Andrés Garrido del Toral - Memorias Peregrinas

Junípero Serra contra los hacendados – Andrés Garrido del Toral

El primer trabajo de fray Junípero Serra fue erradicar de las misiones a todos los españoles con el objeto de no atemorizar a los indígenas, lo que ocasionó un distanciamiento entre el fraile y el conde de Sierra Gorda.

Quiero resaltar de fray Junípero que dentro de su pequeñez corporal y su espíritu pacífico se parapetaba una voluntad de hierro, firme, sin lugar para dudas, y lo digo por la forma tan elegante en que ignoraba los requerimientos del Conde de Sierra Gorda, el suavecito de José de Escandón –avecindado en Querétaro–, pacificador militar de Sierra Gorda, quien trató de indicar al insigne peregrino de que no tratara tan bien a los naturales serranos, que los pusiera a trabajar a favor de la encomienda. Junípero nada más lo ignoraba sin entrar en pleitos, dice Palou.

En ese conflicto de intereses, sin duda alguna, Junípero se puso siempre del lado de los indios, al igual que lo sostiene Diego Prieto cuando escribe en su “Utopía Juniperiana” que “Junípero y sus seguidores comprendieron de inmediato que su lugar estaba al lado de los indios, de manera que su labor misional se apoyaba en un esquema de cooperativas sociales de ayuda mutua inspirado en los principios de humildad y caridad pregonados por San Francisco. Se trataba de fortalecer las capacidades productivas y de organización de los indios, de modo tal que pudieran defenderse del despojo, el maltrato y la explotación por parte de los ricos hacendados y las autoridades virreinales”.

Junto a las tareas de construcción de los cinco templos –particularmente el de Jalpan que quedó a su cargo–Serra impulsó el reparto de tierras, lo mismo comunales que parcelas individuales o familiares, además de no querer imponer el castellano a rajatabla.

De esta manera, aprendió Serra a conocer, entender y a amar a sus indios, con el prodigio del lenguaje. ¡Qué ilusos fueron los jerarcas de la Iglesia al obligar a los misioneros a oficiar la misa y otros ritos en latín! Por ello el práctico y eficaz fray Junípero Serra solicitó y obtuvo del arzobispo de México la licencia para oficiar en pame y castellano, pero principalmente en pame. Conseguido tan importantísimo medio para el adelantamiento espiritual, tradujo en el idioma pame las oraciones y texto de la doctrina, de los misterios principales, y así se empezó a rezar con los indios en su lengua natural alternando por días con la doctrina en castellano, y cuando ni con la ayuda de un nativo podían entenderse, entonces trataban de comunicarse por señas.

Me llama mucho la atención de que fray Junípero impuso a los indios la confesión pública de sus pecados en el presbiterio cuando toda la gente ya estaba en el templo durante las principales festividades, según Palou, y que va más allá de la obligación que dicta la iglesia romana.

Aún así, el cronista dice que aumentaron los penitentes y con mucha devoción, no por obligación, presumiendo además de que no quedó en todo aquel distrito una sola persona sin bautizar, gracias al trabajo de los misioneros y su presidente Serra.

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