Hay Festival

La del sur, una frontera olvidada que el buen periodismo quiere rescatar

Nota: Carlos P. Jordá /EnLaLupa.com

Fotos: @hayfestival_esp

 

“Un calvario moderno”, es la manera con la cual, el mítico periodista estadounidense Jon Lee Anderson describe el fenómeno migratorio en los últimos años. “Una alianza periodística a través de las fronteras”, es la paradoja con la cual Lee introduce el conversatorio entre reporteros de distintos medios que fusionaron sus plataformas, esfuerzos y talentos para contar las historias que pasan por alto aquellos ojos que solamente apuntan al norte.

“Frontera sur, la frontera ignorada” fue el nombre de la conferencia que expone a grandes rasgos el minucioso trabajo periodístico de El Faro y El País. Por su parte, la serie de seis reportajes multimedia (sólo dos han sido estrenados), pulcramente narrados y con alto cuidado en la calidad de su material audiovisual, se titula, simplemente: “Frontera Sur” . Jon Lee moderó –sin poder evitar enriquecer la charla, por supuesto– la ponencia de tres de los periodistas que aportaron sus letras a este proyecto, y que, dentro del Hay Festival Querétaro, se presentaron este fin de semana en el Jardín Guerrero.

Jacobo García es el reportero español que, por parte de El País, fue el encargado del primer episodio de la serie, El Caribe Turbio. Dividido en tres capítulos, García describe, a través de la voz de diferentes personajes que encontró en el camino, un tercia de puntos en los que México colinda con sus vecinos de abajo. Xcalak, un antiguo pueblo pescador, sobre la línea divisoria con Guatemala, que ahora se dedica a la pesca de la “langosta blanca”; paquetes de cocaína que tiran las avionetas narcotraficantes. La Unión y Blue Creek, en México y Belice (respectivamente); el contraste entre el completo abandono nacional y una comunidad ordenada que, junto a otros dos poblados de menonitas beliceños, aporta el 95% del pollo que se consume en el país y el 80% del maíz, arroz, frijol y sorgo. Y Puerto Barrios, en Guatemala; un lugar dónde la justicia se aplica con mano dura y propia.

Óscar Martínez, de El Faro fue el relator del capítulo dos. Oriundo de El Salvador puso a prueba su suerte, en más de una ocasión, en su intento por llevar al lector a los sitio más recónditos de Petén, en Guatemala. La selva por la cual los Zetas abrieron paso a su mercancía ocupa 60% (2.2 millones de hectáreas) del territorio de Petén y alberga peligros de los cuales nadie quiere hablar. Son más de 500 kilómetros los que convergen México y la jungla en la cual, contra toda indicación, Óscar se adentró para ver y contar historias de miseria a causa de la explotación, falsos narcotraficantes desterrados por verdaderos narcotraficantes y personas que lo consideraron, a él, su última esperanza.

Elena Reina, de España también, escribió el cuarto reportaje de la serie enfocándose a Tapachula, Chiapas. Su trabajo en “La Frontera Sur no se ha publicado aún, pero Elena se refiere a ese municipio como un lugar en México donde el idioma menos hablado es el español; un pueblo fronterizo en el cual la zona de tolerancia a la prostitución se delimita por sus propias fronteras; un sitio en el cual, hoy, la mayoría son africanos, pero mañana podrían ser de Bangladesh. En Tapachula, los “refugios” son prácticamente prisiones, “la frontera no existe”, dice Reina, quien ha visto a los coyotes cobrar 25 pesos por llevar al otro lado del río a personas que han perdido familiares en su afán por llegar a Estados Unidos y se quedan varados en la República Mexicana más tiempo del que jamás hubieran pensado.

Son algunas de las historias y sólo tres de los muchos involucrados en el proyecto. “Hemos querido hacer un mapeo de los mil kilómetros de frontera”, Jacobo justificó su trabajo y el de sus compañeros, “y exponer las realidades que se viven allá”. El trabajo de El País y El Faro es una especie de resistencia ante la agenda que el presidente Donald Trump impone, pues éste ha hecho de la migración una permanente campaña electoral. “Puede imponer el timing, pero no queríamos que nos impusiera el dónde y qué mirar”, explicó García.

Tras el conversatorio de una hora que se sintió como poco, la conclusión fue la misma: la frontera sur no ha sido abandonada; se encuentra en el olvido. “Estado ausente”, es la frase a la cual más recurren los tres ponentes y el moderador.

“En Centroamérica hay una crisis humanitaria”, dijo Óscar, “pero nadie voltea la vista para allá a menos que haya una masacre o una catástrofe”. Para el periodista salvadoreño, la atención que se le pone a la región sería muy diferente si está fuera cualquier otra parte del mundo. Tiene razón, pues aún estando en México e interactuando día a día con migrantes del centro del continente, son muy pocos los que se preguntan qué es lo que realmente está pasando en la frontera sur.

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