Eric Rosas - La onda plana

La manzana de la discordia – Eric Rosas

La guerra comercial que Estados Unidos ha emprendido en contra de la República Popular de China y que el presidente estadounidense pretendió justificar con la existencia de un desbalance deficitario entre sus importaciones y exportaciones con el gigante asiático, ha comenzado a regresarle cual bumerang.

En “El dragón de Troya” de La Onda Plana, señalé oportunamente que el trasfondo verdadero de esta agresión virulenta de nuestro vecino de norte, tenía su motivación verdadera en la significativa delantera que el país asiático ha sacado el desarrollo tecnológico, particularmente en el desarrollo de diversas componentes fotónicas, que permitirán a las telecomunicaciones, alcanzar mayores velocidades y capacidades de transmisión, al tiempo que reducirán considerablemente su tiempo de latencia -digamos, el tiempo de respuesta o reacción.

Posteriormente, también en La Onda Plana, pero ahora bajo el título de “La guerra de los chips”, expliqué el delicado e intrincado equilibrio inestable en el que se encuentran los productores de circuitos electrónicos o chips, que se utilizan actualmente en prácticamente todos los dispositivos inteligentes: teléfonos, tabletas, pantallas, enseres, vehículos, etc.

Pues bueno, luego de los varios pellizcos con los que el águila calva americana ha intentado importunar al enorme dragón chino, disfrazados de aranceles a diversos productos asiáticos, pero que incluyen también a la apresurada y nada planeada incursión belicosa en contra de la transnacional Huawei Technologies; se ha zafado ya el primer clavo, de los pocos que mantienen en equilibrio a la telaraña de proveeduría de las empresas de este sector tecnológico.

Hace unos días, el gigante manufacturero de microprocesadores, Intel, anunció su decisión de despojarse de su negocio de fabricación de chips para teléfonos inteligentes, para venderlo a Apple, empresa que hasta ahora depende de Qualcomm para integrar sus iPhones.Esta transacción se da curiosamente, cuando Intel había reportado que en el segundo trimestre del año obtuvo ventas que superaron sus expectativas. Pero también sucede tras la oleada de nacionalismo chino, que ha reducido la participación de mercado de Apple en el país de la ancestral muralla.

Con este desesperado acuerdo comercial entre Intel y Apple, para cuya consecución se sospecha que la Casa Blanca influyó decisivamente, se espera que la compañía de la manzanita pueda integrar su negocio de manera más eficiente. Se espera que, tras el cierre de la operación, los nuevos dos mil doscientos empleados que cambiarán sus uniformes de Intel por los de Apple, le permitan a esta última, enfocar todos sus esfuerzos y destinar todos sus recursos, para mejorar los actuales desarrollos de chips para la red 5G y con ello tratar de paliar el rezago que ahora enfrentan sus microprocesadores frente a los que Huawei Technologies incluye en sus productos. Intel, por su parte, dejará de“distraerse” en estos productos y podrá concentrarse totalmente en el desarrollo de circuitos electrónicos para computadoras, enseres o vehículos autónomos.

Pero, ¿qué hay del tercer implicado?, ¿qué piensa Qualcomm de perder a sucliente cautivo?, con el que esquizofrénicamente mantuvo también una lucha en tribunales que terminó en abril pasado. En su informe de primavera Qualcomm había pronosticado que obtendría ventas que rondaban los 69 mil millones de dólares estadounidenses para este 2019 y recientemente aumentó su expectativa en 500 millones, pero eso fue antes de saber del romance que surgía entre Apple e Intel.

Seguramente Qualcomm deberá revisar a la baja sus ventas para este y los años por venir, lo que podría revivir la disputa con Apple y generar una desestabilización del mercado de microprocesadores, que llegaría en el peor momento para todas las empresas del sector, quizá menos para Huawei Technologies. Así, la apuesta del gobierno estadounidense de presionar al gigante asiático para permitir que sus empresas de tecnología ganaran tiempo, que pudiera ayudarles a equiparar el desarrollo en la nueva generación de telecomunicaciones, parece haberse emprendido tarde y sin una adecuada evaluación de los riesgos que traería.

Lo anterior, dicho sin aberraciones.

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

To Top