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Sueñan migrantes con quedarse a vivir en Querétaro; “En Honduras hay mucha violencia y falta empleo: Fernando

Nota e historia: Patricia López Núñez/EnLaLupa.com
Fotos: César Gómez/EnLaLupa.com

El Centro de Apoyo Marista al Migrante (Cammi) brindó 214 orientaciones jurídicas hasta el pasado 25 de octubre a indocumentados y realizó 74 acompañamientos jurídicos en lo que va del año, informó Anahí Castillo, representante del Cammi.

Por día, este centro de día recibe a alrededor de 17 personas y de ellas, 10 expresan sus intenciones de quedarse a vivir en Querétaro porque lo consideran un lugar seguro, aunque no todos logran cumplir con los requisitos que marca la ley para realizar ese proceso y conseguir trabajo.

Aclaró que el perfil de los migrantes cambia. “Las familias venezolanas que hemos atendido en Cammi tienen un perfil muy distinto a las hondureñas. Por ejemplo, una familia venezolana no llega al Cammi a pedir un lugar dónde bañarse, dónde lavar su ropa, ellos llegan buscando iniciar un trámite de regularización, porque pudieron viajar con documentos que le permiten regularizarse en escuelas o conseguir un trabajo más profesional”, explicó.

Por lo contrario, las familias hondureñas muchas veces “salen en la emergencia, de un día para otro” y tienen escasos recursos o difícilmente terminaron la preparatoria.

“Viajar con menos documentos te impide quedarte en el país y tener acceso a la justicia o derechos que sí tienen otras personas que vienen más documentadas y más educadas”, detalló Anahí Castillo.

Abundó que en el primer trimestre del año “dimos alrededor de 56 asesorías legales, lo que quiere decir que son personas que llegan al CAMMI, exponen su situación y preguntan qué tipo de regularización podrían obtener, la cosa es que los candados que tiene Migración para regularizarse son muchos y las opciones son muy pocas. De esas 56, poco menos de 20 son las que se quedan a regularizarse y solo 15 entran en los perfiles de regularización”.

No tener una situación regular en el país, condena a los migrantes a trabajar en empleos informales: lavacoches y como cargadores en los mercados y en la Central de Abastos, aunque otros consiguen empleo por día en las construcciones y muy pocos, en empresas de seguridad, si es que cuentan con algún documento.

“Pero ellos han tenido malas experiencias, les hacen trabajar una semana con 20 horas diarias y al final de la semana no les pagan nada, por ejemplo. Sucede también con mexicanos deportados, centroamericanos, como no traen CURP ni pueden tramitar su número de Seguro Social, los estafan, los explotan laboralmente”, insistió la activista.

A pesar de esas condiciones, hay muchos migrantes que desean quedarse en Querétaro, en parte porque “se desmitifica el sueño de llegar a Estados Unidos, también en distinto el perfil, porque ahora migran muchas más familias, muchas más mujeres y teniendo en cuenta los riesgos que se corren, ahora las familias encuentran el primer lugar seguro y deciden quedarse”.

El Cammi también recibe a personas que pretendieron quedarse en la frontera sur con los programas federales que les daban empleos, pero “no alcanza el trabajo y la gente decide seguir subiendo y en el centro del país se ven buenas oportunidades”.

Fernando: cumplió 18 años y se echó a andar

Fernando planeaba dejar Honduras desde hace tres años, para llegar a Estados Unidos y ayudar a su familia que se dedica al campo. Entonces era muy joven y no podía separarse de sus padres, pero en cuanto cumplió los 18 dejó su país para tratar de llegar lo más al norte que se pueda y ya tiene cuatro meses en Querétaro.

Todavía sueña con Estados Unidos, pero desde hace dos meses y medio inició sus trámites para legalizar su estancia en Querétaro, donde pide refugio para conseguir un empleo en el que no lo defrauden: por no tener todos sus papeles en algunos lugares lo dejaron sin sueldo o le pagaron incompleto antes de dejarlo sin trabajo.

Hoy trabaja en una taquería, donde hace de todo. Lava platos, sirve mesas, un poco de todo. Cada lunes tiene que ir a firmar a la delegación del Instituto Nacional de Migración (INM) donde analizan su caso para decidir si le dan refugio o no en México.

Fernando no es su nombre real. No quiere fotos, no puede dar sus datos, porque teme que cualquier cosa pueda revelar su identidad y ocasionarle problemas y él no puede regresar a Honduras. Sus padres están enfermos, necesitan ayuda, pero hay mucha violencia y falta empleo.

“Tantos maras, tanto delincuente y el presidente, los mismos policías. El viaje lo tenía pensado en 2016 pero como era menor de edad y de mis padres no me podía separar, hasta que cumplí los 18 años decidí seguir. Ahora ya tengo 18”, cuenta con una sonrisa.

Un camino lleno de obstáculos

El camino no fue fácil, hay cosas que no se esperan, desde “la bronca de subirte al tren, dormir en el monte y el frío… Honduras es caliente, bastante cálido donde yo vivo y el frío, bueno, pues no soy bueno para el frío”.

En Honduras su familia y él se dedicaban a la agricultura, “a lo básico, sembrar maíz, frijoles” y eso no alcanza. Tiene 8 hermanos, aunque dos niñas murieron recién nacidas y le mataron a otro hermano cuando tenía 18 años. “Él era voluntario, prestaba dinero y cuando cobró no le quisieron pagar y lo mataron en 2013. Es parte de lo que se vive de la violencia allá”.

Por eso dejó su tierra. Cuando llegó a Querétaro le gustó que está tranquilo y aunque “la mera verdad el objetivo es llegar a Estados Unidos, con el tiempo hay que ver qué tiene Dios para uno”.

Fernando buscó trabajo en varias partes en la ciudad, pero no tiene CURP, ni otros papeles ni permiso para trabajar en el país, así que en algunos lugares lo aceptan y no le pagan o no le pagan completo. En otros terminan por correrlo sin nada. “Uno se enoja por el tiempo de uno, mejor darle la mano, que se les multiplique más porque uno presta un trabajo para que le paguen”.

“Estoy pidiendo refugio”

“Hay que seguir luchando, estoy trabajando en una taquería, de ayudante general, me ponen a repartir comida, a lavar platos, un poco de todo” y por ahora se quiere quedar en Querétaro, “porque está seguro, con tal de estar trabajando. Estoy pidiendo refugio, estoy refugiado y me tengo que ir a firmar cada lunes”.

Con el apoyo del Cammi, realiza los trámites de legalización, porque “la mera verdad me interesó porque cuando haga el proceso puedo andar legal en México y conseguir trabajo en cualquier parte de México, porque le piden todo a uno. Me preguntan si tengo papeles, puedo conseguir trabajo en algunas partes, pero en otras piden CURP y todos los papeles”.

Por ahora se siente bien en Querétaro. Puede comunicarse con su familia y sabe que un primo ya entró a Estados Unidos por Piedras Negras, así que tal vez se anime y lo siga, porque “dice que me echa la mano, que me espere un poco pero que me vaya para arriba, ya que sea decisión de Dios”.

“Me gustaría estar en Estados Unidos y creo que lo voy a lograr porque lo hago con fe y con fe todo es posible, para ayudar a mi familia y seguir adelante. No conozco Estados Unidos, nunca he ido, pero sí voy a estar ahí”, dice con seguridad.

 

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