Rocío Benítez - Zona de la Visión Perpetua

Ese señor con el gatito, es Francisco Cervantes Vidal – Rocío Benítez

Es muy curioso ver a la gente que se detiene a la entrada del Museo de la Ciudad de Querétaro, para acariciar, tomarse la foto junto a él o sentarse en sus piernas de bronce y abrazarlo.

Las imágenes más enternecedoras las provocan los niños que se acercan y balbucean algo, en ese idioma de lo eterno y desconocido, esperando quizá una respuesta de la estatua, o simplemente quieren darle unas palmaditas al gatito que yace a su lado. «Mira mamá ese señor con el gatito», se escucha con frecuencia.

Y ese señor es el maestro Francisco Cervantes Vidal, poeta y traductor, y su gatito es el Güero.

NI ORGULLOSO NI HUMILDE

“Dame, Señor, piedad para mí mismo y que mi obra te responda”, rezan los primeros versos del poema “Ni orgulloso ni humilde” de Francisco, un hombre que parecía serio y de mal carácter, pero los que tuvieron oportunidad de conocerlo hablan de una persona sencilla, sensible, noble y hasta de buen humor. “A veces parecía niño y tenía un simpatía muy especial por los gatos”, platican sus amigos más cercanos.

Francisco Cervantes Vidal nació el 1 de abril de 1938 en Querétaro; estudió derecho, colaboró como traductor con Octavio Paz en Plural y Vuelta. Escribió los libros: La materia del tributo (1968); Cantado para nadie (1982);

Los huesos peregrinos (1986) y Regimiento de nieblas (1994), entre otros títulos.

También fue publicista, trabajó en una agencia, junto a otros famosos escritores, donde acuñó las frases: “Todo con el poder de su firma” y “A que no puedes comer sólo una”, ¿quién recuerda para qué marcas son?

En 1977 se trasladó a Portugal, becado por la Fundación Guggenheim; fue traductor de la obra de Fernando Pessoa, y otros escritores portugueses.

Recibió el Premio Xavier Villaurrutia (1982); Orden Rio Branco (1986) otorgada por Brasil, y la Orden Infante Dom Enrique (1999) de Portugal, ambas en el grado de Comendador.

Después de vivir en Portugal, decidió volver a Querétaro, para encontrarse con su tierra de origen y dicen, también con sus fantasmas.

Murió el 23 de enero del 2005, carente de lujos, pero no de amigos y alumnos que hasta la fecha promueven su obra. En su honor se creó una escultura con su imagen, el artista William Nezme fue el encargado de hacer esta obra que se encuentra en la entrada del Museo de la Ciudad, lugar en donde por varios años impartió un taller de poesía.

Hoy en Zona de Visión, recordamos a Francisco Cervantes Vidal, con tres de sus poemas.

NI ORGULLOSO NI HUMILDE

Dame, Señor, piedad para mí mismo
Y que mi obra te responda.
No espero comprensión de nadie
Pues la máquina humana es limitada
Y no hay otra cosa
Que ajena consistencia de aquello que desprecio
Y de igual manera me desprecia.
Al nombrarte, Señor, me nombro a mí.
No creas que no me entiendo,
Pero antes de regresar a las tinieblas
Es posible que tú quieras que te exprese al expresarme.
Si así fuera, Señor, lo estoy haciendo.

CANTADO PARA NADIE

La cólera, el silencio,
Su alta arboladura
Te dieron este invierno.
Mas óyete en tu lengua:
Acaso el castellano,
No es seguro.
Canciones de otros siglos si canciones
Dolores los que tienen todos, aun aquellos
—Los más— mejores que tú mismo.
Y es bueno todo: el vino, la comida,
En la calle los insultos
Y en la noche tales sueños.
¿A dónde regresar si sólo evocas?
¿Amor? Digamos que entendiste y aun digamos
que tal cariño te fue dado.
Pero ni entonces ni aun menos ahora
Te importó la comprensión que no buscaste
Y es claro que no tienes,
Bien es verdad que no sólo a ti te falta.
La ira, el improperio,
Los bajos sentimientos
Te dieron este canto.

OÍDO ENTRE DOS TUMBAS

Es causa de infortunio grande
Desear o no desear;
Retener, dejar pasar.
Es causa de infortunio grande
No tener infortunio
O pequeñas tragedias;
Padecer gran infortunio.
Es causa de infortunio grande
Contemplar, participar,
Saberlo o ignorarlo.
Es causa de infortunio grande.

Pero no basta la correspondencia
Ni clámides son pliegues que nos ornan,
La piel que las recibe tal caricia
Aprende y se acomoda:
Así de suave será sabiduría.

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