María Pérez Rojas - Una Mirada

La impunidad, nuestra “sombra”; la transparencia, nuestra “luz” – María Pérez Rojas

De acuerdo con el Índice Global de Impunidad México 2018, la impunidad de México es de 99.3%; según el Foro Económico Mundial 2017, México se coloca en el lugar 105 de 140 en fortaleza de sus instituciones, y para el Índice de Estado de Derecho 2017–2018 estamos en el puesto 92, de una lista de 113.

¿Qué nos está pasando? ¿De qué está hecha la pasta del mexicano?

La “sombra” se define en términos psicológicos como el lado oscuro que negamos, que no queremos enfrentar, que evadimos, pero que ahí está en cada paso, en cada decisión, nos sigue, nos persigue, es parte de nosotros en nuestra mente y acciones, hasta que la enfrentamos y somos capaces de prender “la luz”.

Es muy común, más de lo quisiéramos, encontrarnos en nuestra cotidianidad, con quienes están acostumbrados a vivir transando, abusando, en ver cómo sacar ventaja, cómo evadir responsabilidades… me ha sido tan común encontrarme con eso a diario que me atreverÍa a decir que puede ser parte de nuestro ADN, pero también conozco gente honorable, ética y honesta, por lo que creo es que sólo sea una sombra de nuestro inconsciente colectivo.

La amiga que dice “yo genero empleo” el gobierno me debe de condonar, facilitar, regular, o el que ya no sabe qué hacer para engañar al fisco, el empleado que abusa, roba o simula trabajar, el que asume que el problema es del gobierno porque ya no puede obtener prebendas o privilegios y así… cientos de ejemplos…

¿Por qué nos cuesta tanto ceñirnos a la cultura de la legalidad, de la honestidad? En mi opinión, es una sombra colectiva en nuestra cultura.
Carl Jung planteó el arquetipo de la sombra como una neblina que se oculta avergonzada en los oscuros callejones de nuestra conciencia y ocultamos por miedo, ira, ansiedad, violencia por creencias erróneas, por conveniencia, por confort, por inconscientes… y negarlo enturbia más la neblina que cubre, tapa, disfraza nuestra cultura corrupta, deshonesta, simuladora, envidiosa, abusadora y ventajosa.

Por qué cuando se impone un castigo ejemplar o se inicia un procedimiento en contra de quien sea, de inmediato dudamos de la culpabilidad y hasta desconfiamos de las intenciones de las autoridades, nos molesta la legalidad, hasta sentimos compasión y tristeza por los “sancionados”
Así, cómo terminar con la impunidad y castigar a todo aquel que infrinja las reglas establecidas para la paz social, la buena convivencia y el
desarrollo económico democrático? Otras culturas son frías, tienen muy clara la línea de lo que es correcto e incorrecto y su mismo piso social no permite la impunidad.

La transparencia es el camino

Una estrategia muy clara implementada por el presidente Andrés Manuel López Obrador es enfocar la luz a todas las corruptelas, evidenciar, mostrar las prácticas corruptas que todos sabíamos que existían pero que nuestra neblina no nos dejaba reconocer que está mal, que no se debe permitir, que no debe pasar desapercibido, que debe haber castigo y, por fin, dejar la impunidad fuera de nuestra cultura siendo conscientes que todo aquello que es deshonesto, tanto del gobierno como de los ciudadanos, nos perjudica a todos y genera una sombra colectiva que nos ha hundido como país en la pobreza, la inseguridad, la incertidumbre y la delincuencia.

A muchos les enoja, les frustra que las luces alumbren sus ocultas sombras, porque los orilla, los empuja a dejar atrás una cómoda, “conveniente” pero fatal complicidad y simulación y se resisten.

Con esta mirada, no pretendo minimizar el gran reto para esta administración de fortalecer nuestras instituciones y el Estado de derecho, estamos en un proceso de transición, de profesionalización, de equipamiento, de estructuración por la implementación del Nuevo sistema penal acusatorio. Nos va a llevar años…

Pero hoy, sabemos sin maquillaje, cuántos delitos se cometen a diario, hoy debido a la división de facto de los tres poderes, podemos conocer los nombres de los jueces corruptos o las decisiones que toma cada legislador de cada partido.

Hoy la prensa tiene a su merced y a diario para cuestionar y exigir al Presidente cualquier tema. Hoy hasta la partida “secreta”, dejará de ser secreta.

Pese a que la oposición y el seudoperiodismo han intentado con noticias falsas y manipulando la información enturbiar aún más la “neblina” de la deshonestidad, la transparencia está ganando terreno gracias a las benditas redes sociales y al interés cada vez más genuino de la ciudadanía por enfocar la lámpara, descubrir nuestra realidad, la de nuestro país y decidir conscientemente a no ser más cómplices y dejar impune ningún acto ilegal o deshonesto.

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