Betsabé Guzmán - Visión de mujer

La clínica que existió pero que no existió – Betsabé Guzmán

“En estos momentos no contamos con el personal, ni con la infraestructura para una clínica de linfedema. Con esta política de austeridad (…), pues no es posible” (sic). Este comentario –al parecer– fue hecho por la doctora María de Jesús Nambo Lucio, quien hasta hace unos días fue directora del Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional (CMN) Siglo XXI, del Instituto Mexicano del Seguro Social.

Érika Ramírez Delgado y Jorge Bolaños, ambos pacientes de la clínica de linfedema del Hospital de Oncología del CMN, citaron las palabras de la ex directora, durante una entrevista realizada por los periodistas Ciro Gómez Leyva y Humberto Padgett.

Me resulta curioso y a la vez frustrante cómo para denunciar una situación que viven las usuarias de la clínica, ocurre algo parecido al teléfono descompuesto que no alcanzo a entender, pero lo que sí queda claro es que por la falta de recursos las autoridades toman decisiones sin pensar en las consecuencias a futuro.

Y ahora le explico estimado lector. A través de la plataforma Change.org Érika Ramírez Delgado inició una petición dirigida al IMSS –principalmente– para que nuevamente se reabra la primera y única clínica a nivel nacional de linfedema. Ahí se atendían a poco más de mil 300 personas, 90% mujeres con secuelas por cáncer de mama. (El Imparcial)

Érika fue diagnosticada con cáncer de mama hace tres años; hace siete meses le reincidió en la mama izquierda, por lo que le quitaron los ganglios mamarios junto con sus senos y ahora su brazo derecho fue afectado por linfedema, es decir, provocó hinchazón en dicha extremidad.

El linfedema es una acumulación de líquido linfático en los tejidos adiposos justamente debajo de la piel. Esta acumulación genera hinchazón, mayormente en brazos y piernas. (www.cancer.org
American Cancer Society | Information and Resources about for Cancer: Breast, Colon, Lung, Prostate, Skin
Dedicated to helping people who face cancer. Learn about cancer research, patient services, early detection, treatment and education at cancer.org.
www.cancer.org)

En el escrito, Ramírez Delgado dio a conocer que desde el 19 de julio de 2019 cerraron la clínica de linfedema por decisión de la doctora María de Jesús Nambo, la misma persona que hizo un comentario que se filtró a un medio de comunicación, en donde se le escucha decir a unos pacientes que pedían ser operados, que mejor se fueran a morir a su casa.

Además de la denuncia en la plataforma, Erika acudió a distintos medios de comunicación para reforzar la solicitud. Y viene lo interesante: en una nota publicada por el periódico Reforma, el IMSS afirmó que la clínica de linfedema del Hospital de Oncología del CMN, que presuntamente fue cerrada, no existe.

Días después ex pacientes de la clínica realizaron una manifestación en el Hospital de Oncología y portaron pancartas que decían “sí existió” (Reforma). En la entrevista con el periodista Ciro Gómez Leyva, Erika Ramírez relató que un medio de comunicación le pidió pruebas que comprobara la existencia de la clínica, por lo cual presentó el carnet en el cual se leía clínica de linfedema.

Pero aún hay más. El día de la protesta en el Hospital de Oncología, se encontraron con el secretario General del IMSS, Javier Guerrero García, así como con el doctor Efraín Arizmendi, Jefe de Coordinación de Unidades de Alta Especialidad del IMSS, quienes aseguraron que la clínica se abrirá –llámese como se llame, clínica, espacio, hospital– para dar atención a los pacientes.

Mi curiosidad me llevó a encontrar una nota del 7 de marzo de 2017, de la página denominada notiexposycongresos.com en la que especialistas alertan de los riesgos de desarrollar linfedema después de una operación de cáncer de mama, ya sea desde el postoperatorio o hasta años después.

Los doctores entrevistados celebran el que se haya abierto la primera clínica de linfedema, ubicada en la Unidad Médica de Alta Especialidad del Hospital de Oncología del Centro Médico Nacional Siglo XXI, pues se podrá abordar con mayor visión el cáncer de mama en nuestro país.

El punto es que cuando Érika decidió denunciar el cierre de la clínica de linfedema, las autoridades del IMSS cuestionaron la credibilidad no sólo de ella sino de los demás pacientes.

Comparto el sentir de Érika: “No sé qué es lo que está pasando con las mismas autoridades, me está sorprendiendo la acción de las mismas autoridades hacia nosotros los pacientes. El querer ocultar algo que lamentablemente está siendo un hecho, que no nos están dando la atención, el negar que hubo una clínica de linfedema. Sea chiquita o pequeña ahí estuvo, existió y tuvimos toda la atención”. (sic)

Al igual que Érika me pregunto: ¿qué pasa con las autoridades, a la hora de tomar decisiones que afectarán a los derechohabientes? Dan una serie de excusas, echan culpas a otras administraciones, no hay quien asuma la responsabilidad. En medio de todo este vendaval, los únicos perjudicados son los pacientes que reciben tratamientos y que carecen de la atención especializada para poder vivir.

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