Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

El caos de Trump en el G7 – Niels Rosas Valdez

El pasado fin de semana y hasta el lunes se celebró la 45° cumbre del grupo de siete países de los más influyentes del mundo, aunque no todos, y quienes poseen las economías más poderosas del planeta, aunque no todas, pues en ambos casos países como China, India y Rusia, entre otros, complementarían la lista. Este grupo, denominado «G7», se reunió en Biarritz, Francia, con la intención de, justo como sucede en el G20, conversar de temas relevantes que a su parecer sólo ellos pueden tratar. ¿Cuál fue el resultado de esta suntuosa reunión en Europa?

Los temas en el G7, a diferencia del G20 en donde son variados y en donde las naciones que participan tienen directa relación con ellos (cambio climático, mejorar la salud de las personas, cerrar la brecha entre ricos y pobres, etc.), se centraron en unos que por simple apariencia sólo ellos están a la altura de discutir. Quizá pueda considerarse una actitud soberbia por parte de esas naciones con respecto al resto del mundo, sin embargo lo cierto es que son, excluyendo a China, Rusia e India, las naciones más poderosas e influyentes del mundo, por lo que básicamente ningún país podría detener sus reuniones privadas, por más elitistas que sean. El hecho de que decidan reunirse cada año es una cosa, desde luego, lo importante es saber de qué hablan y cuáles han sido los resultados.

En este caso hubo varios temas, quizá los más relevantes fueron el comercio mundial, la situación en Hong Kong, la problemática de Irán con su programa nuclear, la situación de conflicto en Libia y la amenaza del cambio climático. Todos, desde luego, son temas interesantes y que de alguna manera sólo ellos, por su capacidad y posición económica y política, podrían tratar para darles curso y aportar para su solución. Con esto, ciertamente, no quiero decir que ningún otro país –excluyendo China, Rusia e India básicamente– pueda de alguna manera aportar para la solución de los temas ya mencionados, sino que son los mismos miembros del G7 quienes tendrían una mayor capacidad para solventarlos, aunque esto no signifique, por supuesto, que podemos dar por hecho que lo hagan.

No obstante, si bien hubo varios acontecimientos interesantes, hubo dos muy particulares que llamaron la atención en esta cumbre. Ambos, como si fuera película vieja, fueron obra del presidente de Estados Unidos de América (EU), Donald Trump. El primero fue su ausencia en la mesa que abordó el cambio climático, en donde la Casa Blanca tuvo que emitir una excusa por tal deserción, sin embargo ésta fue falsa y fue conocida, por lo que este hecho, además de ser una falta de respeto severa, mancha la relación de EU, representados por Trump, con los demás países del G7. El segundo acontecimiento tiene que ver con el enemigo número uno de EU desde 1945: Rusia, y es que el mandatario estadounidense comentó durante la cumbre acerca de volver a invitar a su presidente, Vladimir Putin, al G7, del que fue expulsado por haber anexado ilegalmente en 2014, según Occidente, al territorio conocido como Crimea, rico en petróleo y otros recursos naturales, además de ser un punto estratégico geográficamente hablando al estar situado en el Mar Negro con buena comunicación con Turquía y por ende con países aledaños e importantes como Siria e Irán (por eso no le convenía a Europa que Rusia lo controlara).

Esta situación no fue del gusto de los demás países participantes de la cumbre, pues Rusia no es bien vista en Europa debido a sus decisiones unilaterales y sin previa consulta en materia internacional, pero ahí no acabó todo; Trump anunció al mundo que todo el G7 estaba de acuerdo en invitar a Putin a la nueva reunión, a lo que el presidente de Francia y anfitrión de la cumbre, Emmanuel Macron, tuvo que salir a desmentir al presidente estadounidense. Estos dos acontecimientos lamentables y francamente de risa se juntan con las constantes mentiras, distorsiones y falsos testimonios que Trump dio durante los tres días en Biarritz, lo que no sólo pone a EU como el malo y el hazmerreír de la película, sino que se pierde una enorme oportunidad de poder conversar de manera directa y sana con sus principales aliados en el mundo para avanzar en los temas relevantes para todos ellos. Sin duda Trump pasará a la historia, pero no como una importante figura; ahora será tarea de la o del siguiente presidente estadounidense el tratar de reparar la imagen de EU en el mundo. Lo veremos después de las elecciones en el año 2020.

Escritor, historiador e internacionalista
[email protected]
@NielsRosasV (twitter)

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