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¿Sabes por qué Octavio Paz y Francisco Toledo terminaron su amistad?

1952, París. Octavio Paz tiene 38 años y Bona Tibertelli, 27. Él acaba de terminar su relación con Elena Garro y encuentra refugio en esa italiana, quien exhala un erotismo trastornador. Ella es esposa del famoso crítico literario francés André Pieyre de Mandiargues, quien se hace amigo del poeta mexicano y lo incluye en la selección de escritores de la Pléyade francesa, editorial que aún publica a los escritores más importantes del mundo.

Cuando Paz se enamora de la esposa de André es bien correspondido. El poeta mexicano queda hechizado. No sólo se trata del erotismo y los encantos femeninos de Bona, sino también su inteligencia y su sensibilidad como pintora, crítica de arte, escritora, lectora y gran conversadora. Es una mujer nacida en cuna de agua, aunque Paz dice que también en cuna de oro de las letras y la pintura, porque la joven nació en Roma.

La pasión amorosa, erótica y sexual dura casi una década. A lo largo de su pasión por Bona, Paz escribe varios de sus libros fundamentales. «Abres mi pecho con tus dedos de agua». La relación con Bona es «ferozmente amorosa, erótica y sexual… (ella ) es Venus, Artemisa y Hécate a la vez.» El sexo de Bona es una «estrella oscura» escribe Paz.

Cuando el poeta ya tiene planes para casarse, una vez que Bona se divorcie de André, un muy joven Francisco Toledo llega a Europa. El pintor oaxaqueño, de apenas 20 años de edad, viaja a París en 1960, acompañado de Rufino Tamayo. Este lo tomó bajo su protección y comenzó a apoyarlo entre sus coleccionistas y galeristas. En ese ambiente Toledo conoció a Bona, quien para ayudarlo, en 1961, pidió a Paz consiguiera alojamiento para el joven pintor en la Maison du Mexique de la Ciudad Universitaria de Paris. Bona lo toma como amante y deja a Paz. Además de la pintura, Toledo poseía una gran sensibilidad para delinear la figura desnuda de Bona entre sus brazos.

El esposo, Mandiargues, escribió a su amigo Paulhan:”Ya sabrá usted, probablemente, que Bona ha cambiado de mexicano. Ha prescindido de Octavio con una prontitud que hasta a mí me sorprende. Se fue a Mallorca con un muy joven pintor, indio puro de esa región del Istmo (Juchitán) en la que aún reina el matriarcado…”

Ante el abandono y la traición, Paz resiente el golpe, dos meses después cuando ella pide la reconciliación él responde: “estoy vivo y muerto. Más allá solo está la muerte, o el muerto que yo soy desde abril”. Destrozado, se va como embajador a Nueva Delhi y producto de ese dolor nace la obra de teatro La hija de Rapacini. Esta pasión amorosa fructificó en toda la obra de Paz, no sólo en el teatro; también en la poesía (Piedra de sol) y su manera de sentir el mundo.

Son estos meses donde nace el silencio que define la relación Octavio Paz/ Francisco Toledo.

Después de su aventura con Toledo, Bona regresa con su esposo, con quien tiene una hija. Es ella quien muestra al escritor mexicano Guillermo Sheridan la correspondencia de su madre con Paz.

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