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Mundo Laboral y Modernidad II – Filiberto López Díaz.

¿Cómo le dices a cinco trabajadores, cuya antigüedad es de 15 años promedio en sus labores, que van a ser sustituidos por un robot? ¿En dónde van a encontrar trabajo, si sus edades superan los 50 años? Pagas su indemnización constitucional a pie de la letra y haciendo cuentas, les alcanzará cuando mucho para sobrevivir él y sus familias por seis meses. ¿La razón? Estamos viendo como el progreso acaba con la gente y ciertas personas les es difícil actualizarse en los requerimientos actuales, como computación, informática y programar las actividades de la robótica.

Has cumplido con la normatividad respectiva al dar capacitación y adiestramiento empero, además de que gran número de labores, técnicas, funciones, empleos y hasta profesiones se ven y seguirán mermando debido a la gran velocidad con que se desarrolla la informática, tecnología y robótica, algunas personas se niegas bien sea por desidia y hasta miedo a capacitarse en lo anterior.

El libro: “El fin del trabajo. El declive de la fuerza del trabajo global y el nacimiento de la era pos mercado”, de ensayo sobre economía y trabajo escrito por el economista estadounidense Jeremy Rifkin, el autor plantea la inevitable reducción de la jornada laboral -como mecanismo para el reparto del trabajo- ante el constante aumento de la productividad en las sociedades modernas desarrolladas.

En parte alguna leí: “Sabio no es el que más sabe, sino que se adapta a los cambios” y sobre el tema aquí tratado, básteme de momento un solo ejemplo: Mira tu celular; en seis meses será obsoleto. La revolución actual no sólo es de comercio internacional, sino principalmente informática, tecnológica e internacional; sólo quienes le sigan sus pasos, tendrán asegurados algunos puestos de trabajo; otros simplemente desaparecerán.

Las carreras del futuro con las citadas en el párrafo anterior. Según Blanca Juárez en El Economista del 06 de los que cursan y, le doy la razón: “Millennials, la generación que llegó a romper las reglas del mundo del trabajo. Esquemas y horarios flexibles, cambios en las jerarquías y mayor tiempo para vida personal son algunos de sus logros. Simplemente era inadmisible para ella. Su jefe daba órdenes por aquí por allá. Sí, es el jefe, pero exigir sin escuchar la opinión de quienes las ejecutan, no. Así no se puede trabajar, concluyó Andrea Barragán y renunció al despacho de contabilidad.

La joven de 29 años ya estaba desilusionada por las formas anticuadas en que se hacían las cosas. Iba a cumplir un año y ´la verdad es que tampoco había aprendido mucho. No me dejaban meterme de lleno´, sostuvo. Además, hubo otro factor importante para tomar esa decisión: ´No quería, en un tiempo, verme como esas personas amargada´. Más que del milenio (o Millennial), esta generación podría llamarse disruptiva. Ha roto, muchas veces a costa de sus propios beneficios, con ideas establecidas de cómo debe ser un empleo o un jefe”. (Continuará).

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