Juan José Arreola - Código Político

La capacidad discursiva del Presidente – Juan José Arreola

El primer informe del presidente Andrés Manuel López Obrador sirvió para constatar que sigue siendo un excelente usuario de la retórica, un muy buen propagandista y, por supuesto, constructor de una historia que entrelaza los sentimientos populares con “resultados” (así, entre comillas) poco tangibles pero que la ciudadanía desea escuchar aunque no tenga prueba de lo dicho.

Aprendizaje

Después de sus dos derrotas en los comicios de 2006 y 2012, López Obrador aprendió de sus errores y comprendió lo que los ciudadanos querían escuchar y sobre todo, de lo que querían que hiciera el Presidente de la República, encarnando el liderazgo nacional que no habían sentido hasta ahora.

El político tabasqueño entendió que la mejor manera de construir empatía entre su proyecto presidencial y la gran masa electoral del país, requería de varios aspectos.

Uno de ellos, hablar de manera común; con lenguaje popular y emitiendo mensajes sencillos. Así era más fácil que la gente entendiera lo que quería decir pero sobre todo, de trasmitir la idea de que él, a pesar de ser Presidente de la República, no era una persona encumbrada, alejada ni, mucho menos, igual que la mal llamada “clase política”.

Su capacidad de identificarse como “uno más del pueblo”, llámese clase media o clase media baja, permeó entre la población. Y ya colocado ahí, gestó la imagen de benefactor a través de su consigna de “primero los pobres”.

Ese entendimiento para leer los sentimientos de la nación se tradujo en lo que hoy subrayó como el eje de su plan de gobierno: combatir la corrupción y la impunidad. Y es cierto. Una de las principales demandas de los mexicanos, después del combate y erradicación de la violencia y la delincuencia es acabar con la corrupción y con la impunidad.

Si bien en su informe se disculpó por no haber podido reducir la violencia en este periodo, López Obrador aseguró haber realizado varias acciones contra la corrupción, aunque no necesariamente sean ciertas.

Dijo, por ejemplo, que el combate al robo de combustible a Pemex prácticamente se había logrado reducir 94 por ciento, lo que parece no ser cierto de acuerdo con las cifras reportadas por la misma empresa petrolera.
En este renglón, sin embargo, nada dijo de la compra de las famosas pipas para trasladar el combustible a todo el país y menos aún, sobre el proceso de licitación para la compra de éstas, que no hubo.

Justo este aspecto abre el camino para mencionar el otro factor: la construcción de una discursiva sustentada en sentimientos y emociones por encima de cifras y mediciones (que descalificó, achacándole al neoliberalismo que sólo le importan los números pero no el bienestar de la gente y la distribución de la riqueza).

Más aún, ha tomado el camino de desacreditar mediciones (de la inflación, de crecimiento económico, de surtido de medicamentos, de desempleo o de las calificadoras) contraponiéndolas a la discursiva.

Historia de gobierno

La historia que construyó a modo de mensaje con motivo de su informe es una muestra clarísima de lo que refiero en las anteriores líneas.

Ante el desabasto de medicamentos, afirmó que ya había surtido total de los mismos; aseguró que la gente ya no roba combustible porque tiene empleo; dijo que más de 900 mil jóvenes (antes denominados, despectivamente “ninis”) ya tienen ingresos gracias a que trabajan como aprendices.

Sostuvo que en todo el país ya funcionan 100 universidades populares y gratuitas en las que estudian 39 mil jóvenes y que el peso mexicano se ha mantenido estable.

Colofón

Tenemos un Presidente que construye sus historias sustentado en la posverdad; esto es, en discursos en los que la referencia a los hechos reales tiene menos peso que los llamamientos a las emociones y, sobre todo, a la creencia personal para construir la opinión pública. No hay pruebas; lo que hay es retórica.

Después de este informe, la duda que queda, es si esta forma de conducir al país será suficiente para concluir el sexenio con logros tangibles y benéficos para la ciudadanía.

Periodista
Lic. en Periodismo Digital
Twitter: @juanjosearreola

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top