Por el gusto de ser queretanos

Ernesto Rey y su nostalgia por el mar

Historia: Jesús Arriaga/ Enlalupa.com
Fotos: Guillermo González / Enlalupa.com

Ernesto Rey Ferrer dice que lo que más extraña de Cuba, su país, además de su familia y sus perras, es el mar. “Vivía a 100 metros del mar, me asomaba fuera de la casa y olía las olas. A mi esposa y a mí nos da un poco de nostalgia estar lejos del mar. Nos sentamos a veces cerca de una fuente para escuchar el agua caer y hacernos la idea de que estamos cerca del agua”, dice el joven, quien desde hace dos años vive en Querétaro.

Ernesto se sienta frente a la llamada fuente de los perritos, en Plaza de Armas, donde el agua cae, haciendo ruido con su chisporroteo. Narra que en Cuba trabajó por 11 años para la televisión, por lo que cuando llegó a Querétaro buscó emplearse en una empresa que tuviera el mismo giro.

“Empecé trabajando para una empresa audiovisual independiente, haciendo videos para empresas y cosas así. Actualmente estoy en Radio y Televisión Querétaro, desde hace mes y medio”, indica.

Señala que su esposa, Aymeé, llegó primero a Querétaro, pues hace una maestría en Lingüística en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), por lo que llegó seis meses antes. Medio año después se reunió con su mujer aquí.

Además de que por la vía en la que llegaron fue más sencillo que si hubiera sido en plan de turistas.

Ernesto reflexiona sus respuestas cuando habla de Cuba y su situación actual. Dice que hubo un ligero cambio durante la administración de Barack Obama en Estados Unidos, por el acercamiento que intentó tener con el gobierno cubano, además de que ya eran tiempos de Raúl Castro, quien ya era presidente de la isla.

Sin embargo, ahora con la política de Estados Unidos y su presidente Donald Trump hacia Cuba, existe un retroceso en cuanto al desarrollo económico.

“En mi país si no te gusta trabajar vives bien. Allá en Cuba no te mueres de hambre. Puede que tengas necesidad de vivienda, de ropa, pero si tienes hambre siempre habrá alguien que te dé un plato de comida, te dé un pan, te dé algo. Igual, si estás enfermo tienes atención (médica) gratis.

Lo único es que si quieres hacer un negocio, quieres desarrollarte en tu negocio y quieres que crezca, eso es más difícil, porque como que no se ve muy bien el hecho de enriquecerse o el hecho de que tu negocio crezca y prospere, no ven bien eso porque no es parte del ideal socialista. Sí, es muy difícil si tienes aspiraciones, si quieres hacerlo tú y lo haces bien, y le pones mucho esfuerzo, es muy difícil después porque te ponen muchas trabas. Pero, por otro lado, se vive bien. Hay mucha seguridad, puedes andar con seguridad por todos lados. Asaltarte lo pueden hacer en cualquier lado, pero allá no es lo común”.

Sin embargo, acepta que no hay un sistema político perfecto. Para él, el ideal del socialismo es bueno, pero no se aplica en ningún lado. Hay que encontrar un punto medio entre capitalismo y socialismo que sea lo más cercano a lo ideal. Al socialismo lo critican mucho, pero nadie se muere.

Apunta que si no hubiera el bloqueo de Estados Unidos se viviría mejor, pues eso limita el acceso a algunos productos.

En Querétaro, limpieza y educación

Recuerda que antes de viajar a Querétaro le tiraba mucha “carrilla” a su esposa, pues le daba mucha gracia que ella le decía que iba a tomar el camión para ir a la universidad, pues en Cuba el camión es lo que usan para trabajar en el campo y el transporte de carga. Allá les llaman “guagua”.

“Cuando llegué me sorprendieron mucho las dimensiones de Querétaro y una de las cosas que más me han gustado, de lo que he visitado de México, es la limpieza que hay. Me ha llamado mucho también la atención que personas que no me conocen me saludan en la calle. Eso en Cuba no pasa. Las personas aquí son muy educadas”.

A la par de Querétaro, dice que también le gusta mucho San Luis Potosí, pero Querétaro le gusta más, pues hasta en el tráfico las personas son amables.

La comida es otro aspecto que disfruta. Estaba acostumbrado al picante, así que adaptarse a los tacos, las quesadillas y demás platillos mexicanos no le costó mucho trabajo.

Agrega que le da mucha gracia la existencia de las tortas cubanas, pues acá son las que tienen todo, pero dice, entre risas, que no tiene nada que ver con Cuba, pues en su país no se encuentran todos productos que lleva.

“En menos de un mes de estar acá me compré una torta cubana, sólo por la cosa de saber, pero no, no la vas a encontrar allá. También el chile habanero. En Cuba no hay chile habanero, no hay ese chile”.

Ernesto dice que lo único complicado cuando llegó fue encontrar trabajo, pues para los extranjeros radicados en México es más difícil. Pagó un diplomado en su profesión, donde generó contactos y fue así que pudo encontrar un empleo.

Reitera que le gusta la vida en Querétaro. Aún no es padre, pero está en planes de serlo, pero primero quiere establecerse en lo laboral y que su esposa termine de estudiar.

Ernesto platica de sus planes futuros, de su vida acá, trabajando en un canal de televisión. Se ve tranquilo. Termina la charla con una despedida amable. Se echa su mochila al hombro y camina por la calle de Pasteur, quizá pensando en el mar Caribe, imaginando que siente la brisa en su rostro.

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