Querétaro

Escurrimiento intenso, causa básica de inundaciones en Querétaro

Texto y foto: Fernando Durán de la Sierra Tovar /Enlalupa.com

La principal causa de las inundaciones en Querétaro en temporada de lluvias es el escurrimiento intenso de agua, que a su vez es causado por un aumento excesivo de las superficies impermeables en el suelo —de concreto, en particular— que va de la mano con el desarrollo urbano desproporcional y falto de planeación, indicó el doctor en mecánica de medios geofísicos y medio ambiente, Enrique González Sosa, coordinador de la maestría en hidrología de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).

Abundó en que al llover, en una zona con condiciones naturales y vegetación, la lluvia se reparte. “Una parte la va a interceptar la vegetación, otra se va a filtrar [por el suelo], y el exceso que ya no quepa en los poros va a escurrir. Ahora imagínate que sólo tienes pavimento: en general, toda a escurrir. Una parte se evapora, porque cuando llueve el pavimento está caliente; la tasa de evaporación es muy alta en un primer momento (…) El crecimiento de la ciudad con pocas zonas de absorción incrementa el escurrimiento superficial”, explicó.

El periodo con mayor precipitación pluvial en Querétaro es entre mayo y octubre, siendo entre julio y septiembre los que presentan mayores promedios por milímetros de agua: mayo, 43; junio, 111; julio, 120; agosto, 106; septiembre, 89; y octubre 42 milímetros, de acuerdo con el portal Climate-Data.org.

Por otra parte, González Sosa señaló que el crecimiento demográfico de Querétaro empezó a crecer rápidamente desde el año 2000. A su vez, indicó que la ciudad no es porosa porque con el rápido aumento de la población se aprobaron cambios de uso de suelo sin premeditarse, y se carece de mecanismos legales que obliguen a tener áreas verdes en todo asentamiento humano. Agregó que, sobre todo, en el centro de la ciudad se carece de zonas verdes —salvo por la Alameda Hidalgo— que puedan absorber parte de las lluvias.

“El problema que tenemos actualmente es el crecimiento no controlado, los cambios de usos de suelo, y el cambio climático. Este último, en el caso de las lluvias, va a aumentar la intensidad. Es por sentido común: se eleva la temperatura, hay más evaporación, y si hay más evaporación hay más agua disponible para que se precipite. Nos ha faltado estar en sincronía con la naturaleza”, advirtió.

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