Niels Rosas Valdez - Procesos del Poder

Por “causas graves” en México – Niels Rosas Valdez

Hace casi una semana se presentó la renuncia de Eduardo Medina-Mora, ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), misma que por ley debe ser entregada al Poder Ejecutivo para su ratificación, y posteriormente al Legislativo, en este escenario a la Cámara de Senadores. Se ha mencionado “de manera oficial” que tal renuncia obedece a malas prácticas por parte del ministro durante su tiempo en oficio, sin embargo, también despierta gran sospecha en relación al proceder del gobierno ante esta coyuntura. ¿Qué está pasando realmente? ¿Es Medina-Mora culpable de lo que se le acusa?

El jurista Medina-Mora ha tenido una amplia trayectoria de casi 20 años como servidor público en puestos elevados del gobierno de México. Comenzó como director general del Centro de Investigaciones y Seguridad Nacional de 2000 a 2005, pasando a ser secretario de Seguridad Pública de 2005 a 2006, procurador General de la República de 2006 a 2009,

Embajador de México en el Reino Unido de 2009 a 2013, embajador de México en los Estados Unidos de América de 2013 a 2015, y finalmente ministro de la SCJN de 2015 a la fecha. Este martes el Senado de la República ratificó su renuncia presentada el pasado jueves 3 de octubre del año en curso.

Tras haber sido acusado de varias cosas, entre ellas de haber ayudado a grupos de narcotraficantes en sus procesos judiciales para salir “ilesos” de ellos, así como de lavado de dinero, según lo confirma Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público; Medina-Mora presentó su renuncia señalando que fue por “causas graves”, justificación permitida por la Carta Magna. Esto es aberrante, es decir, es claro que el ministro está siendo investigado por delitos graves, ¿acaso como rendidor de cuentas no es su deber explicar de manera clara el motivo de su renuncia? Y por otro lado, es totalmente ambiguo y arcaico que nuestra Constitución permita que se pueda dimitir de un cargo público con sólo señalar que es por “causas graves”. Sin duda es un mecanismo de protección del servidor público que en vez de llevarnos a un Estado de derecho, nos guía a un escenario de posible impunidad.

Pero en fin, aunque busque proteger en su imagen y renuncia mencionando que fue por “causas graves”, lo cierto es que no hay manera de tapar el sol con un dedo, o bien en este caso de justificar su dimisión con una explicación simplista cuando frente a él se realizan varias investigaciones en su contra. Desde hace unos meses, el Senado de la República le solicitó a Nieto investigar las transferencias bancarias de Medina-Mora a fin de conocer si ha habido un enriquecimiento ilícito y si se presenta este lavado de dinero. Por otra parte, este escenario abre también la posibilidad de desarrollar una investigación más a fondo para conocer su implicación, así como la del ex presidente Enrique Peña Nieto y los miembros de su entonces gabinete, en el presunto desvío de 250 millones de pesos de recurso público hacia el financiamiento de campañas electorales del ahora olvidado Partido Revolucionario Institucional.

No cabe duda que tras haber sustentado varios puestos públicos de gran relevancia en las administraciones de Felipe Calderón y Peña Nieto, que se les acusa de tener colusión con el crimen organizado (incluido aquí el narcotráfico), es muy probable que se le encuentre culpable de lo que se le acusa. Pero también es cierto que esta renuncia es importante en la lucha contra la corrupción e impunidad que el mandatario Andrés Manuel López Obrador prometió en su campaña electoral en 2018, aunque también levanta preguntas muy interesantes con respecto a esta coyuntura.

La primera: ¿será este cambio un plan para la recomendación de un nuevo ministro a modo para la 4T, Morena y el Ejecutivo?, y la segunda: ¿obedece este cambio a la premeditada restructuración de la SCJN con la intención de que quede a modo para el nuevo gobierno? No sería nada descabellado considerarlo, es decir, la historia nos ha mostrado que así han operado las pasadas administraciones presidenciales para garantizar su supervivencia. La 4T se dice ser el cambio positivo, pero ¿será esto un cambio para tener ministros honestos que ayuden al Estado de derecho tan necesario en México o será para continuar el círculo político y protegerse en este y el siguiente sexenio?

Escritor, historiador e internacionalista
niels.rosas@gmail.com
@NielsRosasV (twitter)

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