Hay Festival

Violencia y venganza, círculo triste y corruptor: Kate Horne

Entrevista: Patricia López Núñez /EnLaLupa.com
Fotos: Guillermo González /EnLaLupa.com

La esperanza y la resiliencia de la gente para perdonar y reconstruir la paz son elementos comunes que la documentalista Kate Horne encuentra en México y en Colombia, ante sus respectivas situaciones de violencia.

La directora inglesa presenta en el Hay Festival su documental “El Testigo: Caín y Abel”, que se centra en la obra fotográfica y la vida de Jesús Abad Colorado, fotoperiodista que retrató el conflicto armado en Colombia durante 25 años.

Kate Horne ve la violencia y la venganza en México y en Colombia como un círculo triste y corruptor, en el que los que más pierden, son capaces de perdonar y reconstruir procesos de paz. Su documental, dice, es una oportunidad para reflexionar sobre esa capacidad y advertir los riesgos de que se interrumpa la pacificación de Colombia.

¿Cómo se ve desde el extranjero la violencia de Colombia, tan cercana a la que se vive en México?

Creo que es muy triste el círculo de violencia y venganza en Colombia y México. Mi experiencia es más de Colombia, por eso cuando conocí a Jesús Abad Colorado, el fotógrafo, yo entendí que el cine, a pesar de todos los errores que ha vivido, sigue viviendo con mucha esperanza y ha sacado miles y miles de fotos de las víctimas. Cuando vi sus fotos y escuché todas sus historias, vi que sus fotos generan reflexión y no odio. No tengo las mismas experiencias del fotoperiodismo de México, quizás hay un Abad Colorado mexicano, pero lo que sí he visto de la guerra y el narcotráfico de México, donde he visto fotos muy fuertes de la violencia y fotos que generan odio, necesitamos periodistas como Jesús Abad, como constructor de paz, de reconciliación, fotos que generan reflexión y un diálogo, porque son una invitación a dialogar.

Después de ver el documental, por ejemplo, se invita a dialogar sobre cuál es el futuro de Colombia y si nuestro documental sirve para algo es para eso, para cambiar mentes y corazón, hay que conmover a la gente, pero no con cifras, porque la gente no se conmueve al leer cifras sobre la cantidad de matanzas o masacres, eso no inspira un cambio, una reacción porque la gente no puede relacionarse con cifras, pero la gente sí se relaciona con historias humanas y experiencias íntimas, personales, fuertes, de la humanidad, de la resistencia y la resiliencia de los colombianos, de lo que Chucho capturó con sus fotos: al pueblo colombiano y cómo muchos campesinos de la población colombiana están tratando de trabajar sus tierras fértiles y no quieren guerra. Ese era mi objetivo, plasmar el complejo de la situación, pero a través de historias personales, historias humanas y una variedad de historias, porque no quería hacer algo intelectual o un documental sobre la historia del narcotráfico, yo quería hacer algo que realmente generara la reflexión y que fuera un documenta con mucha esperanza, porque a pesar de los errores y las experiencias tan fuertes a sus víctimas la historia personal de Jesús Abad, porque mataron a su familia, sigue creyendo en la paz y sembrando esperanza y no odio, es muy fácil sembrar odios con fotos de dolor, impactantes, de personas decapitadas, pero con esas fotos no vamos a generar reflexión.

¿Es posible la reconstrucción de paz en medio de un proceso de miseria y de violencia?

Yo creo que sí, pero hay que tener personas, hay que apoyar constructores de paz en esos barrios, en esas regiones. El mundo necesita más personas como Jesús Abad, él viene de una familia muy humilde, sus papás y sus abuelos eran campesinos desplazados por la guerra, él creció en el mismo barrio donde trabajaba Pablo Escobar y movía mucha droga, él podía haber cargado un arma para buscar venganza y en lugar de cargar un arma, cogió una cámara fotográfica y dedicó su vida a contar la historia de las víctimas y es un ejemplo muy inspirador, sí es posible.

En los barrios más pobres de Colombia, en esas regiones más pobras es donde votaron para la paz, en los barrios más afectados, en mi vida vi una masacre terrible de niños en una iglesia y ahí es que han construido la resiliencia de esa población, con las marchas, con banderas blancas pidiendo paz y en las otras regiones de Colombia o las ciudades menos afectados la gente no está dispuesta a personar a los guerrilleros y son los menos afectados en sus casas y riquezas y dicen “no estamos listos para perdonar”, pero en los barrios de personas más pobres hay más solidaridad, así que sí, yo creo que hay en personas en sociedad y comunidades, si hay personas como él, como Jesús Abad, sí es posible, pero no es fácil.

¿Los grupos de poder responden a este deseo de construir la paz? No solo políticos, sino toda la gente que no tiene nada que perder.

Si hablamos del ejemplo de Medellín, que en los años 90 era como la ciudad con la mortalidad más alta del mundo, era más que Afganistán, era terrible y si pensamos en el Medellín de hoy ha mejorado, hay mucha inversión en los barrios más pobres, la conexión del transporte, con la que comunicaron la ciudad en sus partes más pobres, los proyectos para adolescentes, universidades accesibles para todos, realmente han cambiado, los niños piensan que hay otras posibilidades de ganarse la vida, que ganar con la droga.

Lo que México y Colombia tienen es una infiltración de la droga increíble, pero en la construcción de Medellín, cuando vez el horizonte de construcción, todo con dinero de los narcos, me imagino, por lo que entiendo de México, es que realmente el problema es que el dinero el dinero corrompe a la gente y los adolescentes piensan que es la única manera de ganarse la vida y que es dinero fácil, eso es dinero.

Este documental ¿deja entonces un sentimiento de esperanza?

Sí, cuando empecé a producir el documental era más para celebrar el acuerdo de paz, la nueva etapa y mientras fuimos filmando el documental, cambió la situación y ahora es más importante de lo que pensábamos, porque ahora está en peligro el proceso de paz y hay que realmente apoyar, hacer todo para que el proceso de paz siga adelante, porque sería una gran lástima repetir esos años de violencia. La verdad es que me encantaría hacer otro proyecto en México, pero ahora para hacer algo sobre el feminicidio, pero es algo a plazo.

Advierte Ingrid Bejerman uso de cultura indígena como medio de reivindicación personal

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

To Top