Braulio Guerra - Desde el Muro

Canje e Interdependencia – Braulio Guerra

Trump se volvió a aprovechar de México para lanzar su plan de reelección. Es la realidad.

Es claro que la presión sobre el aumento de aranceles a nuestro país siempre tuvo un doble filo. Hoy festina en su auto destape que México le ayudará a controlar el flujo migratorio a su país.

La política exterior mexicana tiene un margen y límites de actuación que serían irrebatibles, en función de que está sustentada por principios obligatorios y claramente señalados por nuestra Constitución. Entre ellos, la autodeterminación de los pueblos, la cooperación para el desarrollo, la igualdad jurídica de los estados, etc.

¿El canje entre la política comercial y la política migratoria es viable? Depende. Vayamos a la naturaleza jurídica de los acuerdos.

Para ello es menester establecer que la política exterior es facultad exclusiva del Poder Ejecutivo señalada en el artículo 89 fracción X de nuestra carga magna; pero también es un atribución legal del Senado revisarla, y en el caso de un acuerdo internacional aprobarlo.

La Convención de Viena de 1969 sobre la celebración de Tratados Internacionales determina que las palabras “acuerdo, tratado, estatuto, carta, convención, etc”, son sinónimos. Para lo anterior, México como parte de ella, debe transitar por la aprobación del Senado de la República frente a cualquier acuerdo escrito que el ejecutivo celebre con otro país.

¿Jurídicamente a que tipo de acuerdo llegó México con Estados Unidos? Quizá podríamos esgrimir que se encuentra en el marco del principio de cooperación para el desarrollo. En este caso ¿El senado debería aprobarlo o solo revisar la política exterior del Ejecutivo?

Para los Estados Unidos esto de los acuerdos es un juego.

Resulta que si firmaron la Convención de Viena, pero no la ratificaron. Por lo que cuando quieren la invocan y cuando no quieren cumplir se hacen guajes. Para ellos hay el “executive agreement, que es un acuerdo que solo celebra el Presidente; el Trade Agreement que es un acuerdo comercial (que puede no pasar por el Senado) y el Treaty que constituye un tratado internacional que si pasa por el Senado.

Para México no hay tales clasificaciones, un acuerdo internacional es todo lo anterior y debe ser revisado y en su caso aprobado.

La verdad es que el daño que Trump le puede hacer a la economía mexicana y a su propia economía, es parte del juego perverso para volver a utilizar a México y al tema migratorio, con todo y muro, para sus próximas elecciones. Intercambiar temas que si bien son de política exterior como el comercio por migración, es poco ortodoxo, por qué son líneas de impacto muy diversas.

Sin embargo la complejidad de la relación México – Estados Unidos, permite que para subsanar un asunto, se pongan en la mesa otros, que nada tienen que ver.

Los migrantes, hoy son nuevamente carne de cañón para los propósitos de Trump. No le interesan sus derechos humanos o sus condiciones humanas; su ambición es estar cuatro años más en la oficina oval.

El control de la frontera sur es un viejo reclamo de Estados Unidos, de Obama para atrás, su excusa en el trato de la frontera norte, ha sido respecto a nuestras omisiones históricas en la frontera sur.

Llevar la fiesta en paz con Trump es no afectar el potencial comercial que México tiene; pero sobre todo, entrando más a detalle, porque los mexicanos volteamos a ver de forma muy limitada a otros mercados, y la mayoría de nuestras exportaciones van al país del norte.

México de manera más seria y estratégica debe trazar un plan de largo plazo, más allá de Trump, e ir abriendo más puertas en Asia, Europa y Latinoamérica. ¿Seguimos dependiendo de tal forma de Estados Unidos como para no dar la batalla en otras áreas?

Debemos consolidar la “interdependencia”. Depender, siempre le saldrá muy caro a México.

@braulioPRI

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