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Video🎥 Con Médico en tu Calle, Ignacio y Martha dijeron adiós a filas incómodas y desplazamientos tediosos

Crónica: Carlos P. Jordá /EnLaLupa.com
Fotos: Guillermo González/EnLaLupa.com
Video: Ernesto Rey Ferrer/EnLaLupa.com

 

En la comunidad de Montenegro, en Santa Rosa Jáuregui, la numeración de casas y negocios es confusa. Creemos estar cerca al localizar el 16 de la calle Independencia, pero le sigue el 800-A, después el 800 (solo) y, tras seis residencias sin dígitos, el 44, 46, 48. En la esquina con Zaragoza, un joven con bata blanca comparte nuestra desorientación; su cuello gira con afán de ampliar su campo de visión y la mano que se lleva a la altura de la oreja da entender que hace uso de su móvil. Del otro lado de la bocina habla Ignacio Piña, el hombre que buscamos.

Nos recibe —al doctor Jesús Leal y al equipo de EnLaLupa.com— en su sala de sillones cubiertos con mantas tejidas y retratos familiares y religiosos clavados a la pared. No le duele nada, desayunó un licuado de verduras y avena, dice no escuchar bien pero no hace falta repetirle nada. “Lo reviso y, si está bien, solamente le paso tips para envejecer más lento”, responde el médico a la información que ha recabado del señor Piña.

Tiene 74 años, el pelo esponjado, corto y color nácar, como su bigote. Vive con su esposa, no fuma, mas acostumbra tomarse un tequila con refresco a la hora de la comida. Su corazón y sus pulmones se escuchan bien, su sangre está oxigenada, sin embargo su presión se muestra un poco alta. “Estaba barriendo la casa”, explica Don Ignacio, quien, cada que es necesario, trabaja soldando fierros en la granja de pollos y reses cuyo hedor llega hasta la puerta del 12 de Independencia, el hogar Piña-Martínez. “2019, 15 de octubre”, contesta el hombre de la casa, lo que muestra que se mantiene alerta, aunque también acepta con naturalidad que ya se le olvidan algunas cosas.

Ignacio se lleva la felicitación médica

Según el Doc, la inflamación en la próstata también es algo propio de la tercera edad, así como la “hipertensión arterial sistólica aislada”, para lo cual Leal recomienda al paciente ingerir alimentos como arándanos, sandías y pescado; acudir con más frecuencia al seguro social para que su presión arterial sea constantemente monitoreada; y continuar con sus paseos a pie. Por lo demás, Ignacio se lleva la felicitación médica.

“Es importante (la atención que se brinda a través del programa municipal Médico en tu Calle) porque, después de los recién nacidos, los adultos mayores sufren más enfermedades que el resto de los grupos. A esta edad comienzan a bajar las defensas y los órganos funcionan más lento”. Los escasos 27 años de Jesús Leal no merman su sensatez ni la calidez en el trato que le brinda a quienes atiende. Se describe “contento” de haber encontrado pacientes que se cuidan, “señora, pues pásele de una vez”, invita a Martha Martínez, la esposa de Piña.

El programa Médico en tu Calle comenzó sus operaciones el pasado 12 de agosto. De inicio atiende a dos mil 408 adultos mayores afiliados, quienes reciben gratuitamente consulta médica y medicinas en sus domicilios. Un equipo de 14 médicos da consulta en la casa de los mayores de 60 años o de personas con alguna discapacidad, quienes para ello agendan su cita a través de la línea 070, luego reciben al médico para un chequeo general, y a más tardar al día siguiente se les entregan los medicamentos correspondientes.

Por una salud física, mental y espiritual

El veterano matrimonio considera la salud física, mental y espiritual, una prioridad en su vida, por ello que acuden a un grupo de la iglesia y también reciben a un psicólogo en su domicilio una vez al mes. “Si estoy malo yo, toda la familia se preocupa”, expresa Ignacio. La estirpe se extiende hasta un bisnieto, “como dicen: `ya nada es igual´, pero en lo que cabe me siento bien. Se llama Said (el único miembro de la cuarta generación), no lo puedo cargar, pero necesito estar sana para cuidarlo cuando me lo dejan”, expone Martha, cuyos ojos vidriosos son una constante, sin embargo no puede evitar que se le quiebre la voz al mencionar la alegría que le causa poder convivir con el nieto de su hijo.

“Hasta que el Señor me lo permita”, es la respuesta que la pareja parece tener ensayada ante la interrogante de cuánto más les gustaría vivir. En manos de un Dios dejan su longevidad, sin embargo a diario toman cartas en el asunto de su bienestar. Haberse inscrito a este programa del municipio de Querétaro les ha ahorrado filas incómodas en el seguro social y desplazamientos tediosos a los centros de salud. Médico en tu Calle atiende a adultos mayores para que éstos ganen cantidad y calidad de tiempo, porque el cuándo no está en boca de nadie para decidir, pero el cómo se viven los últimos años antes de lo irremediable es lo que podría definir una existencia como plena y feliz.

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