Amílcar Salazar - Filo Rojo

Lydia Lerma, la madre que cazó en México al pedófilo que atacó a su hijo – Amílcar Salazar

En su casa de Fort Collins, Colorado, Lydia Lerma disimuló la inquietud que le causó la visita de dos agentes del FBI que no tenían pistas para encontrar al pedófilo que abusó sexualmente de su hijo de seis años.

–Creemos que el criminal se esconde en Sudamérica, pero le pedimos tener calma, porque una investigación internacional suele demorarse –le dijeron los policías.

Pero una vez que cerró la puerta, esta madre soltera aficionada al campismo y a la caza deportiva encendió su computadora e inició por su cuenta la búsqueda del agresor; primeramente en las redes sociales, y al final de un largo periodo, asumiendo el riesgo de viajar hasta la madriguera del delincuente: Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua.

–No podía ir al ritmo de la burocracia policial, así que nunca dejé de buscar al monstruo hasta que felizmente pude ubicarlo en México, haciéndose pasar por honorable manager de beisbol –cuenta Lerma en entrevista con EnLaLupa.com.

Si bien el Federal Bureau of Investigation (FBI) se ha tardado hasta diez años en localizar a algunos de los pedófilos estadounidenses que suelen ocultarse en México, esta mujer-vigilante encontró al suyo en 12 meses, según podrá verse en la historia que hoy presenta este medio periodístico.

DE AFGANISTÁN A CHIHUAHUA

Andrew Vanderwal es el nombre del confeso abusador infantil que encontró Lerma y quien actualmente viste el traje naranja del penal de Laramie, en Colorado. Ello, luego de que en marzo de 2019 fuera sentenciado por la juez Susan Blanco a una pena carcelaria de 24 años.

La condena de Vanderwal se fijó con grado máximo, debido a que el acusado escapó del brazo de la justicia durante 13 meses, entre febrero de 2017 y marzo de 2018.

Con apenas 30 años, veterano de la Fuerza Aérea y ex jugador de hockey, a este joven robusto y de elegantes anteojos le gustaba presumir supuestas hazañas de guerra en Afganistán como una manera de engatusar a sus víctimas, dijo la parte acusadora durante el juicio.

Si bien su defensora María Liu advirtió que podría apelar la sentencia (“mi cliente no es ningún monstruo”), este medio pudo saber que Vanderwal tiene en su contra otras acusaciones por abuso sexual infantil, tanto en Colorado como en Missouri; circunstancias que impedirían que alcanzara su libertad antes de cumplir 64 años.

NIÑOS, SU PREFERENCIA EN FACEBOOK

EnLaLupa.Com rastreó el perfil de Facebook que durante su estancia en México operó Vanderwal bajo el seudónimo de Charlie Harper Penner, pudiendo ver que de entre sus 36 contactos un total de 23 aparentan ser jovencitos mexicanos, 14 que refieren Ciudad Cuauhtémoc como domicilio.

Sólo dos fotos ilustran la red social que hasta febrero de 2018 administró el ahora encarcelado por pedofilia. Empero, según pruebas mostradas a la juez por la Fiscalía de Colorado, la computadora de Vanderwal contenía “miles de fotografías de niños y adolescentes en situaciones sexuales inclusive violentas”.

ENTRENADOR DE BEISBOL EN MÉXICO

El 19 de enero de 2017, Lydia Lerma llegó al tribunal de Colorado para asistir al inicio del juicio en contra de Vanderwal, quien si bien ya había sido detenido por la agresión a su hijo, gozaba de una libertad bajo fianza. Sin embargo, el acusado dejó plantada a la concurrencia.

El auto vacío de Vanderwal fue encontrado por la policía junto al puente fronterizo entre El Paso y Ciudad Juárez, por donde el prófugo entró al territorio nacional hasta llegar a Ciudad Cuauhtémoc, una población de 170 mil habitantes situada a cien kilómetros de la capital estatal y que se considera la puerta de acceso a la Sierra Tarahumara.

UN AÑO DE BÚSQUEDA

A mediados de 2018, Lerma acumulaba ocho meses de búsqueda en internet cuando se dio cuenta de que por medio de Facebook algunos de los amigos que tenía Vanderwal en la zona de Denver sostenían vínculos con otros del estado mexicano de Chihuahua.

Partiendo de que entre ambas regiones existía una liga histórica entre algunos seguidores de grupos mormones de tipo fundamentalista, los cuales solían practicar la poligamia y la pedofilia, Lerma no dudó en centrar su objetivo de búsqueda en las inmediaciones de Chihuahua.

La investigadora doméstica pronto sabría que uno de los recursos que el propio Vanderwal utilizó para insertarse socialmente en Ciudad Cuauhtémoc fue hacerse pasar por “menonita mormón de origen alemán”, identidad que luego fue olvidando al redescubrirse frente a niños y adolescentes de Chihuahua como gran entrenador de beisbol al estilo americano.

