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No existe un futuro si los gobiernos no invierten en investigación básica: William D. Phillips, Nobel de Física

Entrevista: Carlos P. Jordá /EnLaLupa.com

Fotos: Guillermo González /EnLaLupa. com

El mensaje del jefe se leía así:
-Nos ofrecen una entrevista con un Nobel de Física.
Siguiente burbuja de texto:
-William D. Phillips.

En la era de los emoticones, la respuesta ideal constó de una manita amarilla cuyos dedos, índice y pulgar, unían sus yemas. No era necesario contrastar horario con agenda, ni admitir una carencia, casi total, de conocimientos sobre el laureado y su campo de trabajo. Es decir: ¿qué tan seguido puede uno intercambiar palabras, cara a cara, con la élite intelectual a nivel mundial? ¡En Querétaro! Además, hay que ganarse el pan.

William Daniel Phillips cumple 71 años mañana cinco de noviembre de 2019. Fue el fruto de un matrimonio educado y religioso que habitaba en un pequeño poblado de Pennsylvania. Cursó la educación primaria y secundaria en un programa avanzado, fue en la misma época cuando conoció a su compañera de vida, Jane, y resaltó su pasión, de entre todas las ciencias, por la física. “Pude apreciar, en una forma muy incompleta e ingenua, la simplicidad y la belleza de la física”, dice en su bien sintetizada autobiografía en nobelprize.org. Fue laureado con el Premio Nobel en 1997 por el descubrimiento del enfriamiento láser. Phillips reconoce que fue él quien recibió el galardón, pero que detrás de este existe un gran equipo de científicos.

En su charla El tiempo, Einstein y lo más frío del universo, que presentó en Querétaro, Phillips explica de forma divertida, dinámica e incluso un tanto interactiva, el enfriamiento con láser.

Ya saben lo que dicen: reportero sin suerte no es reportero. Resulta que dentro del equipo de columnistas de EnLaLupa.com existe un físico: Eric Rosas, quien, por cierto, tuvo mucho que ver con la obtención de esta entrevista.  Desafortunadamente —para él—, resultaba imposible su asistencia al Primer Taller Internacional en Teorías Cuánticas, realizado en el Salón Juárez 3 del hotel Misión Juriquilla. Así fue como terminé siendo el elegido para charlar con el científico durante los escasos 20 minutos que permitía la ajustada agenda del congreso. No obstante, Eric nos envió una batería de preguntas.

Carlos P. Jordá: Como reportero, a menudo me encuentro pensando en historias y formas de narrarlas, preguntas y posibles entrevistados para un tema específico. Me preguntaba si usted, como físico, llega a sorprenderse haciendo cálculos de su acontecer cotidiano.

William D. Phillips: Bueno, no creo que vayamos por nuestras vidas cotidianas pensando acerca de cualquier detalle en términos de física, pero creo que como físicos somos conscientes de la maravillosa naturaleza de todo lo que nos rodea. Seguido nos encontramos con cosas que captan nuestra atención porque son interesantes físicamente; digamos que ha estado lloviendo y que había aceite en el suelo, seguramente has notado que se ven algunos colores en los charcos, esto es un fenómeno de interferencia luminosa, dependiendo de qué tan gruesa sea la capa de aceite verás diferentes colores reflejándose a causa de las ondas de luz. Como físico pienso en esas cosas, cuando las veo me digo: “¡qué interesante!” Y entiendo la física detrás de ello, mientras otros sólo piensan: “oh, ahí hay aceite”.

CPJ: A eso me refiero, estamos en contacto todo el tiempo con procesos físicos de los cuales no somos conscientes, como cuando cocinamos algo. Por ejemplo, la gente habla mucho de las “buenas vibras” y el “poder del amor”. Yo creo que esto está directamente relacionado con la física, ¿es cierto?

WDP: Seguido digo que, aunque creas que el amor solamente tiene que ver con procesos bioquímicos, nadie quiere vivir su vida de esa forma (ríe). Ciertamente no estoy pensando en bioquímica ni en física cuando estoy caminando con mi esposa en la noche con la luna llena y hay una brisa gentil. No, la física es la último que me pasa por la cabeza en esos momentos.

CPJ: Pero algo tendrá que ver, ¿no? Digo, la física está involucrada en todo.

WDP: Bueno, eso es cierto, la física está involucrada en la fundación de todas las ciencias, pero usualmente a los físicos nos gusta pensar en problemas simples y dejamos los problemas complejos a otras personas. De hecho Einstein decía: “cualquier problema debería ser tan simplificado como sea posible, pero no más”. Siempre bromeamos diciendo que los físicos reducimos cualquier problema al problema más simple que sabemos cómo resolver. Hay cosas muy complejas que nadie entiende, como el amor, esas se las dejamos a alguien más.

