Eric Rosas - La onda plana

El horizonte científico en Europa – Eric Rosas

Hace un par de semanas se llevaron a cabo las elecciones en Europa para renovar el Parlamento Europeo, y en las que se temía que ocurriera una victoria contundente de los partidos populistas y euroescépticos. Aunque ambas corrientes aumentaron sus respectivos números de votantes, por fortuna la avalancha pronosticada no sucedió y al final el principal ganador resultó ser el partido de centro Alianza de Liberales y Demócratas por Europa. Junto a éstos, los verdes también consiguieron incrementar el número de sus miembros en el próximo Parlamento Europeo; mientras que resultaron ser los social-demócratas y los conservadores, como el Partido Popular Europeo, los que verán mermada su presencia en la máxima representación de El Viejo Continente.

Tradicionalmente los movimientos populistas y nacionalistas tienden a regatearle importancia a la ciencia, al desarrollo tecnológico y a la innovación; a simpatizar más con ideas supersticiosas o anti-científicas; y a atacar la libertad académica y restringir la movilidad internacional de científicos y estudiantes. Por tales circunstancias, la composición que se avizora para el siguiente Parlamento Europeo, resulta ser una bocanada de aire fresco para la comunidad académica de la Unión Europea, de países del resto del continente, e incluso de otras naciones como Israel. Adicionalmente, el crecimiento de los verdes supone también que habrá un fortalecimiento de las políticas e incentivos para proteger el medio ambiente, con lo que se espera que la investigación y desarrollo tecnológico orientados en esta dirección, resultarán favorecidos. El nuevo parlamento tendrá que mantener los acuerdos que alcanzaron sus antecesores para el programa Horizonte Europeo – el instrumento multinacional que delinea la política científica y tecnológica de la Unión Europea para el periodo 2021-2027 -, y que ya fueron ratificados por las naciones miembro. Sin embargo, los parlamentarios entrantes deberán asignar el presupuesto para esos siete años; establecer las reglas para aceptar asociaciones público-privadas en investigación e innovación; y definir las condiciones que las naciones ajenas a la Unión Europea deberán observar, para que puedan participar en proyectos científicos y tecnológicos.

Será en julio próximo, cuando los nuevos representantes se reúnan para sostener su primera sesión plenaria, que además de saber la composición exacta de cada fracción y corriente política, conoceremos al sucesor del portugués Carlos Moedas al frente de la Comisión Europea para la Investigación, Ciencia e Innovación; y con ello podremos comenzar a delinear con mayor nitidez el rumbo tomarán la ciencia, la tecnología y la innovación en Europa. Sin embargo, respecto al dinero se espera que el presupuesto del programa Horizonte Europeo mantenga el nivel cercano a los 100 mil millones de euros para los siete años. De ser así, la comunidad científica de la Unión Europea podría continuar con los grandes proyectos científicos actualmente en curso. También la generación de talento y los programas de movilidad, como el Erasmo, tendrían fondos suficientes para seguir operando.

Pero a diferencia de lo anterior, en relación a las reglas de colaboración con países ajenos y a las de asociación entre gobiernos e iniciativa privada; sin duda habrá un enorme debate ante la coyuntura geopolítica que ha iniciado entre los bloques occidental y oriental, liderados por los Estados Unidos de América, y por China en alianza con Rusia, respectivamente. Ante este escenario político y la guerra comercial, con trasfondo tecnológico, que están librando las superpotencias mundiales; es muy posible que la libertad académica resulte siendo rehén del pánico que ha comenzado a cundir en otras latitudes y que eventualmente caerá sobre Europa como una penumbra con reminiscencias de la Guerra Fría. A pesar de su distancia con la Unión Europea, México no está exento de este entorno, por lo que la comunidad académica mexicana debería afinar su plan de colaboración futura con las naciones norteamericanas, europeas y asiáticas; a fin de evitar quedar atrapado en una posición incómoda entre intereses de bloques antagonistas.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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