Habituada a difundir la fotografía del prófugo del FBI en diversos grupos de redes sociales y a cruzar mensajes con cuanta persona contactaba, Lydia tuvo su mayor golpe de suerte cuando recibió un mensaje anónimo que le obsequiaba el paradero de Vanderwal… justamente en Ciudad Cuauhtémoc.

“ME VOY A MÉXICO”

Poco antes de tomar un avión a México, Lerma escribió al agente del FBI Phillips Jones, a fin de compartirle, como frecuentemente lo hacía, toda la información obtenida, así como contarle de sus intenciones de viaje.

Jones respondió rápidamente el mensaje de Lerma, advirtiéndole del riesgo que corría si hacía el viaje, así como de las implicaciones políticas que podrían suscitarse entre ambos países.

“Lydia, entiendo tu deseo de atrapar a ese tipo, pero por favor no vayas. Nosotros podemos…”

Lydia dice haber leído el mensaje del FBI muy tarde, cuando ya viajaba hacia Chihuahua. Eso sí, cuenta que hizo el trayecto acompañada de su robusto novio Russ Lambert, tan aficionado como ella a la caza deportiva.

“SE SENTÍA DUEÑO DE LA CIUDAD”

A bordo de un auto rentado en Ciudad Cuauhtémoc, Lydia y Russ se sorprendieron de lo fácil que les resultó ubicar a Vanderwal en las afueras de una tienda Walmart, lugar a donde los mandó un chico beisbolista a quien no le pareció raro que un par de gringos buscaran a su manager.

El dúo de cazadores siguió durante dos horas al fugitivo, quien vestía jovialmente, portando gorra de lujo y anteojos obscuros, moviéndose en una gran camioneta y acompañado por una familia mexicana.

Por alguna razón, Vanderwal bajó del auto para hacer una llamada y fue cuando aprovechó Lydia para tomarle fotografías que casi de inmediato reenviaría a su contacto del FBI.

–Vi a un prófugo de la justicia que no parecía tal. Se movía con seguridad y hasta de manera arrogante, como si se sintiera dueño de la ciudad –dice Lydia, no sin confesar que le habría encantado “pegarle un tiro”.

“Lo tuve a la distancia idónea, hubiera sido tan fácil cazarlo… Pero no podía dejar que mi hijo viera a su madre en la cárcel, así que me concreté a dispararle fotos”.

Ya con la información básica en su poder, Lerma llamó al agente Jones, quien tras enterarse de los pormenores pidió a la pareja de estadounidenses marcharse cuanto antes de Chihuahua, a fin de permitir que el FBI pudiera operar con la policía mexicana y hacer el arresto de modo legal.

Los trámites de captura y extradición de Vanderwal tardaron 30 días, pero al final el fugitivo pudo ocupar sin problema la celda que ya lo aguardaba en la cárcel de Laramie.

“VAMOS POR OTROS PEDÓFILOS”: LYDIA LERMA

Protagonista de una travesía judicial que desde 2016 le hizo dedicar tres años de su vida (periodo que inclusive podría extenderse hacia 2020 si Vanderwal apela la sentencia), Lydia Lerma dice sentirse satisfecha de haber ganado “una gota de justicia para una de las tantas víctimas de abuso sexual”.

En entrevista telefónica con EnLaLupa.Com, Lerma dice que la experiencia que obtuvo al convivir con gran cantidad de familias afectadas por la pedofilia la llevó recientemente a crear la Fundación Lydia Lerma, la cual busca capturar a muchos otros delincuentes de ese tipo que rondan por el mundo.

–No se puede saber cuántos pedófilos de EU se ocultan en México, como tampoco cuántos de origen mexicano están aquí. Pero el tema no es nacionalidades, sino de la sociedad. Los ciudadanos debemos alertar sobre los casos certeros que tengamos a la vista –responde Lydia a pregunta expresa.

“Los pedófilos no se detienen. Ellos continúan asaltando a niños por donde quiera que vayan, está en su naturaleza. Si queremos evitar el sufrimiento de las familias, debemos atraparlos cuanto antes y llevarlos ante la justicia. También, exigir que se cumpla eficientemente”.

Mujer residente en las cercanías de las Montañas Rocosas de Colorado, con ascendencia en las tribus originales que poblaron EU antes de la llegada de los ingleses, Lydia parece evocar el ímpetu guerrero de sus antecesores.

–Mi tribu está de mi lado para estos esfuerzos. Nunca he tenido miedo de nada y menos de perseguir pedófilos. No podemos olvidar a las víctimas y hay que apoyarlas sin ningún miedo. Los cobardes son ellos.

@puroreportaje

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