Eric Rosas (a través de mi voz): Ayer usted habló de Einstein, del tiempo y las cosas más frías en el Universo, particularmente quisiera saber si usted piensa que el concepto de espacio-tiempo está ya totalmente comprendido y si los viajes en el tiempo, que en principio están permitidos por la Teoría General de la Relatividad, son realmente posibles.

WDP: Lo primero que debo decir es que no soy un experto en Relatividad General, ni en la idea general de espacio-tiempo. Sé un poco sobre ella, la mayoría de los físicos sabemos un poco, yo soy físico atómico, así que no es mi expertise, pero te puedo decir la respuesta a la misma pregunta de alguien que sí sabía del tema: Stephen Hawking. Él contestó: “las condiciones físicas necesarias para viajar en el tiempo son tan extremas que no creo que alguna vez vaya a pasar”. Después, alguien más dijo: “si alguna vez tenemos la posibilidad de hacer algo al respecto, podríamos viajar una millonésima parte de un segundo al pasado”. Lo cual no impresiona a nadie, aunque sería algo impactante desde un punto de vista científico. Otros han dicho que es absolutamente improbable incluso en principios, ya que alteraría todos nuestros conceptos de causalidad; donde un evento provoca otro. Si viajar en el tiempo fuera posible, se pondría en tela de juicio esta idea en la cual todos creen. Yo no sé, sólo escucho a las personas que entienden de esto más que yo y lo comento.

ER: El profesor Michel Mayor, un colega de usted que acaba de ser anunciado como uno de los ganadores del Premio Nobel de física de este año, declaró que no hay lugar para Dios en la historia y evolución del universo. ¿Cree usted que la ciencia y el universo no tienen lugar para Dios?

WDP: Escuché la cita y me parece que debería ser muy cauteloso al responder esa pregunta. Primero que nada: yo creo en Dios. Voy a la iglesia cada domingo que puedo, estudio la Biblia, canto en un coro y es muy importante para mí, personalmente. Ahora, y aquí es en donde quiero ser cuidadoso: ¿tiene algún impacto mi religión en la forma que hago ciencia? Bueno, mi conocimiento y entendimiento religioso no cambia ni influye en las conclusiones científicas que alcanzo. Por otra parte, el hecho de que yo crea que Dios creó el universo y nos lo dio como una especie de regalo, significa que lo que yo hago, como científico, es descubrir lo que Dios nos dio y eso le da a lo que hacemos un elemento extra con un valor sagrado. Ahora, hay otra forma en la cual diría que mi religión afecta mi trabajo: trato de no ser un cretino (“I try notto be a jerk”). Me parece que así es como la religión debería afectar a cualquier persona haciendo cualquier cosa. Así que intento ser justo, no sólo con mis estudiantes o mis colegas, sino con mis competidores: por lo que creo que Dios quiere para nosotros. Entonces esas son las formas en las que Dios afecta mi ciencia, no en las conclusiones que obtengo. Yo no creo que la religión se trate de eso; de cómo el mundo, las plantas y los animales se hicieron como los conocemos. No creo que la Biblia hable de ello, sino de que Dios estuvo detrás de todo. Muchas personas en la antigüedad creían que las rocas y los árboles y los ríos y las montañas eran dioses; lo que nos dice la biblia es que no. Que todo fue creado, pero que no es una divinidad como tal, de eso se trata el primer capítulo del Génesis.

CPJ: ¿Qué religión practica?

WDP: Soy miembro de la Iglesia Unida Metodista (“UnitedMethodistChurch), es una denominación protestante, pero no soy de esas personas que creen que su iglesia es la única en lo correcto. En ella crecí.

CPJ: He escuchado y, a decir verdad, me hace sentido que las plegarias creen vibraciones…

