Por el gusto de ser queretanos

Querétaro tiene todo; sólo extraño las montañas para esquiar: David, suizo de nacimiento

Historia: Jesús Arriaga /EnLaLupa.com
Fotos: Guillermo González /EnLaLupa.com y David Steck

David Steck dice que vivir en México era el plan “B”, pues su destino en América Latina era Brasil. Viajero desde los 17 años, David, fotógrafo de profesión y suizo de nacimiento, dice que en su país, al partir, dejó los vinos y las montañas para esquiar.

David llega a Plaza Fundadores fumando un cigarrillo. Su figura delgada y de alrededor 1.90 metros de estatura lo hace reconocible a la distancia. Saluda amable. Se sienta en una banca de la plaza y recuerda cómo llegó a Querétaro.

“Siempre andábamos buscando salir de la Ciudad de México, porque antes vivía allá, y en una de estas llegamos a Querétaro. Eso fue hace mucho, por allá del 86”, señala.

Dice que a su hija, cuando tenía seis meses de edad, le querían hacer una operación de amígdalas, por la contaminación que vive en la capital del país, por lo que decidieron salir del entonces Distrito Federal y radicar en Querétaro.

Antes de llegar a México, David viajó por buena parte del mundo. Vivió en Inglaterra, pero también estuvo en la India, Indonesia, Tailandia, Sri Lanka, Pakistán, Afganistán, Irán, Turquía.

“Todo esto lo hice por tierra. También viajé un poco por Europa. Marruecos también. En esos tiempos no agarré la cámara. Es cosa de que cuando llegas a cierta edad te quieres deshacer de todo y quieres conocer otras cosas. A mí me duró mucho tiempo esa fase en mi vida. Se puede decir que empecé a viajar desde los 17 años. Primero por cortos espacios y después más prolongados.

En aquellos tiempos, y hoy sigue siendo posible, agarras un trabajo aunque sea eventual por un buen periodo de tiempo y esto, sino quieres viajar de lujo, te permite viajar y subsistir en muchas partes. Fue muy interesante porque llegué a conocer otros países, otras culturas. De por sí siempre me había interesado salir, entonces se me dio solito”, indica.

Vinos y montañas

Salir de Suiza y de Europa en general, significó para David dejar el gusto por los vinos y las montañas. Lo demás no mucho. A la distancia y cuando regresa de vez en cuando se da cuenta que dejó algunas cosas más.

“En todo caso somos afortunados en Europa porque estamos en un lugar que te permite viajar mucho y que te permite viajar en poco tiempo, en pocas distancias, a cubrir culturas muy diversas, muy variadas. Incluso dentro de la misma Europa hay mucha diferencia en cuanto a lenguas, culturas. Quizá ahora ya no tanto, pero antes era el caso”, comenta.

Sobre México y Querétaro David dice que es un lugar muy rico en cuanto a cultura, sin mencionar los recursos naturales. Aquí se tienen alrededor de 60 idiomas y observando más detalladamente se puede ver que hay expresiones culturales de siglos. La lengua, la cultura y la riqueza de climas, desde playas hasta montañas, agrega, hacen de México un lugar especial.

“Lo único que no tiene son montañas para esquiar, es lo único que extrañaría en todo caso”.

Agrega que adaptarse a la forma de ser de los mexicanos no le costó mucho trabajo. Recuerda que cuando estaba en Inglaterra tenía conocidos ingleses, pero la mayoría de sus amigos eran de América Latina, de Asia o de otros continentes. Convivía mucho y sabía la manera de ser de Latinoamérica y de México.

México era el plan B

“México fue un accidente, viajar a México fue un accidente, pero de que iba a viajar a América Latina ya estaba decidido. La idea original era ir a Brasil, realmente, y por algún azar del destino no fue posible Brasil y llegué a México. Era plan B y se convirtió, relativamente rápido, en el país en el que me quedé”.

Sobre su trabajo como fotógrafo, comenta que le gusta hacer trabajos de temas que le gustan y lo puede expresar bien, publicándolo en una agencia de fotografía. Durante un tiempo tenía un sitio web, pero necesita actualizarlo. Su temática era el tenis, pero sus intereses son otros.

“Me interesan otros temas. Realmente son dos y están interrelacionados. Es la danza, todo lo que es cultura indígena, cultura popular, y cuando se dan y cuando es interesante los movimiento sociales. De cultura a veces puede ser música o teatro o lo que pasa en la calle”, abunda.

No todo es perfección y hay algunas cosas que pueden no ser las ideales en México, como la informalidad. Señala que ya no se puede considerar tan europeo porque ha adquirido varias costumbres mexicanas, pero en México “no puedo negar la cruz de mi parroquia”.

“Muchas veces la informalidad te da en la torre. A veces la violencia, hay demasiada violencia, pero eso es lo mismo. Te vas a Asia, África, América Latina. Son continentes donde este tipo de condiciones tienden a aparecer. Es natural que aparezcan por el tipo de orden mundial que gobierna actualmente. También la injusticia, esa creo que a todos. La violencia tiene que ver con la injusticia, es parte de un todo”, precisa.

David platica de su visión del presente. Ve injusticias a nivel global. En México violencia, como parte de un periodo de transición, dice.

Ofrece un cigarro y se prepara para continuar con sus actividades. Se echa a la espalda su mochila y se despide. Se va como llegó, fumando, caminado por las calles queretanas, lejos de las montañas para esquiar.

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