Julio Figueroa - Vistas

En la cruz del camino – Julio Figueroa

El náufrago no predica.

Los locos engendran más locos.

Si la sociedad está envenenada, somos nosotros.

El pueblo es una abstracción cuya realidad es mejor y peor de lo que pensamos.

Los enemigos y los amigos identificados cambian de sitio con el tiempo.

La blancura del mal y lo negro del bien.

Palabrero en la cruz del camino; norte, sur, este, oeste, y puntos intermedios.

Sin la magia creadora de los mejores creadores.

Entre una nota solitaria y melancólica y las voces de un coro bendito e infernal.

¿Qué puedo ver y decir desde esta línea de luz a punto de apagarse? ¿Cómo levantar la esperanza sin hundir la mirada crítica? ¿Puedo escribir lo que nadie ha de escribir?

Los locos de Oslo, los locos del mar, los locos del pueblo, los locos del barco, los locos de la razón, los locos políticos, los locos de la verdad, los locos de la vida, los locos de la masa, los locos solitarios, los locos del poder, los locos del capital, los locos del trabajo, los locos de la calle, los locos del palacio, los locos del bien y del mal…

La sociedad en la calle, en los periódicos, en las redes de luz, en las manifestaciones, en las familias, las escuelas y el trabajo, en el gobierno, fuera del gobierno, frente al gobierno, en las ciudades y en los pueblos.

El pueblo y la masa. ¿Dónde acaba uno y empieza la otra? Las fronteras como las personas se mueven. No condenemos a la masa, ni consagremos al pueblo. De algún pueblo venimos todos, en algún momento todos somos la masa. Tal vez la conciencia hace la diferencia en el pueblo, la sociedad, la masa. La conciencia de la unidad y la ruptura.

Los enemigos identificados son una simplificación y una trampa ideológica. Por supuesto que hay enemigos, desde luego que hay amigos. Y amigos entre los enemigos y enemigos entre los amigos. ¿Cómo ganarse a unos y cuidarse de los otros?

Saltar los mares y saltar del Golfo de México al Mediterráneo, del Pacífico al Atlántico, no hundirse entre tanta palabrería, sin metáforas mágicas.

Moby Dick y el Capitán Ahab; la ballena blanca asesina y el capitán oscuro enloquecido. Pienso en AMLO.

El benefactor del pueblo convertido en un enemigo del pueblo. El doctor Stockmann, en la Noruega de Ibsen del siglo XIX y puesta al día por Arthur Miller en el siglo XX norteamericano. Pienso en Krauze, años dos mil.

Navego entre esas aguas y otras obras; pataleo entre los desiertos de Arizona y Sonora. En la cruz del camino entre lo claro y lo oscuro, chingos de grises y arcoíris, lluvias y polvos. No sé por dónde ir. Titubeo.

Sin la magia creadora de Octavio, Pablo, Gabriel, Kundera, Yourcenar… Palabras como piedras en vez de estrellas y planetas creando universos. Sin el misterio sagrado tocado por el verbo divino.

Tras la tormenta, abro la puerta y voy al mercado. Suena la voz chillona de Dylan y la energía de Rolling. Voy por la calle. Lleno de vida.

“La forma perfecta es el contenido puro” / “El resplandor del rayo” / “La conciencia del barco… frente a la inmensidad y en la soledad más absoluta”.

De pronto pienso en la ballena blanca del mal, descubierta por el presidente moreno activista del bien y la justicia, Obrador.

Como el capitán Ahab buscando a Moby Dick llevó a la muerte a su tripulación, ¿así el presidente Obrador persiguiendo al mal en nombre del bien producirá más desastres que beneficios en el país?

Obrador tan querido y popular en el pueblo, tan odiado y temido por una parte de la sociedad; como el capitán Ahab, ¿enloqueció el presidente enloqueciendo a muchos, persiguiendo sus sagradas ideas y convicciones?

No es fácil cambiar las cosas sin destruir intereses.

¿Cómo será el último año de gobierno de AMLO en vísperas de las elecciones 2024? ¿Qué huellas y qué cimientos dejará el obradorismo?

¿Y el benefactor cultural de México, diferencias y privilegios incluidos, seguirá siendo como ya es el enemigo del pueblo, Krauze, condenado por izquierdas y morenos que han hecho poco que valga la pena?

Si luchas por la vida, no te pongas zapatos nuevos.

¿Cómo mantener la cordura en la sociedad envenenada?

Con la solidaridad y la mirada crítica.

 

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