WDP: (me interrumpe antes de que logre formular una pregunta con mi comentario a la deriva) Permíteme decirte lo que creo acerca de eso: yo no entiendo las plegarias. Cuando la gente quiere estudiar la oración científicamente me pongo muy nervioso, porque para investigar algo, las formas científicas estándares consisten en hacer una hipótesis y luego ingeniar un experimento para probarla. Yo no tengo ninguna hipótesis de la manera en la cual funcionan las plegarias. Si pensara que rezar, de alguna forma, emitiera una onda electromagnética, entonces experimentaría en una Jaula de Faraday —una caja que no permite que salgan las ondas electromagnéticas— con  gente que reza y la que no y compararía los resultados. Pero esa no es mi hipótesis respecto a la plegaria, yo no creo que así sea como funciona la plegaria, así que no tengo nada que probar científicamente. Pienso que son cosas separadas. Seré más explícito: pienso que la religión y la ciencia son dos formas de ver el mundo. Es el mismo mundo, pero diferentes perspectivas. Digamos que hay una casa con dos ventanas, una aquí y otra acá (sus brazos forman una escuadra de 90 grados), verás lo mismo si te asomas desde cualquiera de ellas, sin embargo no se verá igual. Entonces, la ciencia y la religión miran desde ventanas distintas, por ello que las preguntas que uno se hace, desde una u la otra, sean diferentes. Fue uno de los físicos más importantes del siglo XX, FreemanDyson, a quien se le ocurrió esta analogía. A veces tener ambas percepciones es lo ideal, por ejemplo: el cambio climático. La ciencia nos dice que el clima sí está cambiando y nos ayuda a desarrollar energías alternativas; la religión nos dice que Dios quiere que cuidemos el planeta, porque nos lo regaló. Así que intento mantener la religión y la ciencia separados, pero trato de poner mi atención en las dos cuando es necesario.

ER: En los últimos años hemos sido testigos de la detección de las ondas gravitacionales y también hemos sido capaces de construir la primera imagen de un agujero negro. Ambos logros fueron posibles gracias a la colaboración internacional y de largo plazo. De hecho, el Gran Telescopio Milimétrico, ubicado aquí en México, fue uno de los ocho radio-telescopios que participaron en el Proyecto del Horizonte de Eventos; sin embargo, los gobiernos mexicanos no acostumbran financiar infraestructura científica como la que se necesita para llegar a las fronteras del conocimiento: sincrotrones, láseres de ultra-alta intensidad, etc. ¿Qué les diría usted a los políticos mexicanos para convencerlos de que invertir en la ciencia es rentable?

WDP: Realmente no sé mucho de las políticas mexicanas respecto a la ciencia, pero conozco científicos mexicanos que están haciendo un gran trabajo. Pienso que cualquier gobierno de cualquier país tiene que tomar decisiones de cómo distribuir su gasto, y mi argumento para invertir en investigación básica es que, de lo contrario, no existe un futuro; es a lo que llamamos comerte tu propia semilla de maíz. La gente que cosecha suele apartar algunos granos para volver a sembrar, sin embargo algunos pueden ser tentados, por el hambre, a consumirlos durante el invierno; si lo hacen estarán en profundos problemas porque nada nuevo crecerá. Eso es reducir los fondos en investigación básica, porque es de ahí de donde nacen las cosas nuevas.

(Karina, pupila de Phillips y coordinadora del Taller Internacional de Teorías Cuánticas, nos indica que la siguiente conferencia está por comenzar. El equipo de EnLaLupa.com hace lo propio: pide una última pregunta con toda la intención de que se multiplique)

CPJ: Ayer dio una conferencia en la cual explica, de manera lúdica, el descubrimiento que le valiera el Nobel. En ella dice: “los científicos son niños que jamás perdieron la curiosidad”. ¿Cree que es importante que todos los niños, sea cual sea su interés, mantengan siempre la curiosidad?

WDP: Ciertamente creo que es bueno ser curioso. Los niños son así y es importante mantenerlos así. Creo que como científico no se llega a ningún lado sin curiosidad, por eso digo que los científicos son niños que nunca la perdieron. En otros asuntos supongo que tampoco puede hacer ningún mal (ríe de nuevo), no sé mucho de otros campos.

Sin saber prácticamente nada de Relatividad General, puedo decir que los físicos creen en la puntualidad, o, por lo menos, el doctor Phillips, Karina y los ciento y tantos asistentes a esta primer edición del taller. No hubo momento ni lugar para una post-última pregunta. Salimos del salón segundos antes de que iniciara la siguiente exposición, misma que el entrevistado presenció en primera fila.

William D. Phillips es un científico estadounidense que ganó el Premio Nobel de Física en 1997 por su descubrimiento del enfriamiento láser. A pesar de ser siempre un excelente estudiante, su infancia no se redujo a las aulas; practicaba deportes y otras actividades al aire libre que mantuvieron siempre alerta su curiosidad. Cree en la Biblia y en la Iglesia Metodista. Sabrá su Dios si el carisma y la sencillez de su trato se perciben en el interlocutor mediante ondas electromagnéticas o partículas atómicas, pero vaya que son su gentileza y humanidad las causantes de la sensación de calidez que transmite.

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