Andrés Garrido del Toral - Memorias Peregrinas

Las efémerides de Valentín Frías – Andrés Garrido del Toral

En los últimos tiempos del gobernador Garrido Patrón, Manuel Naredo y Nacho Frías fueron apoyados por el gobierno para publicar las Efemérides de Valentín Frías en tiempos del carrancismo 1913-1925, resultando una serie de relatos que si bien parecerían apuntes desordenados y aislados, son un buen ejemplo de que la verdadera función social de un cronista no es la de historiar sino registrar el presente, el día a día, para que después los historiadores estudien, valoren y critiquen esa información y la sistematicen para hacer historia científica.

Pues bien, la tarea de don Valentín ha resultado una joya para los historiadores de la época por ser un testigo de los hechos narrados, que sin embargo de presentar un subjetivismo del cronista queretano en contra del carrancismo y a favor del villismo, es un documento valioso. Ejemplo de los científicos que recurren a estas efemérides son Juan Ricardo Jiménez Gómez y Oliva Hernández Solís.

La obra en cita está agotada y es difícil hacerse de un ejemplar de ella, dividida en dos tomos, pero resulta que los muy eficaces Sonia Alcántara Magos y Juan Ricardo Jiménez Gómez convencieron hace tiempo a la doctora Patricia Galeana, quien fue directora del INEHRM en el sexenio pasado, para que esta institución las reeditara. El resultado es que salieron de lujo. Y otra buena noticia: los que no puedan comprarlas las pueden bajar gratis en la biblioteca en línea del propio Instituto de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, en la pestaña “Revolución”. Ahí les van algunas curiosidades que hallé.

Atrio de La Congregación convertido en matadero de reses.

Casas y autos confiscados entre los más ricos.

Aeroplanos militares volando el cielo de Querétaro a las dos de la madrugada, a una altura aproximada de 300 metros, creyendo los queretanos que es Villa o es Zapata.

Se abre la Escuela nocturna para obreros en el oratorio de San Felipe Neri. Se expide una circular municipal que obligaba a los niños entre los seis y doce años a asistir a la instrucción primaria, so pena de ser llevados al hospicio Vergara si eran encontrados vagando en horas de escuela.

La nomenclatura virreinal de la ciudad estaba cincelada sobre cantera; los carrancistas escribieron sobre esas canteras con humo negro de ocote, el cual fue de poca duración, ya que al darse cuenta de los defectos y fealdad de esta técnica la sustituyeron por placas de cerámica de fondo blanco y letras azules. Las que subsisten a la fecha, de fondo azul y letras blancas, son de la época del gobernador Saturnino Osornio.

Se pone piso de mármol en el jardín Zenea y se ensanchan sus cuatro aceras con banquetas de granito.

El cine llamado “Salón Pathé” es renovado y se le cambia el queretanísimo nombre por el de “Salón Ideal”.

Tranvías en mal estado al igual que las bestias y los carros que integran dicho sistema de transporte público.

Las tropas carrancistas trajeron el tifo por su falta de aseo. El multicitado puente de La Revolución, hecho a base de metal, realmente fue mandado poner en la calle de la Gitana y el río Querétaro por el gobernador Montes, pero nada más eso, ordenar que se colocara en tal punto, porque desde 1894 estaba en el río El Pueblito, en el puente de la hacienda de El Batán, construido por el español Ramón Bueno para que pasaran sus mulas cargadas de leña y carbón provenientes de Tierras Frías. Dicen los resentidos católicos locales que los materiales de la obra fueron robados por los alarifes carrancistas de los materiales dejados por la Mitra en el cementerio de Santa Clara para la construcción de la frustrada catedral queretana. El 15 de septiembre de 1916 se inaugura este puente y también el “Frontón de La Alameda”.

Las jubilaciones son canceladas, a excepción de las relativas a los profesores, quedando los individuos de la tercera edad sin protección alguna.

Saquearon el mercado Vicente Escobedo. Se prohíbe visitar panteones, aún el 1 y 2 de noviembre, por la epidemia de tifo. Hambre y frío campearon en el invierno queretano de 1915-1916. Se instala un comedor público y gratuito en el hospicio de la Junta Vergara, para abatir la hambruna entre la gente pobre. Se ordena por el gobierno de Montes la requisa del alcohol en todos los expendios con el objeto de que la soldadesca ya no robe o compre vino. El consumo del mismo entre la tropa es de escándalo.

El convento de Teresitas pasa a ser la comandancia de policía. Las oficinas del Liceo Católico fueron convertidas en la Dirección de Instrucción Pública, misma que fue suprimida para 1916.

La famosa quema de confesionarios fue el sábado 8 de agosto de 1914, y se acusa al presidente municipal Alfonso N. Camacho de haber prendido el cerillo que se arrojó a los muebles untados de petróleo.

Un infiel a la causa católica delata el escondite donde se ocultaban 28 cajones con tesoros religiosos, los que fueron requisados por los afectos a Carranza y nunca se informó qué hicieron con ellos. Se corrió el rumor de que también había sido robada la venerada imagen de la virgen de El Pueblito, pero todo quedó en chisme porque los propios franciscanos pueblitecos la habían ocultado de incursiones villistas, zapatistas y carrancistas.

El panteón de San Sebastián, ubicado en los terrenos de la hacienda de La Era, fue requisado por el gobierno estatal entre la noche y madrugada del 13 al 14 de agosto de 1914.

El gobernador Federico Montes se cambia de domicilio, instalándose en el antiguo obispado, provocando la crítica de los fieles.

Con la llegada de Francisco Villa en noviembre de 1914, el general Felipe Ángeles reparte la hacienda de Carretas, propiedad de Manuel Samaniego, en un acto precursor de la justicia agraria. Entre los que venían en el contingente villista sobresale el intelectual José Vasconcelos, que entre sus primeras medidas de gobierno quiere cambiar el Colegio Civil del estado al ex convento de Teresitas. Tal medida no fue ejecutada. Villa estuvo en Querétaro hasta el 31 de marzo, miércoles santo, de 1915.

El antiguo mesón de San Sebastián, ubicado en la esquina del río y calle Invierno, es utilizado como cuartel.

Como la Cruz Roja se había fundado en Querétaro en 1913 como acción del gobierno huertista, el gobierno de Carranza la cerró, dejando para cuartel la casona de don Trinidad Rivera, misma que ocupaba la benemérita institución.

Cuentan los queretanos que los cañonazos de la batalla de Celaya se oyeron hasta Querétaro el miércoles 14 de abril de 1915. Eran tantos los heridos y cadáveres que llegaron a esta ciudad que Teresitas, Capuchinas, además del hospital de Santa Rosa, se improvisaron como hospitales de sangre.

¿Quieres dejar algún comentario?

Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas noticias

To Top