Sexualidad y Salud

Descubren dónde radica la variación génica que hace a ciertas personas propensas a la leucemia

La leucemia linfática crónica es una dolencia que evidencia una cierta predisposición en el genoma humano desde el nacimiento, pero en gran parte de los casos no se diagnostica antes de los 70 años. Ahora un equipo de investigadores de Cataluña (España), en colaboración con otro del Reino Unido, ha podido ubicar a nivel molecular dónde exactamente radica la clave génica para esa patología.

Se trata de la variedad de leucemia más frecuente en adultos en los países occidentales. Afecta a una de cada 2.000 personas y los europeos, en particular, tienen ligeras variantes en la secuencia de su genoma que los predisponen a esa enfermedad maligna, según detalla este jueves un artículo de la Agencia Catalana de Noticias.

Hasta el momento se desconoce cómo y por qué dichas variantes genéticas predisponen a la leucemia, pero sí se han podido «descifrar las bases moleculares» de ese proceso, según dijo el genetista Iñaki Martín-Subero, del Instituto de Investigaciones August Pi i Sunyer, con sede en Barcelona.

Varios estudios previos habían detectado unas 40 regiones en la cromatina (la forma en que se presenta el ADN en el núcleo celular) asociadas al riesgo de sufrir leucemia linfática crónica. El referido equipo catalán las mapeó el año pasado y ese avance permitió finalmente llegar a la raíz del problema.

«Hemos descubierto que las variantes genéticas que confieren predisposición a la enfermedad crean desequilibrios sutiles en la regulación de los genes y el funcionamiento de los linfocitos», explicó Martín-Subero. «Es como comprar un coche con alguna pieza de menor calidad: al principio funcionará perfectamente, pero si no hay un buen mantenimiento, con el tiempo empezará a fallar».

El estudio científico conjunto de ambos grupos fue publicado en agosto en la revista ‘Nature Communications’.

Los autores se enfocan ahora en la posibilidad de predecir qué personas desarrollarán la leucemia y quiénes no, pero este nuevo conocimiento sobre el origen de la patología no es suficiente para llegar a esa meta. Así como los genes llegan a comportarse de forma distinta en cada caso, también pueden influir otros factores, como el estilo de vida o el mejor o peor funcionamiento del sistema inmune a medida que el organismo humano envejece.

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