Por el gusto de ser queretanos

María dejó Moscú y la mercadotecnia y se instaló en Querétaro donde difunde la cultura

Historia: Jesús Arriaga /Enlalupa.com
Fotos: Guillermo González /Enlalupa.com

María Lugova toma la libreta y la pluma y camina hacia la mesa, de la cual regresa un par de minutos después para seguir posando para el fotógrafo que apunta su cámara hacia ella. La joven rusa, quien llegó a Querétaro hace dos años, explica que decidió dejar su “vida Godín” en Moscú, para emprender un proyecto de vida distinto, creando un espacio cultural donde todas las expresiones tienen cabida. “Nunca imaginé que haría esto”, dice.

María, quien primero residió en San Miguel de Allende, Guanajuato, para posteriormente mudarse a Querétaro, observa el taller que se realiza en el foro Ángulo 13, sitio que fundó para crear un espacio donde las diferentes expresiones culturales de los artistas locales se pudieran presentar.
Indica que de la Unión Soviética recuerda poco, o no quiere recordar. Tenía seis años cuando aquel país se disolvió en varias naciones independientes.

Originaria de Moscú, María tiene seis años viviendo en México, de los cuales dos han sido en Querétaro. Vino de vacaciones, pero el país le gustó para quedarse a vivir. En Rusia, María trabajaba en el área de mercadotecnia en una empresa, actividad que decidió dejar por su deseo de hacer otras cosas.
María dice que en un inicio, cuando decidió radicar en México, fue como estar de vacaciones, “me la estaba pasando muy tranquila. Ahora la vida sí es mucho más de trabajo, que disfruto, pero sí es mucho trabajo”.

Culturas similares

Apunta que la cultura rusa y la mexicana no son tan distintas, no hay tanta diferencia, por lo que se pudo adaptar de manera muy rápida a la vida en México.

“Yo me estoy considerando mexicana ya. Pero muchos no me creen, porque tengo mi acento, y me falta ir a una escuela en México. Obviamente me faltan cosas culturales e históricas, pero me siento muy cómoda. Aprecio también mi país, mi linaje, mi raíz, está padre ser rusa, pero aquí me siento en casa”, señala.

María dice que está tan adaptada a la sociedad queretana y mexicana que le es complicado decir algo que pudiera molestarle o le causara sorpresa. Ya no separa a María, ciudadana rusa, de María, que vive en Querétaro.

Sólo hay algo que, dice, la “saca de onda”. “Es el ‘ahorita’. Para la mayoría de los mexicanos es difícil decir ‘no’ o ‘sí’, prefieren decir ‘ahorita’, ‘en un ratito’, pero muy pocas veces se cumple el ‘ahorita’”.
La joven se levanta y da instrucciones al personal del local, donde además de servir como foro, cuenta con restaurante.

Dice que algo le llamó la atención de la cultura en México es la variedad de platillos que se pueden hacer con un solo ingrediente, como las tortillas, de las cuales se pueden elaborar una decena de platillos distintos.

Apunta que de su infancia no recuerda mucho, aunque sí dice que estaba muy cerca de la vida en el campo, rodeada de animales y con mucho trabajo físico.

María no suele hablar mucho de política. Tan sólo comenta que tenía seis años cuando en 1992 se disolvió la Unión Soviética. No lo recuerda mucho, su familia la arropaba mucho, no sabía todo lo que estaba pasando. Actualmente se entera por la historia.

“Lo que veo desde acá es que nuestra cultura era muy amplia. Eran 15 repúblicas juntas y adentro de estas repúblicas había mucho talento artístico de todo tipo, lo mismo de comida que de expresiones artísticas.
Aquí en Querétaro conocí a una ucraniana, y la invité a Ángulo 13 a cocinar, sin embargo, terminamos discutiendo cuál era el origen de un platillo, si ucraniano o ruso. Los rusos dicen que es ruso, los ucranianos que ucraniano. En realidad todo era tan unido que ahora nos causa conflicto”.

Para María, desde su punto de vista, la cultura rusa es una, separar las expresiones artísticas o culturales es ocioso, pues al final todos son hermanos.

“Para mí la Unión Soviética era una concentración de talentos, de cerebros, de expresiones artísticas, de todas las áreas que tenía más influencia porque estaban juntos. Creo que no es necesario para la humanidad en general unirse, cambiar nombre del país, cambiar de presidente, de lo que sea, para llegar a este punto”, enfatiza.

Unión de creatividades

Agrega que ejemplo de ello es cuando en Ángulo 13 se juntan diferentes artistas de diferentes disciplinas para crear proyectos juntos, cuando un poeta conoce a un músico y hacen un proyecto. No importa de dónde son, es la unión de creatividad que para ella es esencial. “No necesitamos unir a ningún país, tener un presidente, para ser este tipo de cosas”.

Con esta idea es que nace Ángulo 13, con el propósito de crear comunidad artística y, en general, en donde tengan espacio todos quienes quieran mostrar algo, que tengan necesidad de expresar algo, siempre con respeto, sin restricciones.

Añade que aunque se trata de un negocio, es un muy complicado vender la cultura, pues muchas personas quieren los espectáculos gratis y con personajes de renombre. Muy pocos ven esto como apoyo para los artistas, la gente espera muchos eventos en las plazas públicas de manera gratuita y con grandes nombres.

María precisa que nunca se imaginó que haría lo que hace a la fecha, pero se siente contenta con su trabajo. Se visualiza en el futuro viendo crecer su proyecto cultural, apoyando a más artistas con el espacio y organización, y que lo que se presenté en su foro llegue a marcar tendencia en lo cultural.

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