel dice ignorar el paradero del prófugo, pero tener una “certeza del 80 por ciento” de que este no ha dejado el ámbito México-Centroamérica; donde ha hecho amigos entre expatriados estadounidenses, a quienes embauca al fingir ser un tipo “encantador.”

ESTRANGULÓ A SU AMIGA

El 10 de junio de 2016, el irascible Raymond estranguló a la joven Mitchell dentro de un apartamento de San Diego, California, y posteriormente huyó de la manera que suele verse en muchas películas de Hollywood: condujo un auto rentado hasta la frontera con Tijuana e ingresó al territorio mexicano sin problemas, cruzándolo todo con dirección al sureste.

Hace dos años, familiares de la víctima supieron que McLeod se divertía, quitado de la pena, en bares costeros de Belice. Empero, logró escapar de la Interpol antes de ser arrestado. Nuevos informes de Wentzel avalan la teoría de que el prófugo volvió a México, donde los entornos para pasar desapercibido son bastante más numerosos y variados.

De acuerdo con el US Marshals Service –instancia que ofrece una recompensa de once mil dólares para quien facilite su captura–, Mcleod ha logrado escabullirse de la justicia haciendo cambios frecuentes de plaza, moviéndose tanto en México como en CA. Lo anterior, gracias al apoyo económico que secretamente le envía su familia, según sospecha Wentzel.

FEMINICIDA POR NATURALEZA

Ex oficial con grado medio del cuerpo de US-Marines, ex combatiente en países del Medio Oriente, McLeod tiene en su expediente policial la referida muerte de Mitchell, pero también otros cargos por golpes e intento de estrangulamiento en contra de Rachael Jarrel, otra chica con quien tuvo un breve romance.

“Es un sociópata y una persona horrible. Tengo suerte de estar viva, fue muy abusivo, me retuvo contra mi voluntad y estuvo a punto de estrangularme”, dijo Jarrel a la policía de Phenix, ciudad donde ella sufrió el ataque de McLeod. La agresión ocurrió dos meses antes de que el ex marine asesinara a Mitchell.

Mcleod tiene además una condena en el año 2014 por la violencia que ejerció en contra de su ex esposa; juicio en el que se salvó de ir a prisión debido a que pagó una fianza de 50 mil dólares y a que el jurado aceptó su promesa de atender clínicamente el supuesto “estrés postraumático” que habría adquirido en su papel como “defensor de la libertad” durante una guerra internacional.

Entrenado militarmente para abandonar velozmente los sitios en los que ejerce violencia, McLeod no tuvo contemplaciones para exprimir el cuello de Mitchell ni para abandonar su cadáver en la misma recámara que le habían facilitado sus anfitriones: una pareja de ex compañeros de escuela, quienes al igual que la chica fallecida sólo esperaba disfrutar colectivamente un fin de semana frente a la bahía sandiegueña.

“PARECE ENCANTADOR… PERO ATACA”

De acuerdo con Josephine Funes Wentzel, quien ha adoptado a los dos pequeños hijos de Kristall que quedaron huérfanos tras el homicidio, McLeod ha tenido a su favor una ventaja para no ser capturado, “un especial don que tiene naturalmente: fingir ser un buen hombre.”

“Tiene gran capacidad para hacer amigos en todos los lugares a los que llega; le gusta mucho el alcohol, la cocaína, el juego y las mujeres, y todo eso genera amistades y contactos. Sabe embaucar a la gente presumiendo conocimientos sobre deportes extremos, armas de fuego y contar anécdotas de falso héroe de guerra. Todo es mentira. Se finge encantador… pero ataca”, añade Wentzel.

La madre de la joven fallecida ha hecho de la búsqueda de McLeod una cruzada personal y desde hace tres años pasa horas en Internet, o bien haciendo llamadas, realizado viajes y presionando a las autoridades para que apuren la captura del presunto feminicida.

“Perseguir a un asesino sin saber dónde se esconde no es gracioso: te encuentras a muchos criminales que quieren, supuestamente, ayudarte; pero sólo quieren divertirse con tu angustia”, se queja Wentzel, contactada vía Facebook.

La mujer denuncia que muchos de los supuestos testigos que le han dado pistas sobre Raymond han resultado ser también delincuentes en sus países; ya sea en Belice, Guatemala como en México. “Pero también he encontrado a infinidad de gente buena que me brinda su solidaridad y que forma parte de una red que al final nos ayudará a capturar a este monstruo”.

Aguerrida e incansable, Wentzel suele publicar en las redes sociales advertencias públicas para el ex marine:

“#RaymondSamuelMcLeodJR: donde quiera que estés, nunca dejaré de perseguirte ni de vigilar a quienes te han estado ayudando. Algún día te encontraré… vivo o muerto”.

@puroreportaje

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

To Top