Eric Rosas - La onda plana

La nueva ruta de la seda – Eric Rosas

Este 18 de septiembre de 2019, Ken Hu, el vicepresidente de Huawei Technolgies, presentó la estrategia de la empresa para el mercado de cómputo y el lanzamiento de Atlas 900, el clúster de cómputo para entrenamiento de inteligencia artificial más veloz en el mundo. Este anuncio no puede entenderse como un acto aislado de la guerra que contra la empresa china inició la administración de Washington hace unos meses.

Apenas unos días antes, el presidente de la corporación oriental ofrecía vender su tecnología 5G a cualquier compañía occidental que deseara adquirirla y el anuncio hecho por Hu nos explica que la generosa oferta se debe a que ya no necesitan tales desarrollos, pues lo mostrado realmente les otorga una ventaja de años luz en cuanto a la capacidad de cómputo y velocidad de procesamiento. Los temerarios ataques estadounidenses han terminado por despertar al dragón y ahora esta bestia de mil cabezas difícilmente se apaciguará.

Hu comenzó por anunciar que Huawei no sólo seguirá en el mercado de las conexiones, como lo ha hecho por más de treinta años desde la 2G hasta la reciente quinta generación; sino que ahora también incursionará en el mercado del cómputo, más precisamente en el desarrollo de clústeres de cómputo estadístico, que son la base de la inteligencia artificial.

El vicepresidente de Huawei enfatizó que el mercado de cómputo alcanzará un valor mundial de unos 2 millones de millones de dólares americanos en 2023 y que, por ello la empresa china ha desarrollado una nueva arquitectura de cómputo y nuevos tipos de microprocesadores. Da Vinci, la nueva arquitectura de cómputo de Huawei, es la única capaz de soportar la inteligencia artificial en todos los escenarios: dispositivos, terminales y nube. Sus microprocesadores cubren ya toda la gama posible: Kunpeng para cómputo de propósito general; Ascend para inteligencia artificial; Kirin para dispositivos inteligentes; y Honghu para pantallas inteligentes. Con esto Huaweiha terminado por cubrir ya toda la gama del sector, desde la producción de microprocesadores;la infraestructura de interconexión de redes; los dispositivos como computadoras, tabletas, teléfonos inteligentes y los futuros “dispositivos vestibles”; y también los servicios de almacenamiento de datos en la nube.

Pero, además, estas dos estrategias irán acompañadas de un nuevo modelo de negocio que pondrá toda esta tecnología libre para su uso.No venderán sus microprocesadores, sino que, en lugar de ello, abrirán su hardware y software para uso de quien así lo desee, socios y clientes por igual. Lo mismo harán con las aplicaciones informáticas para dispositivos portátiles, en las que sus servicios de cómputo y almacenamiento en la nube, quedarán disponibles para uso de los desarrolladores. Y como si esto no fuera suficiente, Huawei también seguirá invirtiendo en la capacitación y entrenamiento de talento de programación a través de su Huawei Developer Program, que desde 2015 ha beneficiado a cerca de 1.3 millones de programadores y ahora tendrá una nueva asignación de 1 500 millones de dólares estadounidenses.

Como corolario a este impactante anuncio, Hu presentó el Atlas 900 y ejemplificó su poderío señalando que, al poner a prueba su capacidad y velocidad de cómputo con una rutina de entrenamiento de inteligencia artificial, su flamante clúster concluyó la tarea en tan sólo 59.8 segundos, diez segundos más rápido del tiempo que le toma al modelo ResNet-50, que sirve actualmente como el estándar de esa industria. Tal mejora en el desempeño, dijo Hu, es una cosa valiosa, pues diez segundos le dan tiempo al ganador de la carrera, de sentarse a beber una botella de agua, antes de que el segundo corredor cruce la meta.”El mensaje pues, está más que claro, China ha instaurado una nueva ruta de la seda que le arrebatará al mundo occidental, no sólo las telecomunicaciones,sino también una buena parte de las ganancias esperadas en ese sector. Desconozco si esto es lo que Washington buscaba, pero es lo que ha conseguido y aquí, en “La Onda Plana” de EnLaLupa.com se lo dijimos con antelación.
Lo anterior, dicho sin aberraciones.

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