Ivonne Olascoaga - Expresiones

“La cultura de la mendicidad y el maíz con gorgojo” – Ivonne Olascoaga

Como se han podido dar cuenta quienes me siguen por mis redes sociales, esta semana he realizado varios recorridos por algunas de las colonias del municipio de Querétaro. Derivado de esos recorridos han surgido varios temas a resolver y uno que otro que me llevará más tiempo para poder actuar con todo conocimiento.

El acercamiento con la ciudadanía ha sido porque algunos saben que existimos los regidores y qué funciones nos toca desempeñar, y como siempre les digo, “mi función es dar el servicio a toda la ciudadanía, sin importar el color del partido, ya que nos debemos a ustedes”.

Hoy les quiero compartir las curiosidades que me ha tocado vivir como regidora. Lo más común son las peticiones para que se les provea de servicios públicos, como alumbrado, recolección de basura, desazolve de las torrenteras o rejas de tormenta, señaléticas adecuadas y/o colocación de puentes o semáforos, recolección de basura, verificación y si lo amerita rectificación de algún error en la aplicación del cobro en ciertas (no en todas) licencias expedidas por el municipio.

Lo “curioso” es ver con mis propios ojos y escuchar de viva voz a algunas personas que creen que los regidores y diputados están para regalar dinero a quien se lo solicite; me queda claro que la práctica de la mendicidad es consecuencia de la pobreza.

María Dolores Lorenzo, en su artículo “El análisis de la pobreza y la campaña contra la mendicidad en la Ciudad de México, 1929-1931” señala que “las tipificaciones de la mendicidad enunciaron cuatro grandes causas del problema: la mendicidad como institución arraigada en la tradición católica; la mendicidad en relación con las enfermedades, epidemias y deficiencias físicas; la mendicidad respecto de la falta de trabajo y el alcoholismo, y, por último, la mendicidad como consecuencia de la desadaptación y desorganización de la familia. Las múltiples causas de la mendicidad relacionadas con la forma de la pobreza urbana encontraron sus explicaciones en cuatro aspectos generales: la incapacidad física para laborar (enfermedades, curables e incurables), el deterioro social para integrarse a la vida productiva (carencia de redes de apoyo), la vulnerabilidad en ciertos periodos del ciclo de vida (infancia, ancianidad, maternidad) y la condición económica frágil (salarios insuficientes y desempleo).”

Me congratula saber que el presidente López Obrador ha puesto el dedo en la llaga y está haciendo ajustes a las políticas socio-económicas para disminuir la pobreza, y espero que la llamada “cultura de la mendicidad” logre erradicarse.

Otro caso curioso y que va de la mano con la pobreza y falta de oportunidades, fueron las dos visitas que llegaron a mi oficina para decirme que “tienen mucha gente” dispuesta a trabajar para Morena. Pero como los otros partidos con los que hicieron trato no les cumplieron, pues ahora primero quieren que se les dé por adelantado lo que solicitaron y después me darán sus votos para Morena.

¡¡Ay!! Que les puedo decir, pues nada, que gracias a mi Presidente eso que me ofrecieron es considerado delito electoral. No sé si me gustaría ver a los partidos de enfrente manejarse con las mismas prácticas para que sean sancionados por un delito electoral o, un tú a tú sin compra de votos, sin lucrar con la pobreza, “sin frijol con gorgojo”.

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top